Desde el día en que Pablo Iglesias anunció que se presentaba a la presidencia de la Comunidad de Madrid, la derecha y la ultraderecha no se han repuesto aún de la indigestión. Si pensaban que su presencia en la política derivaría en el consabido apego a los cargos se llevaron un buen chasco el día que renunció a la vicepresidencia del gobierno.
domingo, 18 de abril de 2021
La ultraderecha no ganará en Madrid
Desde el día en que Pablo Iglesias anunció que se presentaba a la presidencia de la Comunidad de Madrid, la derecha y la ultraderecha no se han repuesto aún de la indigestión. Si pensaban que su presencia en la política derivaría en el consabido apego a los cargos se llevaron un buen chasco el día que renunció a la vicepresidencia del gobierno.
sábado, 17 de abril de 2021
Manifiesto contra los tibios
Últimamente me preocupan más según qué gentes de izquierdas que, de tan políticamente correctas, acaban siendo más de derechas que los de derechas. Intentaré explicarme: en la sociedad machista de los ochenta, con los socialistas recién llegados al poder, muchos de sus votantes no tardamos en percatarnos de que habíamos sido timados. Habían ganado por mayoría absoluta, contaban con el apoyo de millones de personas ilusionadas con ver desaparecer la maldición de tantos años de derecha, pero enseguida pudimos comprobar que eran mucho menos de izquierdas de lo que en principio parecían.
Felipe González ganó las elecciones del 82 porque nos engañó, aunque muchos tardaran años en advertirlo. Se dieron todas la circunstancias para que les pusiéramos el poder en bandeja y se dispusieran a desmantelar más derechos sociales que prebendas franquistas. Cuando esto resultó ya del todo evidente fue al final de la primera legislatura, la noche en que el presidente apareció en televisión, pocos días antes del referéndum OTAN, para chantajearnos sin rubor alguno. O votan que sí a nuestra entrada en la Alianza Atlántica, o ahí les dejo. Pues vete, pensamos muchos, pero se ve que no los suficientes.
Al apostar por el sí acabamos respaldando lo que hacían y lo que continuarían haciendo: cambiar sus vidas a mejor mucho antes que las del resto de la ciudadanía, por mucho que modernizaran la sanidad, construyeran carreteras y nos hicieran creer que estaban cambiando la educación mientras aumentaban las prebendas de la iglesia católica. Cambiaron de casa, coche y compañera. “Las tres ces”, lo llamábamos. Escandalosa metamorfosis que encabezaron Guerra, Boyer, González, Bono, Solchaga y demás dinosaurios que a día de hoy aún continúan sacando la patita de vez en cuando para dificultar la pelea por los derechos laborales y sociales que aún quedan pendientes.
Socialistas diez o quince años más jóvenes que ellos, que ahora cuentan entre los sesenta y los setenta años, continúan aún partiendo el bacalao en muchas instituciones. Son estos quienes intentan a día de hoy perpetuar ese legado. La cantera de socialistas jóvenes es escasa así que, en el caso de que Pedro Sánchez se propusiera sacarse de encima a tanto vestigio del viejo aparato, cosa que tampoco está tan clara, la escasez de recambios se lo impide. Por lo general son gentes que odian a Unidas Podemos desde que nació, que gustan de los mejores vinos en los mejores restaurantes, que se codean con lo mejor de cada empresa, de cada banco…
Rozando la edad de la jubilación, adoptan los modos y maneras de sus ya octogenarios precursores. Dispuestos a pactar con el PP todo lo que haga falta, andan lamentando por las esquinas que el fracaso de Ciudadanos les impida contar con ellos. Algunos lo lloran más incluso que los propios militantes y antiguos simpatizantes del partido naranja. Así son esos socialistas que reclaman ser reconocidos de izquierdas al tiempo que aplauden a rabiar cuando El País llama a Pablo Iglesias desleal o insensato sin escrúpulos a Pedro Sánchez.
Por eso cuesta tanto que las cosas se muevan como imaginábamos que podría hacerse cuando en enero del 20 se conformó el Gobierno de coalición, por eso cuesta tanto avanzar en la reforma laboral, en la ley mordaza, en el salario mínimo, en las pensiones, en la reforma del poder judicial. Porque en el fondo, dentro de las propias filas socialistas, existe un buen porcentaje que está contento con esa lentitud y sueña con el día en que el Gobierno de coalición salte por los aires.
