Cartel electoral de "Adelante Andalucía"
Representa una rara avis en la política andaluza. La figura de José Ignacio García, candidato a presidente de la Junta por la formación “Adelante Andalucía”, ha crecido en esta campaña autonómica del 17 de mayo porque se desenvuelve con la frescura y la naturalidad que tanto tiempo llevamos echando de menos en los políticos de esta tierra. José Ignacio no cuenta con ningún aparato estatal detrás, está muy lejos de la hipérbole institucional del PP y no tiene nada que ver con los modos y maneras de un PSOE que se piensa que puede vivir de las rentas. La manera de decir las cosas de García suena a verdad y conecta con el personal de a pie, esa es la clave. Un arte quizás sencillo, pero del que carecen la mayoría de los políticos de izquierdas de toda la vida. Su capacidad pedagógica, su franqueza, seducen. Hasta el punto de que algunas encuestas y análisis lo sitúan como el candidato mejor valorado de la campaña.
José Ignacio García nació en Jerez de la Frontera en 1987, es psicólogo y orientador educativo de la pública y procede del activismo social, del 15M, del sindicalismo andaluz y de “Anticapitalistas”. Participó en la construcción inicial de “Podemos” en Andalucía y después en la fundación de “Adelante Andalucía” junto a Teresa Rodríguez. Su perfil político mezcla andalucismo de izquierdas, defensa de los servicios públicos, discurso social duro y una estética política distinta, menos institucional y mucho más cercana.
Durante esta campaña electoral andaluza, José Ignacio ha conseguido destacar frente a sus adversarios. En los dos debates electorales retransmitidos por televisión ha dejado en evidencia a una María Jesús Montero muy por debajo de sus capacidades, a un Antonio Maíllo que no acertaba con el tono, un Moreno Bonilla que no disimulaba su escaso interés por estar en el plató y un fascista de Vox de cuyo nombre no quiero ni acodarme ¿Cómo ha conseguido esto? Veamos algunas de las posibles razones:
Una, la autenticidad. Incluso medios poco cercanos ideológicamente reconocen que el candidato de “Adelante Andalucía” conecta con un electorado joven y desencantado porque, como decíamos más arriba, habla sin la rigidez clásica de la izquierda institucional. Utiliza las redes sociales sin parecer un community manager disfrazado de político y su lenguaje directo es reconocible y profundamente andaluz.
En segundo lugar el andalucismo, pero no un andalucismo folclórico ni autonomista de despacho. García apuesta por una identidad política andaluza que combine conciencia territorial y agenda social.
Tercero, la coherencia estética y política. Mientras otros candidatos se rodean de consultores que le dan medido lo que tienen que decir y lo que no, lo que tienen que hacer y lo que no, García parece haber apostado por una campaña humilde, callejera y emocional. La camiseta con los nombres de las 2317 mujeres afectadas por los fallos en los cribados de cáncer de mama se ha convertido en uno de los símbolos políticos más potentes de la campaña.
Y en cuarto lugar, intenta construir un mensaje que cale en el común de la ciudadanía en vez de tirarse el día criticando y denunciando. Su discurso sobre vivienda, turismo, privatización sanitaria o universidades privadas ha encontrado eco porque está claro que conecta con los problemas cotidianos de buena parte de la población andaluza.
Como candidato a la presidencia de la Junta por “Adelante Andalucía”, José Ignacio García parece haber entendido que la izquierda andaluza no puede sobrevivir hablando siempre el idioma de Madrid. Los medios con los que cuenta para dar a conocer el proyecto de su partido son claramente inferiores a los del resto de sus adversarios políticos. A ver si cuando se abran las urnas el próximo domingo hasta qué punto, y a pesar de luchar contra todo tipo de elementos adversos, ha conseguido que cale su mensaje.
J.T.


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