Donald Trump no soporta que le lleven la contraria. Menos aún si quien lo hace es un compatriota suyo con sotana blanca. El primer papa nacido en Estados Unidos, Robert Francis Prevost, León XIV desde mayo de 2025, ha tenido el “atrevimiento” de recordar al presidente a este miura desbocado que las manos de los belicistas están llenas de sangre. Como si de un juego de ping-pong se tratara, el todavía presidente estadounidense le respondió a Prevost en su red social, con la delicadeza que le caracteriza, que el papa es “débil con el crimen, pésimo en política exterior y complaciente con la izquierda radical”. Para rematar la faena publicó, y luego borró, una imagen generada por IA en la que aparecía como Jesucristo sanando enfermos.
León XIV ha roto el perfil bajo que se le atribuía y ha puesto el dedo en la llaga, la guerra, los migrantes tratados como alimañas, la amenaza de destruir toda la civilización iraní. Ha sido incluso más claro que Francisco en sus últimos años, pero que nadie baje la guardia. Este gesto, por valiente que pueda parecer, no borra décadas de tibieza vaticana ante la injusticia estructural. La iglesia católica lleva siglos mirando para otro lado mientras el capitalismo salvaje devora a los pobres, las multinacionales arrasan el planeta y los paraísos fiscales engordan las cuentas de los mismos que luego se fotografían con los obispos.
En nuestro país, la cosa es aún más descarada. Salvo contadas excepciones, la Conferencia Episcopal ha convertido la pastoral en propaganda derechista. PP y Vox se pelean por el voto católico practicante. El PP ha subido diez puntos de intención de voto entre los católicos, y Vox lo ha duplicado también entre quienes suelen ir a misa los domingos. Aquí, los prelados callan ante la precariedad laboral, la vivienda imposible y el recorte de derechos. El papa León XIV, en su primer encuentro con una representación de los obispos españoles, ya les advirtió que la ultraderecha en España busca instrumentalizar a la Iglesia para ganar votos católicos.
No se anduvo con rodeos y, como contábamos en este mismo blog el pasado 24 de febrero, dejó claro a los nueve obispos españoles presentes que su mayor preocupación es la ideología de ultraderecha. "No les den predicamento, les dijo. No permitan que usen la cruz como maza electoral. No conviertan la religión en instrumento político". La iglesia española, no lo olvidemos, sigue cobrando del Estado vía IRPF, continúa impartiendo religión en colegios e institutos públicos y sigue callando cuando Vox y PP usan la bandera de la “defensa de la vida” para demonizar el aborto. Concordato eterno, privilegios eternos, hipocresía eterna.
León XIV ha dado un paso al frente. Buena noticia, pero cuesta hacerse ilusiones. A ver qué ocurre a partir de ahora
J.T.











