lunes, 4 de mayo de 2026

10 momentos perturbadores en una semana infame



Uno pensaba que ya estaba curado de espanto, pero ha bastado una semana como la anterior para constatar hasta qué punto se puede estar equivocado ¡Qué regusto más amargo han dejado los diez momentos a los que aquí me voy a referir! Ha habido más, pero en este caso me voy a ceñir a diez nombres, a diez escenas que han tenido lugar en tres importantes juicios que se celebran a la vez, algún que otro acto institucional y un hostigamiento callejero del todo inaceptable. Diez impactos que dibujan un panorama de impunidad, memoria selectiva, comisionistas sin pudor y toxicidad que en los últimos días nos han dejado a muchos con cara de pasmo y una insoportable sensación de impotencia. 


1. Jordi Pujol sale indemne


Doce años hace que confesó públicamente poseer un fortuna en Andorra que jamás había declarado. Hasta el lunes pasado no compareció en la Audiencia Nacional, donde se le eximió de toda culpa porque el “pobre hombre”, de 95 años, no anda ya en condiciones de prestar declaración. El tribunal, tras un nuevo examen forense y una breve entrevista con el ex president, concluyó que su estado cognitivo no le permitía participar con plenitud en el proceso. El viejo y “honorable” patriarca abandonó la sala sin tener que declarar. Ni devolución del dinero ni asunción de responsabilidades políticas por parte de quien construyó un sistema clientelar durante los 23 años en que presidió la Generalitat de Catalunya. Y ahí andan ahora sus hijos, declarando en un juicio donde, mire usted por dónde, los medios apenas se hacen eco al tiempo que el común de los mortales no podemos evitar una indignante sensación de tomadura de pelo.


2. Soraya Sáenz de Santamaría: “No recuerdo” o “no me consta”


También vimos desfilar la semana pasada por los aledaños de la Audiencia Nacional a la otrora poderosa vicepresidenta del Gobierno en tiempos de Mariano Rajoy. Caso Kitchen, ¿eso qué es?, le faltó decir porque, en la línea de quien fuera su jefe y de su eterna adversaria María Dolores de Cospedal, al declarar siguió el guion habitual de los altos cargos del PP en este procedimiento: amnesia selectiva. “No recuerdo”, “no me consta”, “no tuve conocimiento” fueron las respuestas recurrentes.  ¿Operación parapolicial para espiar a Luis Bárcenas y robarle documentación comprometedora sobre la caja B del partido? Yo era ministra de la presidencia, no de Interior, a mí qué me cuenta. Estaba a cargo del CNI, pero dijo desconocer que se hubiera espiado al ex tesorero. Como vicepresidenta, formaba parte del núcleo duro, por lo que sus “no me consta” fueron una descarada burla y más en su caso, opositora brillante que hasta ahora siempre había alardeado de su excelente memoria. 


3. Willy, el hijo de Bárcenas 


También amnésico, vimos desfilar por la pasarela de la Audiencia Nacional a un despechugado Guillermo “Willy” Bárcenas, solista del grupo Taburete, cuyo padre había demostrado la semana anterior ser capaz de cantar mucho mejor que él al confirmar buena parte de nuestras sospechas sobre la implicación de la cúpula del PP tanto en el caso Gürtel como en el Kitchen. El hijo treintañero del ex tesorero ratificó que su padre le mencionó una grabación con Rajoy y Javier Arenas sobre el remanente de la caja B. ¿Aparecerá esta? Se admiten apuestas.


4. Víctor Aldama, el siniestro comisionista 


Otro que tal baila, menudo fichaje! Ocho horas duró la declaración de este oscuro personaje el miércoles pasado en el Tribunal Supremo, durante las que intentó pringar a todo el mundo en sus tejemanejes, Pedro Sánchez incluido, cómo no. Sin pruebas pero soltando un amplio catálogo de insidias que en esta ocasión sí, ¡oh casualidad!, suscitaron el interés de la mayoría de los medios. Se autoinculpó, pero continúa en la calle, ¿no es maravilloso?


5. Koldo García, la “sombra” de Ábalos


A un transfigurado Koldo García, larga barba, vestimenta descuidada, se le permitió un desenfado y un desahogo en su declaración ante el Supremo sobre el trasiego de sobres y el cobro de comisiones que resulta especialmente llamativa si se le compara con la severidad con que se trata a los testigos y a los abogados de la acusación en la sala de la Audiencia donde se juzga el caso Kitchen. Perturbador el desaliñado aspecto de Koldo tras los cinco meses que lleva en la cárcel y perturbador también su grosero modo de expresarse. 


