domingo, 18 de enero de 2026

¡Un gin-tonic a tu salud, Fernando Reinlein!



Fernando Reinlein no necesita un obituario. Los obituarios ordenan una vida y la convierten en expediente. Prefiero escribir de él como hablaba con él, sin adornos ni palabras grandilocuentes, entre otras razones porque estoy seguro que a él no le gustaría otra cosa. A Fernando lo conocí en Madrid cuando era compañero de piso de mi amigo Carlos Santos, allá por el pleistoceno. Además de los buenos momentos vividos en aquella casa, muchas noches transcurrían en “El Avión”, un bar de la calle Hermosilla donde un pianista llamado César animaba con sus melodías a que todos acabáramos cantando entre cervezas, gin-tonics, mucho humo y montañas de pipas.


Eran los primeros años de la transición y en “El Avión” confraternizábamos hasta altas horas de la madrugada políticos y periodistas de toda clase y condición. Reinlein fue periodista desde el día en que Juan Tomás de Salas, presidente del Grupo 16, lo fichó para el diario poco después de salir de la cárcel y ser aministiado. Había formado parte de la Unión Militar Democrática, la UMD, aquel grupo de oficiales jóvenes que entendieron antes que muchos civiles que el país no podía seguir sosteniéndose sobre el miedo y la obediencia ciega. En julio de 1975, pocos meses antes de la muerte de Franco, él y ocho compañeros más fueron encarcelados y expulsados del ejército. Nunca volvieron, aunque años después se les reconocería el grado y la antigüedad.Hubo que esperar hasta 2010 para que su papel en aquellos años duros fuera reconocido oficialmente por parte del Congreso y del Gobierno de la nación.


Cambió pues Reinlein el uniforme por la palabra escrita, otra forma de resistencia. El periodismo fue para él una continuación lógica de lo que había hecho hasta entonces, contar, explicar y no aceptar versiones oficiales sin verificarlas. En 1989 fue mi jefe. Yo acababa de ser nombrado por Enrique Badía director de Diario 16 Málaga, un proyecto frágil, lleno de intuiciones y carente de certezas. Como Fernando era el responsable de todas las ediciones regionales de Diario 16, se vino a Málaga durante las semanas previas a la salida de nuestro periódico para ayudarnos a Jesús Pozo como redactor jefe y a mí a sacar adelante el proyecto. Y a Ramón Triviño, nuestro jefe de política, quien por cierto también nos dejó hace una semana. Cuando el diario estuvo ya en los quioscos, Fernando se quedó con nosotros los primeros días, los más delicados, para ayudarnos a hacer frente a la hostilidad abierta de Paco Rosell, entonces director de Diario 16 Andalucía, quien había intentado impedir por todos los medios la segregación de Málaga como periódico propio.


Fernando no levantaba la voz ni buscaba el choque, pero sabía imponerse. Sus trucos eran el sentido del humor, la socarronería, los silencios sabios cuando entendía que sus interlocutores no merecían réplica, una envidiable habilidad para contar anécdotas y una campechanía que desarmaba. De él aprendí entre otras muchas cosas que el poder no debe ejercerse nunca de manera explícita, sino desde la autoridad moral. 


Desde que se jubiló, pasaba buena parte del año en el Cabo de Gata, donde hace tres veranos celebró rodeado de amigos, en un bar del paseo marítimo, el 50 aniversario de su boda con Antonia Ballesteros, la madre de sus cuatro hijos. Desde el pasado quince de enero ya no está con nosotros. Aunque quien más quien menos ya nos hemos quitado también de los gin-tonics, digo yo que alguno que otro tendrá que caer estos días a la salud del Reinlein. Al menos en mi caso, así será. ¡Salud y República, querido Fernando!


J.T.

sábado, 17 de enero de 2026

Corina Machado: Ni vergüenza, ni dignidad, ni amor propio



Solo le faltó fotografiarse de rodillas. María Corina Machado, líder opositora venezolana y ganadora del reciente Premio Nobel de la Paz, viajó a la Casa Blanca para reunirse con Donald Trump y ofrecerle a este su propia medalla como señal de gratitud por su “apoyo”. Un apoyo que hasta ahora ha consistido en humillarla públicamente cada vez que ha hablado de ella y en recibirla a hurtadillas, casi por la puerta de servicio. Ni vergüenza, ni dignidad, ni amor propio. Ella sabrá.


