lunes, 1 de noviembre de 2010

Boca cerrada y sentido del humor

“Abre tus oídos, pero mantén tu boca cerrada durante un año. Viaja (por India, en este caso) y después sabrás qué hacer”

(Gopal Krishna Gokhale a Mahatma Gandhi en 1915)

“En los viajes íbamos siempre cantando o jugando. A mí me sorprende que ahora no se hable mucho del buen humor que tenía. A pesar de que se enfrentaba a problemas gigantescos, sabía cómo vivir, y siempre conservaba la alegría”

(Tara Gandhi, hablando de su abuelo, a quien mataron en 1947, cuando ella tenía catorce años).

Oídos abiertos, boca cerrada, sentido del humor... Conocida receta, ¿verdad?

¿Y por qué será que, si la receta siempre es la misma, si es tan fácil al menos aparentemente oír, ver y callar como reza el dicho –hay que sumarle reír-, si está tan hiperrepetido el método, resulta luego tan complicado para el común de los mortales ponerse a la tarea, aplicar la fórmula y disfrutar de sus resultados?

Recordemos:

"En boca cerrada no entran moscas"
"No hables a menos que puedas mejorar el silencio"
"Uno es dueño de lo que calla y prisionero de lo que habla"
"Sonríe, y tendrás hecho la mitad del camino"

Pues eso. Pero yo pienso seguir escribiendo y… riéndome todo lo que pueda, claro. Sin olvidarme tampoco de lo que dejó dicho George Bernard Shaw:

"Soy tan partidario de la disciplina del silencio, que podría hablar horas enteras sobre ella".


J.T.

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