6. Inspectores descifrando los alias de M. Rajoy


Como desapercibidas pasaron las declaraciones de los inspectores que testimoniaron que alias como El Asturiano, el Barbas o M. Rajoy se utilizaban para referirse al entonces presidente del gobierno ¿Han tenido algunas consecuencias estas manifestaciones, las tendrán? Suena ridículo preguntárselo, ¿verdad que sí? 

Perturba constatar que, desde el propio ministerio del Interior, cuyo titular por entonces era Jorge Fernández Díaz, se activaran mecanismos ilegales para proteger a dirigentes políticos frente a la justicia. Estas declaraciones desmontan la narrativa de que Kitchen fue una operación aislada y apuntan a un sabotaje más amplio contra las pesquisas de Gürtel.


7. El inspector jefe Morocho y las presiones a las que fue sometido


A destacar los testimonios de Manuel Morocho, inspector jefe clave en la investigación de la trama Gürtel, que volvió a declarar en el juicio de Kitchen. Denunció que la cúpula de Interior desmanteló su grupo, que sufrió vigilancias mientras investigaba y que informes importantes sobre cuentas en el exterior se quedaron sin analizar. Apuntó a una estrategia deliberada para obstaculizar la investigación que cercaba al PP. A pesar de la importancia y la gravedad de sus acusaciones, estas han pasado casi desapercibidas. 


8. Jorge Azcón y su toma de posesión tras su pacto con los fascistas


Al igual que su compañera María Guardiola en Extremadura, Jorge Azcón volvió a tomar posesión la semana pasada como presidente de Aragón con todo tipo de alharacas y arropado por la cúpula del PP. Lo hizo gracias a los votos de su partido y, sobre todo, gracias al apoyo de Vox, que le ha proporcionado 14 escaños decisivos para alcanzar los 39 necesarios. El pacto incluye vicepresidencia y consejerías para los de Abascal bajo el eufemismo de “prioridad nacional” y “arraigo real” para el reparto de recursos públicos. Perturba el desahogo con el que el PP presenta como “cultura de pactos” y “estabilidad” lo que no es otra cosa que entregarse a los herederos políticos del franquismo y a su discurso racista, homófobo, anti memoria democrática y negacionista de la violencia de género.


9. El hostigamiento a Begoña Gómez por parte de un alborotador ultra 


Lo del acoso a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, traspasa todos los límites. Se ha dejado crecer el monstruo y así anda ahora por la vida, cada vez más crecido y sin que, para asombro del respetable, nadie haga nada. ¿De verdad que lo del alborotador fascista de cuyo nombre no quiero acordarme no hay manera de pararlo? Ministerio del Interior, ¿hay alguien ahí? Presidencia del Congreso, ¿va a continuar acreditado semejante ser? A quienes financian las provocaciones de este desalmado, ¿se les va a seguir subvencionando con dinero público? El “democrático” Partido Popular, ¿es consciente de la dinámica que está alentando cuando respalda y no condena semejantes fechorías? 


10. Los insultos de Abascal al presidente y al ministro del Interior


¿Le compra el Partido Popular a Vox su estrategia canalla? ¿Va a acabar Feijóo llamando “mierda” al presidente del Gobierno” y “rata” al ministro del Interior como hace Abascal? ¿No ha llegado la hora de que alguien ponga pie en pared de una vez en todo esto? Perturba la normalización de un discurso que transmite desprecio institucional e impide cualquier posibilidad de acuerdo en temas de Estado. 


Resumiendo, estamos ante una dinámica infernal donde tanto la política como la justicia y el periodismo pierden credibilidad y el ciudadano anda cada vez más escéptico, más distante y más asqueado. Los políticos hacen política, o eso dicen, para mejorar nuestras vidas; los jueces imparten justicia, o eso dicen, para garantizar derechos e impedir abusos. Los periodistas están para contar lo que ven y oyen de la manera más honesta posible permitiendo así al lector o al espectador reflexionar y extraer sus propias conclusiones sin manipulación ni mentiras. Discúlpenme si recordarles estas cosas puede parecerles un chiste.  



J.T.

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