El presidente estadounidense aceptó la medalla, la exhibió con orgullo y, al mismo tiempo, dejó claro que no hay vuelta atrás. Por el momento la persona que prefiere para estar al frente de Venezuela se llama Delcy Rodríguez, una chavista de toda la vida que representa ante su pueblo todo lo contrario que Corina. Hay quien podría argumentar que Machado actuó desde la gratitud hacia quien decidió la caída de Nicolás Maduro. Es cierto además que la dinámica geopolítica y los juegos de poder entre Estados Unidos y Venezuela son complejos y frágiles. Pero el gesto de ofrecer la medalla implica confundir el agradecimiento con la sumisión. El Comité del Nobel ha dejado claro que el galardón es intransferible y que lo que ha hecho Machado, además de perder su propia dignidad en un gesto inútil a efectos prácticos y legales, supone toda una desconsideración para con la decisión del jurado.


El propio Trump, que recibió la medalla casi con desdén y se fotografió junto a la ganadora y al galardón enmarcado exhibiendo su forzada y repelente sonrisa, no ocultó su indiferencia. Esta repugnante escena refleja en parte una tendencia más amplia en la política global de hoy en día, la que lleva a la descomposición de cualquier noción de ética pública cuando enfrente nos encontramos calculadores fríos que solo trabajan por su beneficio personal o partidista. Se trata de un tipo de conducta que resulta dañino para la salud de la democracia porque termina confundiendo a la ciudadanía al convertir la política en un espectáculo detestable donde los líderes son capaces de vender a su propia madre si con eso creen que algún día pueden llegar a obtener algún tipo de beneficio.


El riesgo es que las nuevas generaciones confirmen definitivamente sus sospechas de que la política es intrínsecamente rastrera, que la dignidad no importa y que cualquier medio justifica cualquier fin. Vamos, si no estamos ya instalados en ella, hacia una distopía democrática donde la lealtad política acabará midiéndose solo en gestos groseros y actos grandilocuentes de sumisión. Por este camino, toda iniciativa que defienda valores universales como la justicia, la igualdad o la libertad acabará siendo ignorada cuando no directamente combatida. Esto es lo que hay.


J.T.

jueves, 15 de enero de 2026

Alberto, no hables a menos que sepas mejorar el silencio

Acudió Núñez Feijóo ayer miércoles a Onda Cero sin renunciar a su obstinada costumbre de soltar una mentira tras otra y le salió el tiro por la culata. Afirma que ningún agricultor afectado por la dana ha cobrado ayudas y Carlos Alsina le contesta que 6.000 lo han hecho. Añade a continuación que no piden los créditos ICO y Alsina tira de documentación para recordarle que hay 3.000 solicitudes. Intenta colar que las autonomías han pagado y Alsina lo frena en seco precisando que son ayudas del gobierno central.


Siempre la técnica “Gish Gallop” (ametralladora de falacias) con la que confundió a Pedro Sánchez en un ya célebre debate electoral. Consiste en abrumar al oponente con un caudaloso río de afirmaciones breves y de rápida sucesión sin necesidad de que estas sean ciertas, de tal modo que a su interlocutor le resulte complicado refutarlas. Con Alsina no coló, y eso que sobre el papel se trata del conductor de un programa en una emisora amiga. Nunca fue Alberto el lápiz más afilado del estuche, pero la impaciencia le lleva a cometer, cada vez más, una torpeza tras otra. Ya ni los profesionales que trabajan en medios afines parecen dispuestos a que les continúe tomando el pelo. 


Cada se vez se pasa más de frenada. Como la insinuación pública que hizo el pasado domingo en Zaragoza advirtiendo que alguien "podría utilizar la figura del suplicatorio para que el presidente "esquive a la Justicia" ante posibles investigaciones. Recordemos que un suplicatorio es un permiso que el Tribunal Supremo debe solicitar al Congreso para poder procesar penalmente a un parlamentario debido a su condición de aforado.


No paró ahí la cosa, porque aún se le calentó más la boca a Feijóo. Proclamó que "la historia no amnistiará al sanchismo" y que su gobierno tampoco lo hará. ¿Qué estaba queriendo decir? ¿Que sabe cosas por las que Pedro Sánchez podría ser procesado? Si es así, ¿por qué no hace lo que tenga que hacer en lugar de que se le vaya la fuerza por la boca”. Y si no es así, ¿por qué no se calla?


