miércoles, 9 de diciembre de 2020

Contra la lluvia fina del odio

Llevan desde enero intentándolo todo: crispación en el parlamento, tensión en las calles, insultos en los medios, acusaciones de asesinos, de incompetentes, de enemigos de la unidad de España… Desde el mismo día de la toma de posesión abrieron hostilidades: las televisiones públicas y privadas dando pábulo a soflamas fascistas y pronunciamientos bananeros; Aznar, Felipe, los viejos barones socialistas y los todavía en ejercicio disparando sin parar antes, durante y después del confinamiento; el PP atacando al Gobierno de coalición por llegar a acuerdos con EH Bildu y ERC, o actuando en Europa contra los intereses de España...

De nada les ha valido: los Presupuestos han sido aprobados con 188 votos a favor. Y como han fracasado se sacan de la manga el más patético de los comodines, los militares nostálgicos, por si no nos quedaba algún ridículo más que hacer en el resto de Europa.

Me cuesta trabajo tomarme a broma las amenazas de ser fusilado, la lluvia fina de los radiopredicadores, la preocupante deriva de las teles, la falta de respeto de los periódicos a sí mismos, porque a los lectores hace ya tiempo que se lo perdieron…. No es justo que cada vez que la derecha pierde el poder tengamos que aguantar tanto ruido, el de sables incluido, aunque en esta ocasión estén oxidados.

¿Qué ha pasado con el PP? ¿Era mentira que se trataba de una derecha civilizada? ¿Eran solo el huevo de la serpiente de Vox? Si quedan demócratas en el Partido Popular, ¿qué hacen callados mientras Casado y Ayuso sitúan al partido cada vez más lejos del marco democrático?

Las mejoras sociales que nos traerán los Presupuestos son buenas para todos. Muchos de quienes hoy los demonizan, mañana los disfrutarán, como ocurre con cada progreso social que consigue la izquierda. Aquellos trabajadores que se encandilan con el discurso de la ultraderecha han de saber que para ellos son mera carne de cañón, tontos útiles a los que dejarán tirados apenas consigan sus objetivos. Eso si tienen suerte y no los fusilan.

Y a todo esto, la izquierda… a por uvas en aspectos fundamentales como lo es vender los logros, que son muchos, pero para eso hace falta una buena política de comunicación y no la tienen. Este momento tiene que servir para que la izquierda olvide para siempre las peleas al estilo de la célebre secuencia de los Monty Python en La vida de Brian.

¿Acabaremos alguna vez con la vieja maldición de las dos Españas? ¿Conseguiremos entendernos aunque tengamos maneras diferentes de pensar? ¿A qué esperamos para ponernos a trabajar y conseguir que la ultraderecha vuelva a ser insignificante? ¿A qué esperamos para hacerles entender de una vez que España no es suya, como no lo son tampoco ni el himno ni la bandera? Lo de los militares nostálgicos incordiando no se puede tomar a broma. Lo del silencio del rey, tampoco.

Tener un gobierno de coalición es una buena noticia. Que estén pasando cosas en materia de avances sociales, es una buena nueva que necesitábamos desde hace tiempo. Modernizarnos significa seguir el camino abierto tras la aprobación de los Presupuestos, que permiten buscar la manera de construir un país mejor. Y hay que divulgarlo todo lo que se pueda, explicarlo en un lenguaje que puedan entender los jóvenes, esa generación que ya no oye la radio, ni ve la tele, ni lee periódicos porque los tenemos aburridos.

Esta España será más fuerte en la medida en que desaparezcan los bloques y la intolerancia quede arrinconada. Una buena derecha tiene que alejarse de las políticas de odio y volver a apostar por las maneras civilizadas. Es la única manera de ser europeos y no podemos, ni queremos ni debemos, ser otra cosa.

J.T.

No hay comentarios:

Publicar un comentario