martes, 23 de abril de 2013

La policía ya no podrá reprimir "escraches". Ahora reprimirá "acosos"


Parecía que ir al grano estaba pasado de moda. Sobre todo entre los políticos del pp. Los archivos escritos y audiovisuales del último año en España están repletos de hermosas pruebas que documentan el encendido amor de ministros como Montoro, Mato, Báñez o de Guindos por el empleo del eufemismo, la perífrasis o el circunloquio. Yo lo entendía, porque por mucha cara que uno tenga, salir cada día a la palestra a contar putadas no deja de ser un engorroso marrón. 

Pero mire usted por dónde, con el término "escrache" han decidido hacer una drástica excepción. Sin anestesia, han pasado del uso del eufemismo al del sinónimo para, esta vez sí, ir al grano. De frente y por derecho: 

- El escrache no existe, chicos. Se dice acoso, ¿entendido?

Así que acoso dicen los políticos del pp para referirse al escrache, y acoso repiten también, con incondicional mimetismo, los medios afines cada vez que hablan de las acciones de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). 

Salvo excepciones no he oído ni en Radio Nacional, ni en la Cope ni en Onda Cero, no digamos ya en Intereconomía y demás tedetés, pronunciar en todo abril la palabra "escrache".  Se conoce que al mañanero email de consignas, con el que el partido del gobierno dicen que adoctrina a sus tertulianos y demás paniaguados sobre los temas a tocar cada día, han debido añadirle una postdata determinante:

- Queridos niños, la palabra "escrache" es caca. Se dice "acoso", A-C-O-S-O. ¿Queda claro?

En primer tiempo de saludo, la disciplinada mesnada ha ido sembrando las ondas, las redes y lo que queda de papel impreso del término "acoso" como sinónimo de "escrache". Quedaba por meter en cintura a la policía. Sí, has leído bien, amigo: a la policía, que por lo visto había algunos maderos que de tanto reprimir escraches no sabían que lo que estaban reprimiendo se llamaba acoso.

Así que el ministerio del Interior, arrogándose competencias lingüísticas sin ningún rubor, ha remitido a todas las comisarías una instrucción urgente: "se hace saber a todo el personal que queda prohibido utilizar el término "escrache". Cuando hablen de acciones contra representantes políticos han de referirse a ellas como "acosos, amenazas y coacciones". 

Así que ya sabe usted, bienamado policía que tan celosa y teóricamente vela por nuestra seguridad. Cuando venga a detenernos a la puerta de la casa de un político al que le estamos dedicando un escrache no se le ocurra decirnos váyanse de aquí que el escrache no está permitido, porque como a su compañero de trinchera le pille de mala leche y le oiga pronunciar la palabra escrache se le puede caer el pelo.

Yo reconozco que la palabra escrache bonita no es. Es más bien fea. Pero desde que quieren prohibirla me parece hermosa. Además, van a por nosotros digamos lo que digamos. Como en "La vida de Brian", ya que te van a lapidar por pronunciar la palabra Jehová, habrá que morir repitiéndola una y otra vez hasta el último aliento, ¿no?

- Jehová, Jehová, Jehová, gritaba divertido el viejo condenado mientras lo apedreaban 

Así que ya sabéis

- Escrache, escrache, escrache


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