Hasta en el ABC tuvieron que salir a poner según que puntos sobre la íes. Lo hizo Ignacio Camacho dedicándole el lunes su columna habitual. Aquí, algunas de sus admoniciones:


1. Fantasear con ese supuesto (el del “suplicatorio”) parece a día de hoy una especulación poco razonable… salvo que el líder la oposición sepa algo que desconocen los demás mortales. Mientras no haya al respecto información relevante, y por ahora no la hay, los populares deberían dejar de soñar con ver al presidente en el banquillo y concentrarse en la obligación de ganarle, un objetivo que tienen a su alcance sin necesidad de distraerse con espejismos fantasmales.


2. El principal error del anuncio de Feijóo consiste en presentar el asunto como una medida “ad hominenm” con un solo y concreto destinatario, lo que implica la conjetura de que Pedro será procesado de modo inmediato. Presunción... que refleja cierta desconfianza en el propio liderazgo y en su capacidad de lograr que el relevo de poder lo ejecuten los ciudadanos en uso de su libre albedrío democrático. Como si le atormentara el recuerdo de su primer gatillazo.


3. El sanchismo caerá cuando los votantes quieran, y la tarea del PP es convencerlos sin esperar soluciones externas, esa vieja y peligrosa tentación de la derecha cuando se deja arrastra por una mezcla de frustración y de impaciencia. 


Traducción: Alberto, deja de llamar a las puertas del golpismo y cúrrate a diario los votos que necesitas para gobernar. Y si sabes algo grave que implique al presidente del Gobierno, déjate de insinuaciones maliciosas y cumple con tu obligación. Si no puedes, entonces no hables a menos que puedas mejorar el silencio.


J.T.

miércoles, 14 de enero de 2026

Previsible Julio Iglesias

¿Por qué será que tampoco me sorprende tanto? Si el ser humano es previsible por definición, en el caso de Julio Iglesias las cosas que sobre su vida suenan estos días parecen bastante verosímiles. El cantante español que más discos ha vendido en el mundo, el truhán, el señor, el que pregonaba de gala en gala lo mucho que le gustaban el vino y las mujeres está desde este martes en el ojo del huracán por la denuncia de dos mujeres que trabajaron en sus mansiones del Caribe hace unos cinco años y han denunciado abusos, miedo y explotación sexual. Al parecer, no todo era glamour en su vida, sino que existe una cara B bastante sombría. Presuntamente, por supuesto.


La investigación conjunta de elDiario.es y la cadena estadounidense Univisión, avalada por tres años de entrevistas y documentaciones cruzadas, describe un ambiente laboral de control absoluto, de jornadas deshumanizantes y violencia sexual sistemática en residencias privadas del cantante en Punta Cana y Lyford Cay (Bahamas). 


Una de las mujeres relata cómo era llamada a la habitación de Iglesias por la noche, repetidamente, para ser penetrada sin consentimiento, insultada y abofeteada, episodios que solo cesaban cuando la esposa del artista estaba en la casa o había invitados. La otra denunciante describe tocamientos no deseados, besos forzados y proposiciones sexuales explícitas, incluso en espacios públicos como la playa o la piscina. El informe de elDiario.es y Univisión afirma que se han contrastado los relatos con mensajes, fotos, registros de llamadas e informes médicos que dan coherencia y persistencia a las denuncias. Los testimonios describen un sistema opresivo donde las empleadas trabajaban en régimen interno, sin contrato escrito, bajo un control severo de sus movimientos y comunicaciones, con restricciones de salidas y vigilancia del cuerpo que recuerda más a una prisión que a un empleo doméstico.


Lo más preocupante es que estos abusos se inscriben en una estructura de poder y privilegio tan acostumbrada a la impunidad que, hasta ahora, nadie cuestionaba la imagen políticamente correcta que durante décadas vendió el cantante. Que estas denuncias lleguen a manos de la Fiscalía de la Audiencia Nacional y se investiguen penalmente es imprescindible. La justicia debe dilucidar la veracidad de las acusaciones sin miedo a posibles represalias mediáticas, económicas o institucionales que, habida cuenta de los recursos y contactos globales con los que cuenta Julio, alguien podría ejercer en su nombre. 

. 

Impresentable la reacción de ciertos sectores que, antes de escuchar a las posibles víctimas, han salido a blindar al artista. Intolerable la defensa cerrada de personajes como Ayuso o Almeida, quienes no tardaron en salir en defensa pública del señalado apenas se conoció la noticia. Esto no es una cruzada personal contra la persona de Julio Iglesias. Se trata de poner sobre la mesa la exigencia ética y jurídica que debería existir para que ninguna persona, por muy famosa que sea, se considere por encima de la ley ni del dolor de quienes reclaman justicia. La fama no puede ser una patente de corso para la impunidad. 


