Estos días en los que todo ha transcurrido de una manera algo más relajada que lo habitual, este lunes en el que de madrugada esperamos a los reyes magos tras dos semanas de relativa paz social, y hasta una cierta tranquilidad, no deberían hacernos perder la perspectiva. Los malos acechan. Una vez que pase la pascua militar volverán a las andadas. Con los mantecados apenas digeridos, volverán los políticos a insultarse y las tertulias a crisparse.
No podemos bajar la guardia porque, ni en sus peores sueños, las derechas podían imaginarse que llegaría 2026 y ellos estarían aún a verlas venir. Con el calendario que les espera se entienden los nervios porque cada día que pasa están más cerca las malas noticias para ellos. Francisco Granados, hombre de Esperanza Aguirre, ¿recuerdan? y varios alcaldes de la Comunidad de Madrid, serán juzgados este mes de enero por actividades relacionadas con la corrupción y el blanqueo de capitales, lo que se conoce como operación Púnica.
Jorge Fernández Díaz, ex ministro del Interior, habrá de sentarse en el banquillo de los acusados a partir del 6 de abril por la operación Kitchen, cuyo objetivo era espiar al extesorero del PP, Luis Bárcenas, y robarle documentación sensible relacionada con el caso Gürtel (la trama de corrupción que afectaba al Partido Popular), para evitar que llegara a manos de la justicia y perjudicara al partido. Entre quienes tendrán que declarar en esta causa se encuentran Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal o Soraya Sáenz de Santamaría, además del ya célebre comisario Villarejo o Eugenio Pino, en su día director adjunto operativo de la Policía. Por no hablar de todo lo que aún coleará el asunto de la dana, o el 7291 de la novia de un defraudador confeso cuyo juicio también continúa pendiente. O del escándalo Montoro, que no tardaré en salir a la luz por mucho que se empeñen en taparlo.
Todo esto significa portadas de periódicos y aperturas de informativos en este 2026 que el PP pretendía evitar a toda costa. Por eso ladran como posesos por las esquinas, porque el perro sigue en la Moncloa y ellos cada vez más en evidencia. Hay que reconocer que se lo han currado para intentar acorralar al presidente con el infame asunto del fiscal general del Estado, además del de su mujer y el de su hermano. Esto sumado a que personajes como Cerdán o Ábalos, menudo entuerto, les han facilitado bastante a las derechas su incesante tarea de acoso e intento de derribo.
Bueno, pues ni así. Núñez Feijóo continúa tropezando consigo mismo cada vez que abre la boca y en el cuartel general de su partido hasta se ha llegado a manejar la hipótesis del sorpasso de la ultraderecha. Las elecciones autonómicas de Aragón en Febrero y de Castilla y León en Marzo pueden acabar pariendo un ratón, como ha sucedido en Extremadura. Por eso sorprende, con un panorama así, la dejación de funciones que el PSOE está haciendo en este tipo de convocatorias electorales. Están muy equivocados si minimizan lo que sucede a su izquierda y olvidan, como decíamos más arriba, que los malos acechan dispuestos a continuar desplegando sin parar su amplio catálogo de malas artes.
Seguirán intentando machacar sin piedad a partir de este mismo miércoles a todo lo que huela a Pedro Sánchez. Algún periódico insinuaba este fin de semana que igual el presidente se saca pronto otro conejo de la chistera. Esperemos que no se trate de una huida hacia adelante reincidiendo en esas políticas de derechas con las que aspira a frenar los embates complaciendo a los grandes poderes. Alguien le tiene que explicar que si hace eso se equivoca. Claro que tendría que ser alguien que lo apreciara lo suficiente para decirle lo que no quiere oír, alguien que no se comportara con la complacencia con que lo hacen sus todavía socios de legislatura. La coartada para este asomo de tancredismo que se percibe en el gobierno no puede ser que lo tienen difícil para aprobar leyes. Sobre todo cuando el propio presidente no deja de insistir en que continuará buscando apoyos hasta debajo de las piedras, el sabrá dónde.
Quiero pensar que si ponen tanto empeño en resistir es porque no se quieren ir sin sentar las bases para que el problema de la vivienda tenga solución, o sin reformar el poder judicial, tampoco sin derogar la ley mordaza, ni sin blindar las pensiones... Ni entiendo ni quiero pensar que solo aspiren a permanecer en el poder sin hacer nada soñando con que las infinitas torpezas y corrupciones de los populares puedan dejar a estos de nuevo con la miel en la boca en unas próximas elecciones generales.
Nunca el PSOE tuvo más obligación de hacer una verdadera política de izquierdas que ahora. Espero que lo entiendan antes de que sea demasiado tarde. Si además es verdad, como presumen, que en el aspecto económico vivimos un buen momento, ya están tardando. Las derechas están desesperadas, por eso no se puede bajar la guardia ni un momento.
J.T.