Así fue desde el minuto uno de la pandemia, así fue a la hora de los presupuestos, cuando dentro del PSOE se demonizaba el apoyo de ERC y Bildu casi más que desde las filas del Partido Popular. Están dentro y ejercen el poder al viejo estilo, con los modos y maneras de sus papaítos ahora jubilados, sin disimular lo mucho que les molesta el matrimonio de conveniencia con Unidas Podemos.
Seguirán intentando quitárselos de encima sin darse cuenta que Podemos no es Ciudadanos, que lo que los ha llevado al gobierno y a conseguir mejoras que los socialistas solos nunca hubieran promovido es que parten de una tradición política muy potente, de unas ideas que costaron la vida a muchos de quienes lucharon por defenderlas. Ahí está la clave, en que Podemos es la propia voz de la conciencia de quienes se dicen socialistas sin serlo en absoluto.
Hay cosas en España que tenían que haberse cambiado en los ochenta, que desde entonces se van dejando de un día para otro y ahí estamos, manteniendo privilegios y costumbres que debían haber desaparecido, como mucho, el mismo día en que firmamos la entrada en Europa, en el verano de 1985. Llevan 36 años procastinando con la coartada de preguntar qué dice la ley, aplicarlo e ir posponiendo cambios prometidos en cada campaña electoral y nunca cumplidos.
Pues no, queridos socialistas acomodaticios, no se trata de preguntar qué dice la ley, sino de ponerse a cambiar las cosas de una vez. Y los cambios básicos se resumen en dos, menos desigualdad y menos injusticia. Fácil, ¿verdad? Pues parece que no hay manera.
J.T.
viernes, 16 de abril de 2021
4M. Manifiesto en apoyo del voto a la izquierda progresista
Si estás de acuerdo con el contenido del manifiesto reproducido a continuación y quieres adherirte, en el enlace https://espacio-publico.com/ahora-si ,al acabar la lectura, hay una pestaña a la izquierda que dice “únete al manifiesto”. Púlsala. Una vez pulsada, sólo queda rellenar los datos del formulario y enviarlo.
Ahora sí
Las libertades están en juego. El 4M viene a brindar una oportunidad única para la izquierda progresista que no podemos dejar pasar.
Periodismo precario, información sectaria
Quien tenga estómago para ello, puede consultar en algunos de los libros escritos por Pedro J. Ramírez a lo largo de su vida cómo se jacta de haber sido mentor y tutor de Aznar antes que este llegara al poder. Luis María Anson, en cuya densa trayectoria profesional figuran la presidencia de la Agencia Efe o la dirección de ABC, poseía ya un amplio currículum de conspirador cuando encabezó con Pedro Jota y Camilo José Cela en Marbella el verano de 1994 la fundación de AEPI (Asociación de Periodistas Independientes), un grupo de comunicadores beligerante con la situación política de aquellos años que acabó siendo conocido como el sindicato del crimen.
sábado, 10 de abril de 2021
El huevo de la serpiente
Como el huevo de la serpiente, la amenaza fascista siempre la hemos tenido ahí aunque no le hiciéramos caso, pero lo sabíamos. Tras la muerte de Franco siguió ahí con Arias Navarro, con la matanza de Atocha, con los guerrilleros de Cristo Rey sembrando el pánico en el Rastro madrileño cada domingo… El único alivio era que en el Congreso solo tenían un representante: un exaltado notario llamado Blas Piñar. Manuel Fraga y sus seis primeros socios en Alianza Popular pusieron la bases para absorberlos, al fin y al cabo eran hermanos de leche, y cuando la UCD desapareció, se las ingenió para ir integrándolos poco a poco hasta conseguir que lo votaran a él tanto nostálgicos del franquismo como católicos, apostólicos, romanos y herederos varios de las prebendas de la dictadura.
Cuando fracasó el golpe de Estado del 23F y llegaron las elecciones en octubre del 82, Fraga se aplicó en la recolección hasta el punto de multiplicar por cinco sus votantes, obtener más de cien diputados y convertirse así en flamante jefe de la oposición al gobierno de Felipe González. A partir del 89 Aznar amplió el espectro y continuó albergando en su seno a cualquier desaprensivo que pululara por ahí con veleidades fascistas. Así, el huevo de la serpiente pasó décadas hibernando entre sotanas, togas y uniformes, a pesar de que los socialistas le mantuvieron prácticamente todas sus privilegios a las castas supervivientes del franquismo. Modernizaron el ejército (un poquito), les dejaron la enseñanza y el adoctrinamiento religioso, que incluso contribuyeron a potenciar, y apenas metieron mano en el mundo de los tribunales.
