En el corazón del Senado, el pasado 27 de noviembre José Pablo López, presidente de RTVE, dejó claro que el servicio público audiovisual no es un cortijo particular ni un altavoz para agendas ideológicas, sino un instrumento al servicio de la ciudadanía, de los derechos humanos y de la verdad incómoda. López reafirmó la postura de RTVE: no participaremos en Eurovisión 2026 si Israel sigue en el certamen. "Los derechos humanos no son un concurso".
Un acto de coherencia moral que sitúa a RTVE por encima de los intereses geopolíticos y comerciales que hipotecan a tantas emisoras europeas. En la comparecencia de este mes ha habido informes técnicos sobre presupuestos y programación –se han anunciado proyectos como La gran aventura de la lengua española, presentado por Iñaki Gabilondo, o Aprobado en historia con Alba Flores, dedicados a rescatar nuestra memoria colectiva, desde el exilio republicano hasta la vibrante diáspora cultural–. Pero lo más destacable ha sido el choque frontal con la deriva reaccionaria que PP y Vox intentan imponer en el servicio público.
Mientras López defiende la no neutralidad ante el horror –"El entretenimiento no es una ocasión para la irresponsabilidad"–, los portavoces de la ultraderecha y sus aliados conservadores desatan un vendaval de improperios, acusaciones de "imparcialidad sesgada" y demandas de autocensura. Vox ha arremetido contra la cobertura de RTVE sobre la dictadura franquista, tildándola de "liberticida". Claro, por lo visto es mucho mejor un borrado de la historia para que las narrativas supremacistas de la ultraderecha prosperen sin testigos.
En cuanto al PP, parece claro que no les interesa reformar; lo que les urge es colonizar. Recuerden: fue el PP quien, en 2012, manipuló la elección de directivos para convertir RTVE en un panfleto preelectoral. López les ha respondido con datos: pérdidas reducidas, compromisos con la producción interna y transparencia total en contratos.
La comparecencia del presidente de la Corporación RTVE del pasado jueves ilustra el abismo entre una RTVE renacida y una derecha que sueña con un medio sumiso. En tiempos de posverdad, donde Vox pontifica con monólogos ridículos y el PP obstruye la justicia social, comparecencias como esta son oxígeno puro.
"No participaremos en Eurovisión 2026 si Israel sigue en el certamen, los Los derechos humanos no son un concurso" Confota comprobar que en momentos como estos RTVE no seaneutral ante la injusticia y se muestre beligerante con ella, como por otra parte es su obligación Que el PP y Vox se revuelvan todo lo que quieran.
J.T.