Que una persona con enorme repercusión mediática no pueda sentirse impune, por un asunto de presuntos abusos es sin duda una buena noticia para tantas mujeres víctimas de atropellos que nunca se atrevieron a denunciar. Es buena noticia por la ayuda que esto supone para esas personas por un lado, y por otro porque ya va siendo hora de que personajes con notoriedad pública como el autor de "La vida sigue igual" entiendan que no se puede ir por el mundo haciendo lo que te da la gana, abusando de mujeres que trabajan para ti, sin que te ocurra nada. 


Se defenderá como gato panza arriba, pero solo que se hable de este asunto, por mucho que algunos medios apuesten por quitarle importancia o silenciarlo descaradamente, es bueno como aviso a caminantes. Es bueno para que tanto “desahogado” como aún anda suelto empiece a pensárselo dos veces antes de perpetrar las mismas fechorías de las que ahora se acusa a este latin lover gallego con residencia en tierras caribeñas, para que tantas víctimas de abusos como hasta ahora han callado decidan por fin dar el paso de denunciar a sus agresores. 


J.T.

martes, 13 de enero de 2026

Carta a Xabi Alonso, hasta ayer entrenador del Real Madrid



Respetado Xabi:


Te metiste en la boca del lobo y te ha devorado. Demasiado buena persona para entrenar al Real Madrid. En lugar de ser fiel a ti mismo quisiste complacer y te equivocaste. A Florentino no le gustan las buenas personas. Le gustan los malos, los maleducados, los mentirosos, los árbitros sumisos que hacen lo imposible para que su equipo gane siempre, ya sea por lo civil o por lo militar. Las debilidades del presidente en el vestuario son los soberbios, los malcriados, los pretenciosos. Le gusta verse reflejado en ellos y que solo sean dóciles ante él, como en el mundo de la política lo son Almeida y Ayuso, por ejemplo, quienes le rinden pleitesía encantados de la vida. Núñez Feijóo lo intenta, pero no le sale porque ni para hacer la pelota vale, el pobre. 


¿Cómo alguien con tu trayectoria, tu inteligencia futbolística y tu prestigio se dejó convencer para sentarse en el banquillo más angustioso del fútbol europeo? ¿Seguro que no sabías que más que un banquillo ese puesto es una picadora de carne de entrenador? El Madrid administra vanidad e impone su ley, que es ganar y ganar. Como sea, pero ganar. Si no se gana, si se falla el penalti en el minuto 93 o el árbitro, por una vez, no mira hacia otro lado, quien en ese momento sea el míster del equipo ha de saber que la culpa acabará siendo suya.

 

El domingo en Arabia perdiste por 2-3 la final de la Supercopa contra el Barça, renunciaste a tu sistema, quisiste parecerte a Mourinho y ahí fue cuando empezaste a equivocarte, cuando abjuraste de tu estilo porque habías empezado a verle las orejas al lobo y cediste a la tentación de querer sobrevivir. Es verdad que tus todavía pupilos hicieron un partido más presentable que otras veces y que ahí estuvo también el árbitro, aplicado el hombre, como todos los colegiados que pitan al Madrid, prolongando una eternidad los minutos añadidos del primer tiempo hasta que empatasteis  2-2. Pero al final perdisteis, Xabi, y el gran preboste tiene prisa y hambre, no está dispuesto a que se le escape un solo trofeo. Como la madrastra de Blancanieves, no soporta que el espejo le diga que hay un equipo que juega mejor que el suyo  y donde además sus futbolistas son más guapos, más humildes y en el vestuario practican una camaradería y una complicidad que en el Madrid a día de hoy resulta impensable.


El Madrid no puede perder nunca y tú lo sabías, amigo. Estar cuatro puntos por debajo del Barça en la Liga a mitad de temporada y perder contra ellos una final más, ya van unas cuantas, el equipo del régimen no lo soporta. Creo que la razón por la que te han echado es porque no servías para sostener la ficción de que todo sigue bajo control. Porque no eras del todo obediente al guion. Pensaste que habría consideración, una cierta deferencia, un poquito más de paciencia hasta que los resultados acompañaran. Pero hay demasiada desesperación en los despachos del Bernabéu. Puede que te tuvieran cierto cariño, pero no eres de los suyos porque no respondes al perfil del tajante depredador que ellos necesitan. 