El huevo de la serpiente estaba ahí, transparente, para que lo pudiera ver todo el que tuviera ojos en la cara. Unos se lo tomaban a broma, otros optábamos por no dramatizar y tendíamos a quitarle importancia, quizás porque pensábamos que iban de farol y que total, el PP le estaba haciendo a la democracia el favor de tenerlos controlados ¡Qué ingenuidad! Los franquistas y filonazis españoles, ellos y sus herederos, votaban PP mientras poco a poco lo iban colonizando. A sus pechos crecieron cachorros que habían mamado los modos y maneras que la dictadura dejó en nuestra vida cotidiana: la mujer con la pata quebrada y en casa, los homosexuales eran maricones y se utilizaba el término como insulto, los profesionales del humor llenaban la salas donde ridiculizaban a mariquitas, gangosos y minusválidos, estaba bien visto hablar mal de los gitanos, de los negros, llamar moros a los marroquíes o a los argelinos en plan despectivo…
Es verdad que existía otra España emergente, cada año más numerosa, que no tenía nada que ver con quienes se empeñaban en mirar solo por el retrovisor pero a tenor de los acontecimientos, parece claro que no hicimos suficientemente bien los deberes porque en los colegios se seguía predicando la intolerancia en nombre de la fe, en los cuarteles se continuaba demonizando a las izquierdas y en la judicatura encontraban en el terrorismo la coartada perfecta para mantener sus hábitos reaccionarios. Con el tiempo, aunque con desesperante lentitud y gracias a nuestra incorporación a Europa, el país se iba modernizando pero el huevo de la serpiente estaba ahí, en los armarios donde se guardaban los uniformes de la falange, en las homilías de curas y obispos que bramaban los domingos desde los púlpitos contra el aborto, el divorcio, el matrimonio homosexual...
Eran dos maneras de entender la vida completamente antagónicas, pero conseguíamos convivir más o menos en paz y que los años fueran pasando sin que la sangre llegara al río. A medida que en el Congreso de los Diputados se iban aprobando leyes que nos ponían en sintonía con el resto de Europa parecía que la derecha se civilizaba, pero era mentira. Hubo incluso un tiempo en el llegamos a jactarnos de que, mientras la ultraderecha había empezado a ocupar escaños en varios parlamentos europeos, en cambio en España éramos tan guais que habíamos conseguido sortear el peligro. Hasta que saltó la chispa y el huevo de la serpiente se abrió. Y empezó la pesadilla.
La crisis económica del 2008, la sentencia del Tribunal Constitucional modificando el Estatuto de Catalunya en 2010 y la victoria de Rajoy en 2011 lo complicaron todo. Dentro del Partido Popular surgieron serias discrepancias y un joven vasco apellidado Abascal, criado a los pechos de Esperanza Aguirre, dio el paso en 2013 y fundó un partido a la derecha de los populares. En el registro quedó bautizado como Vox, se presentaron a las elecciones europeas en 2014 con Aleix Vidal-Quadras, en su día también miembro del Partido Popular, y no obtuvieron escaño de puro milagro, pero ya habían puesto la primera piedra.Como sobre el papel habían fracasado, continuamos ninguneándolos (sus antiguos colegas despreciándolos) mientras ellos iban ganando terreno y adeptos en proporción geométrica. El bipartidismo estaba acabándose, a la izquierda del PSOE, Podemos ganaba posiciones en los sondeos, los poderes fácticos se inventaban Ciudadanos, en Catalunya se complicaban las cosas… Total, que andábamos tan entretenidos que cuando vinimos a darnos cuenta la serpiente, ya fuera del huevo, no tardó en llenar de las plazas de toros de hooligans y los balcones de banderas de España. La confusión del momento les permitió jugar con los símbolos nacionales como si fueran patrimonio exclusivo de ellos y en diciembre del 18 dieron el primer aldabonazo: 12 diputados en el parlamento de Andalucía, donde empezaron a condicionar la gobernabilidad con imposiciones claramente en contra de los derechos humanos.