No sé si estarás de acuerdo, pero pienso que hay un cierto paralelismo entre lo que sucede en el Real Madrid y lo que ocurre en la derecha española. Si para ganar hay que presionar o comprar jueces, pues se hace, que además muchos son fans y lo harán encantados de la vida. Estos días, impotentes, ahí anda toda la cohorte florentinesca sacando a pasear de nuevo el fantasma de Negreira. No le faltan al presidente Pérez turiferarios en los medios dispuestos a complacerlo. 


Te deseo toda la suerte del mundo, Xabi. Fuera de ese banquillo podrás volver a entrenar fútbol y no quimeras. A construir equipos de verdad con jugadores que se diviertan jugando y no se crean los reyes del mambo por ser capaces de darle cuatro patadas a un balón con cierta habilidad. Mientras el dinero, los medios y los árbitros sigan alineados, el Madrid seguirá ganando muchas veces en el último minuto. Cuando no sea así, siempre habrá un entrenador al que fulminar. Has hecho bien en marcharte. Hay concesiones que no merecen la pena. 


Ahora llega Álvaro Arbeloa. Otro cordero para el sacrificio. Uno de la casa, eso sí, formado en la obediencia, en el discurso correcto, en saber cuándo callar y cuándo señalar al árbitro “hostil”, si es que aún queda alguno que se atreva a tener criterio propio frente a las presiones de Florentino. Le deseo a quien te sustituye la misma suerte que a ti, y que cuando le den la patada consiga salir de ahí como tú lo has hecho, con la dignidad intacta, que no es poco.


Lo dicho. Mucha suerte, amigo.


J.T.

lunes, 12 de enero de 2026

Jordi Sevilla se tira a la piscina

Alguien le ha debido decir que ahora es el momento, él se lo ha creído y se ha tirado a la piscina. Tan pagado de sí mismo como siempre ha ido por la vida, Jordi Sevilla está cabreado con Pedro Sánchez desde que en enero de 2020 dimitió como presidente de Red Eléctrica por sus discrepancias con Teresa Ribera a propósito de la compra de Hispasat.


Quien también fuera ministro de Administraciones Públicas durante los tres primeros años del gobierno Zapatero, ha hecho público este lunes un manifiesto en el que reclama “una reorientación del PSOE” para que vuelva a la socialdemocracia de la que, según afirman, Pedro Sánchez ha alejado al partido. Aboga además este avezado economista (en su día se ofreció públicamente a Zapatero para “enseñarle economía en dos tardes”) por “un mayor entendimiento con el Partido Popular para hacer frente a cambios estructurales que precisa España ante el nuevo escenario mundial”.


El manifiesto, que aparece sin firmantes, se lanza desde una plataforma llamada Socialdemocracia 21 con la intención de ser, según puede leerse, “un espacio de encuentro, no de exclusión". Se titula “Por la reactivación política del PSOE y de la democracia” y pide un "cambio de rumbo político”. Defiende la creación de un proyecto que se sienta más "hijo de la transición y de la Constitución que nieto de la guerra civil y la dictadura franquista". "Nunca ha sido más necesaria la socialdemocracia que en estas primeras décadas del siglo XXI, se dice también en el manifiesto. Y nunca, paradójicamente, ha estado tan ausente del centro del debate político real", añaden. 


En un vídeo de 1 minuto 22 segundos distribuido en sus redes sociales Jordi Sevilla, descamisado y con un fondo neutro sin logos ni ningún otro tipo de signos identificativos, complementa el manifiesto de ocho folios con estas palabras textuales:


Todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo político de alianzas que nos ha conducido a una España donde la extrema derecha crece y el apoyo al socialismo disminuye. Para eso presentamos el manifiesto Socialdemocracia 21, para promover un debate autocrítico en el seno del PSOE que permita recuperar la autonomía política que nos pide una mayoría de ciudadanos y superar el callejón sin salida al que la crispación, la política de bloques enfrentados y la dinámica sanchismo-antisanchismo está conduciendo a España. Los partidos políticos, según nuestra Constitución, expresan el pluralismo político y no pueden convertirse en instrumentos empeñados en enfrentar a media España con la otra media. Son cauces democráticos de participación política, no sectas dogmáticas en torno a un líder carismático. Y no pueden fallar clamorosamente a la hora de prevenir y atajar la corrupción entre sus dirigentes o aquellas conductas personales reprobables desde nuestras convicciones, especialmente las que afectan a la dignidad de las mujeres”.


¿Quién está detrás de esto? ¿Por qué nadie más con nombre y apellidos da la cara, al menos hasta el momento de escribir estas líneas? Parece que nombres como Juan Lobato están de acuerdo y suenan otros como Susana Díaz, Eduardo Madina o Page, pero de momento nadie aparece, ni siquiera Felipe, que seguro andará por ahí entre bastidores haciendo palmas con las orejas. El que se ha tirado a la piscina solito ha sido Jordi Sevilla. ¿Por qué precisamente ahora? ¿Quién ha decidido el momento y para qué se da este paso? ¿A quién beneficia? ¿Quedará en agua de borrajas o se trata de la punta del iceberg de una conspiración en toda regla?


Llama la atención la reacción oficial de Enma López, portavoz adjunta socialista al poco de hacerse público el manifiesto-pronunciamiento. “Habrá que estudiarlo con cariño”, ha dicho, tras remarcar que el debate interno forma parte de la manera de ser del partido y que en la conferencia política que ha de tener lugar este semestre en Sevilla, los promotores del manifiesto podrán aportar “muchísimas ideas porque son compañeros muy valiosos”.


Ellos  sabrán, pero a mí este asunto me huele a chamusquina.


J.T.

El PP contra ZP



En su incansable política de palos de ciego, el PP más enrabietado, léase FAES, la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales que preside José María Aznar, decidió enfilar hace un tiempo a José Luis Rodríguez Zapatero con la intención de incrementar la erosión contra Pedro Sánchez. Núñez Feijóo y sus superiores atribuyen al ex presidente del gobierno español buena parte de la responsabilidad de su fracaso electoral en julio de 2023 y no están dispuestos a que esto se repita.


No hace mucho que Ester Muñoz, portavoz popular en el Congreso, llegó a calificar de “vergüenza profunda” y “nefasta influencia” la actuación de Zapatero en asuntos internacionales como Venezuela o la política exterior española en Oriente Medio. Tres meses después, mire usted por dónde, resulta que Venezuela está empezando a liberar presos políticos y el presidente de la Asamblea Nacional de ese país declara que eso ha sido posible merced a los buenos oficios de Zapatero, Lula y Qatar.


También jugó el ex presidente español un papel importante en la concesión de asilo político en España a Edmundo González Urrutia, el candidato al que la oposición venezolana atribuye la victoria frente a Nicolás Maduro en las últimas presidenciales celebradas en aquel país. Las familias de los aún encarcelados, entre los que figuran políticos cercanos a María Corina Machado, continúan comunicándose con Zapatero y aseguran que cuentan con él para obtener su liberación.


En una palabra, el PP pierde una oportunidad tras otra de hacer oposición de Estado, continúa optando por la provocación y su todavía líder va quedando más en evidencia cada día que pasa. La última, su declaración telemática el pasado viernes ante la jueza de la Dana, donde reconoció abiertamente que mintió cuando dijo que Carlos Mazón lo había tenido informado en tiempo real.


En esta huida hacia delante de los populares participa también, cómo no, Isabel Díaz Ayuso, la que viaja a Argentina para hacerse fotos junto a Milei y su motosierra. La presidenta madrileña, que considera a Zapatero “el perejil de todas las salsas”, se ha sumado a la petición de comparecencia en el Senado que ha anunciado el Grupo Parlamentario Popular. Lo quieren citar en la Comisión de Investigación del “caso Koldo” y también para que explique el rescate de la aerolínea Plus Ultra, empresa con capital venezolano cuyo propietario mayoritario actual, el alicantino Julio Martínez Sola, es amigo de Rodríguez Zapatero.


En definitiva, un totum revolutum buscando desactivar a ZP y apartarlo de la escena cuando lleguen unas próximas elecciones. Sin Zapatero, piensan en el PP, Sánchez es más débil. Lo que les gustaría a Aznar, Miguel Ángel Rodríguez y compañía es que se comportara como Felipe González y por eso llevan fatal que el leonés les haya salido rana. ¿A quién se le ocurre, siendo ex presidente del Gobierno de España, no envejecer cabreado y antiSánchez como mandan los cánones? ¿Pero quién se ha creído que es, yendo por el mundo de pacificador y mediador exitoso? Busquémosle la ruina como sea.


Si Zapatero no es de fiar para las derechas, desde la izquierda cuesta cierto trabajo admitir su evolución sin recordar su cara B. No podemos olvidar que durante la crisis financiera global de 2008, reconoció tarde la gravedad de la situación. Cuando fue presionado por Europa para incumplir su programa electoral pudo disolver las Cortes y convocar elecciones, pero no solo no lo hizo sino que en agosto de 2011 impulsó la modificación del artículo 135 de la Constitución (que el PP apoyó encantado, hay que recordarlo también) para priorizar el pago de la deuda sobre las políticas sociales.