El resto es historia conocida, y al igual que ocurrió en la Alemania nazi y en la Italia de Mussolini, en ayuntamientos y autonomías empezó a votarlos mucha más gente de la que jamás hubiéramos podido imaginar hasta rematar con 52 puestos en el Congreso de los Diputados en noviembre del 19.
Asentados ya, empezaron a cambiar nombres de calles, destrozar versos a martillazos, arremeter contra las políticas de igualdad de género, la inmigración… El siguiente paso lo están dando sus cachorros y sus múltiples marcas blancas profanando murales feministas y estatuas de demócratas que fueron víctimas del golpe de estado del 36. A cara descubierta acosan, levantan el brazo mientras cantan el Cara al Sol, sabotean sedes LGTBI y de Unidas Podemos, colocan a sus puertas artefactos incendiarios y organizan presuntos mítines, como el de Vallecas el pasado miércoles, que son pura provocación.No queda más remedio que dar la voz de alarma. Una voz de alarma firme y serena, pero alarma, porque si seguimos por el camino que vamos no nos espera nada bueno, máxime si hasta la candidata por el otrora moderado PP anda por las televisiones proclamando sin rubor que si te llaman fascista, estás en el lado bueno. ¡¡¡Alarmaa!!!
Muchos de los sepulcros blanqueados que ahora se rasgan las vestiduras haciéndose los escandalizados por esta deriva fascista son responsables directos de la situación en que nos encontramos. Lo que está ocurriendo en algunos países europeos no presagia nada bueno. Quien piense que aquí somos diferentes, que estamos blindados, que es una fiebre que acabará bajando se equivoca. A menos que utilicemos las elecciones madrileñas como una oportunidad única para frenarlos en seco.
Frenar a los filonazis en la Comunidad de Madrid, conseguir un gobierno de izquierdas y hacer que el PP se arrepienta de haber apostado por una deriva ultraderechista se ha convertido en la única posibilidad de parar el fascismo. Han llegado demasiado lejos, a pesar de que todo el tiempo estuvimos viendo crecer la serpiente dentro del huevo sin hacerle caso. Todavía puede ser peor, todavía hay más huevos pendientes de abrirse, ¿de verdad que no los vemos? ¿Lo vamos a consentir?
J.T.
jueves, 8 de abril de 2021
Ayuso se niega a debatir en Telemadrid
martes, 6 de abril de 2021
Vacunas. La generación perdida
Tener ahora mismo en España entre 66 y 79 años es ser doble “grupo de riesgo”. Por un lado, por tener ya una edad de abueletes, aunque muchos de los que estamos en esa franja nos resistamos a admitirlo, y por otra porque llevamos unos días, aunque ahora ya parece que se empieza a arreglar la cosa, en una especie de limbo donde resulta difícil predecir cuándo vamos a tener la suerte de ser vacunados, de recibir ese pinchacito mágico que nos quite parte de la neura que se instaló en nuestras vidas hace ya un año bien largo.
lunes, 5 de abril de 2021
Con la vivienda no se juega
Seguro que hay ministros socialistas cuyos hijos les cuentan en qué condiciones viven la mayoría de sus amigos, seguro que saben que apenas hay menores de treinta años, y hasta de cuarenta, que se puedan plantear independizarse definitivamente, o dejar de vivir en pisos compartidos, o irse a vivir con su pareja, tener hijos… Seguro que les cuentan el desfase entre lo que cobran y lo que les cuesta un piso… ¿la vivienda no es un derecho, papá? No, hijo, también es un bien de mercado, ¿se atreverán a decírselo?
sábado, 3 de abril de 2021
"Lawfare" a la española
Querido luchador contra el bipartidismo y contra la corrupción de la derecha en este país llamado España: si hace veinte años se te ocurrió pagar en negro cualquier chapuza en tu casa (un fontanero, un enchufe, una mano de pintura en el salón…), si incurriste en algún desliz de este tipo y por un momento se te ha pasado por la cabeza dedicarte ahora a la política, ándate con cuidado y piénsatelo bien.