De nada le valió, perdió las elecciones poco después y desde entonces pasó a jugar un papel discreto pero siempre fiel a su partido. Esa lealtad le ha llevado a recuperar protagonismo desde que hace dos años y medio decidió desmelenarse y convertirse en el principal valedor de las políticas de Pedro Sánchez. Esto es lo que ha sacado de quicio a los populares y por lo que han decidido ponerle la proa para impedir que el actual presidente del Gobierno levante cabeza. Desde hace unos meses, ZP está en la misma lista que Begoña Gómez, David Sánchez o el Fiscal General del Estado, un objetivo más de ese entorno al que hay que desacreditar para conseguir que Sánchez acabe rindiéndose y convocando elecciones cuanto antes. Para que deje ya de romper España, de hacer concesiones a los catalanes y de aprobar leyes con terroristas. 


Ese es el nivel. El contenido de sus patrañas no se lo creen ni ellos, pero están convencidos de que les funciona. No saben hacer oposición constructiva y además tienen prisa, una prisa terrible antes de que estalle el caso Montoro y empiecen las comparecencias en el caso Kitchen y demás juicios pendientes con encausados del PP. Por eso van a muerte a por un ZP al que nunca tragaron y cuyo protagonismo actual entienden que perjudica seriamente sus intereses.


J.T.

domingo, 11 de enero de 2026

De la OTAN hay que irse. Ya.


Clémence Guetté, vicepresidenta de la Asamblea Nacional por La Francia Insumisa, ha tenido la “osadía” de poner sobre la mes la retirada de Francia de la OTAN. Mientras en el país vecino se recupera la dignidad soberana, en España los opinadores de la teórica "pata izquierda" del sistema, en palabras de la diputada balear Lucía Muñoz Dalda, los que van con el carné del PSOE en la boca y al mismo tiempo aplauden el envío de armas, han salido en tromba a ridiculizar cualquier cuestionamiento de nuestra sumisión militar. Salir de la OTAN, sostienen, es una quimera; cerrar las bases estadounidenses en España, un suicidio y rechazar el envío de tropas a Ucrania, hacerle el juego al enemigo. Le están poniendo una alfombra roja al fascismo global y no se enteran.

Parece mentira que no hayamos aprendido nada de la historia. La moderación no salvó a la República de Weimar, entre otras razones porque cogérsela con papel de fumar nunca es una opción. Aún así, ahora que los estadounidenses se han dejado de disimulos y anuncian sus próximos desmanes sin cortarse un pelo, volvemos a repetir la jugada. Intentar frenar los vejatorios planes de Donald Trump y sus compinches con tibios comunicados es una solemne ridiculez. Al fascismo solo se le para con planteamientos de izquierdas, y eso hay que hacerlo desde la radicalidad y la coherencia. Es un inmenso error pedir permiso para existir, y lo es más aún si esto se hace en los márgenes de una alianza militar que nació para el control, aunque nos hayan intentado siempre hacer creer que era para la defensa.


Los voceros de la izquierda oficialista necesitan que la ciudadanía crea que no hay más alternativa que ser un socio dócil del imperialismo genocida de Estados Unidos. Critican a Trump de boquilla, pero se cuadran ante el Pentágono. Ante un Donald Trump que practica el “bullying” planetario, Europa no se planta. El magnate tiene acongojado a medio mundo con su política de tierra quemada y aquí seguimos, pagando la cuota de un club que nos desprecia. Claro que… mire usted por dónde, al final puede que no vaya a hacer ni falta que insistamos en marcharnos de la OTAN porque igual acaba desmoronándose sola.


Si Trump cumple su amenazas de anexionarse Groenlandia (por las buenas o por las malas, ha dicho textualmente), estaríamos ante el agresión de un miembro de la Alianza Atlántica a otro cuando la razón de ser de la organización, tal como contemplan sus estatutos, es que si un Estado es atacado, el resto de socios acuden en su ayuda ¿Qué hacer pues cuando es precisamente uno de sus miembros quien, pasándose por el forro dicho postulado, decide atacar a otro?


Igual significa el acta de defunción definitiva de una organización nacida con el cuento de la defensa mutua, veremos porque ¿qué sentido tiene pues, a estas alturas, empeñarnos en continuar perteneciendo a una estructura donde el líder declara abiertamente que solo se rige por su propia moral de casino y especulación? España sigue hipotecando su soberanía y su seguridad en nombre de unos acuerdos que el propio Washington está dispuesto a pisotear. 