De lo contrario, da igual que no te hayas saltado un semáforo nunca en tu vida, que todas tus declaraciones de la renta estén en regla, que tengas acreditado un comportamiento ejemplar como ciudadano… Si se te ocurre fichar por un partido que no sea de derechas, date por jodido, amigo. No te digo ya si se te ocurre despuntar un poco. Mentirán, te harán la vida imposible, buscarán trapos sucios hablando con tus vecinos, tus compañeros de instituto, tus antiguas parejas, los bares donde desayunas… y si no encuentran nada se lo inventarán. Pondrán a prueba cada día tu firmeza para continuar en el compromiso democrático haciendo todo lo posible por que te arrepientas de haberte propuesto trabajar para desenmascarar a los corruptos que durante lustros han estado robando a manos llenas en este país.
Insensato, pero ¿por qué no te quedas en casa y dejas que hagan la política los de siempre, los que están acostumbrados a mangonear a su antojo sin que intrusos como tú irrumpan en el escenario para tocarles las narices? Si se te ocurre denunciar injusticias, o pelear para mejorar la vida de los más desfavorecidos, te pondrán en el foco e irán a por ti hasta hacerte la vida imposible. Siempre habrá además un juez dispuesto a que te arrepientas de tu osadía. Te empurará a la mayor nimiedad y, como quien no quiere la cosa, le pasará información a cualquier periodista vendido de los muchos que hay en el mercado desde que parece que no existe otra manera de comer caliente que ofrecerse al mejor postor y prostituir así la razón última por la que existe el oficio de informar.
O lo que es peor: lo planearán juntos jueces, periodistas y políticos, hábito al parecer tan extendido por el mundo que ya cuenta con nombre y todo: lawfare, que significa “guerra jurídica”. El término se acuñó para referirse al ataque contra oponentes políticos utilizando indebidamente los procedimientos legales, otorgándoles así apariencia de legalidad.
Apenas se lo propongan, las pesquisas judiciales no tardarán en contar con el correspondiente vuelo en las primeras páginas de los medios conjurados, y a continuación las tertulias de radio y televisión recogerán el testigo… La máquina del fango no parará hasta conseguir que en los bares se te ponga a parir porque hay que ver la poca vergüenza que tuviste aquella vez que vino una persona a ayudarte en casa y no la diste de alta. Es mentira, pero da igual, porque te costará meses, si no años, demostrarlo, y mientras tanto el bulo continuará circulando y acaparando titulares hasta conseguir que sea apertura de informativos de radio y tele. Y hasta puede que algún niñato fascista te acose, te insulte y acabe haciendo pintadas o colocando artefactos explosivos a las puertas de la sede de la agrupación a la que perteneces.
¿A quién se le ocurre dedicarse a la política para cambiarla, hombre? ¿a quién se le ocurre creerse más listo que nadie? ¿Tú, interesado en mejorar la vida de la gente, pero quién te has creído que eres? Si tienes coche, duermes caliente y comes tres veces al día, ¡anda ya! ¿Tú preocupado por los demás? Tú lo que eres, es un antisistema que quieres cargarte la monarquía, el régimen del 78, en resumen un peligro público, un rojo peligroso, ¡viva Franco!
¿Acaso no te acuerdas de cuando pagaste en negro a aquel fontanero en el verano del 85? Tú sí que eres un delincuente y un corrupto, ¿cómo te atreves a darnos lecciones? ¿quieres cambiar el mundo y no cumples con tus obligaciones? ¿peleas contra el sistema y eres el primero que haces las mismas cosas que denuncias? ¿cómo es que tienes tanta cara, cómo te atreves a dar lecciones a los honrados ladrones de siempre? No nos vengas aquí ahora a querernos descubrir América, muchacho.
Déjate comprar y verás qué bien te van las cosas, continuarán insistiéndote. Y te advertirán de que, en caso contrario, acabarás como tantos profetas de tres al cuarto que han querido salvar el mundo y no han sido capaces de salvarse ni ellos. Vale, sí, está el caso de Lula en Brasil, admitirán, pero a ver, ¿quién le devuelve ahora los años de cárcel? Y por otra parte, ¿quién te asegura a ti que vas a tener tanta suerte como él?
Así que piénsatelo dos veces antes de meterte en política. De lo contrario, cuando te empiecen a llover palos procedentes de los cuatro puntos cardinales, no digas que no estabas avisado.
J.T.
jueves, 1 de abril de 2021
Telegrama para Miguel Ángel Aguilar
EL TELEGRAMA