Hace mucho tiempo que teníamos que estar fuera, pero dado que hasta ahora no ha sido así, quizás haya llegado el momento de mandarles a freír espárragos. ¿Cómo es posible que las bases de Rota y Morón sigan siendo el trampolín de las agresiones estadounidenses? La francesa Clémence Guetté nos ha marcado el camino. Si la OTAN ya no sirve ni para proteger a los socios de su propio líder, ¿qué demonios hacemos todavía dentro de ese cortijo?


J.T.

sábado, 10 de enero de 2026

Josu Jon Imaz, de lehendakari en potencia a lacayo del imperio.



Josu Jon Imaz, huérfano de padre desde los ocho años, nació en Zumárraga (Guipúzcoa) en 1963, estudió Química en la Universidad del País Vasco y entró muy joven en la arena política del PNV. Con veintisiete años era ya alcalde de su pueblo (diez mil habitantes) y se mantuvo al frente del municipio durante dos legislaturas, cargo que llegó a compaginar con un escaño en Bruselas como europarlamentario. Entre 1999 y 2004 fue consejero de Industria, Comercio y Turismo con Ibarretxe, y con 40 años sustituyó al legendario Xabier Arzallus al frente de la presidencia del PNV.


Cuatro años más tarde, en enero de 2008, dimitió por discrepancias internas. Cuentan las crónicas que Imaz quería un PNV más centrista, pragmático, opuesto al soberanismo extremo que algunos impulsaban y se marchó. "No quiero ser parte de un proyecto que divide", dijo entonces, en una rueda de prensa que sonó a despedida honrosa. Parecía un hombre de principios, un "buen chaval", alguien que priorizaba el bien común sobre el poder personal.


Mas hete aquí que, apenas unos meses después de dejar la política, julio de ese mismo año, ¡alé hop! aterrizó en Petronor, la refinería vasca filial de Repsol, como presidente. Un "puertas giratorias" de libro. De regulador a regulado, de consejero de Industria a directivo de una petrolera que había supervisado. En 2012, ascendió a director general de Repsol, y desde 2014 es su consejero delegado, el CEO que manda en una multinacional con tentáculos en todo el mundo. En 2024 percibió más de cuatro millones de euros en retribuciones, según los informes anuales de la compañía. Un carrerón en toda regla que ahora remata viajando a Washington para postrarse de hinojos ante el gran sátrapa global.


Ayer viernes, el secuestrador de Maduro reunió en la Casa Blanca junto a Josu Jon Imaz a los buitres petroleros de todo el mundo para repartirse el botín venezolano, ExxonMobil, Chevron, Eni, Trafigura, Vitol Americas, Continental, Valero o Halliburton. Y allí Imaz, en nombre de Repsol, no solo reverenció, aplaudió y estrechó la mano del gran batracio naranja sino que continuó haciéndole la pelota sin pudor asumiendo el relato del depredador cuando le tocó el turno de palabra: "Pese a ser una compañía española, dijo, Repsol está totalmente comprometida con Estados Unidos y también con Venezuela que operamos en el Golfo de América" ¡Golfo de América!, en boca de Imaz. Si Trump decide que el Golfo de México ya no se llama Golfo de México, pues se acata y punto. 


Estamos listos para invertir más en Venezuela hoy, añadió el ex presidente del PNV durante la reunión en el ala este de la Casa Blanca, estamos produciendo 45.000 barriles diarios brutos y estamos listos para triplicar esta cifra en los próximos dos o tres años invirtiendo fuertemente en el país, siguiendo su recomendación, si nos lo permite, por supuesto”. Lo voy a repetir: “Siguiendo su recomendación, si nos lo permite, por supuesto” ¿Cabe mayor autohumillación, puede uno arrastrarse más?


La compañía que dirige aquel joven zumarragano de familia humilde explota a día de hoy, junto a la petrolera italiana Eni, uno de los principales yacimientos de gas natural del mundo. La Perla, situado en el Golfo de Venezuela, representa el quince por ciento de la producción total de Repsol, una empresa cuyo accionista con mayor numero de participaciones es el fondo buitre BlackRock. 


Ni rastro de aquel político que lloró de emoción en 1998, cuando nació su hijo Asier coincidiendo con la tregua de ETA, pensando en un futuro pacífico. De lehendakari en potencia a lacayo del imperio. Es lo que hay.


J.T.