miércoles, 31 de octubre de 2012

Leer periódicos con el mismo amor de siempre

Lunes por la mañana. Abro con mi librera, que es quien me proporciona también los periódicos del día, uno de los ejemplares que acabo de adquirir. Páginas 2 y 3: tema de nevera, intemporal, insustancial, de relleno; página 4: corta y pega de agencias; página 5: refrito; páginas 6-7: reportaje de sociedad con grandes fotos que alivian el texto que la sección ha dejado preparado para el fin de semana; página 8: media de publicidad y la otra media un suceso con redacción escasamente pulida de la nota remitida por la policía o la guardia civil; página 9: política regional, previsiones de la semana y columna de opinión... y así continúo en agonizante peregrinación hasta las páginas de deportes, la única parte del periódico con cierto aroma de mercancía fresca. Ayer hubo fútbol, y tenis, y fórmula uno...

He abierto un periódico local, no importa cuál porque todos presentan los mismos preocupantes síntomas, y le cuento que da igual en qué provincia nos encontremos porque en todos sitios cuecen las mismas habas. En los periódicos nacionales, similar disección no presenta aún evidencias tan alarmantes, le cuento a Esperanza, pero todo llegará.

Y ella me dice que la han visitado unos compañeros de El País y le han dejado unas cartas para entregar a los lectores explicando la versión de los trabajadores de lo que realmente sucede con el periódico.

Parece obvio que el cambio de ciclo en el mundo del periodismo está ya aquí. Acudir al quiosco, en mi caso a la librería, para adquirir la prensa del día, cada vez exige más fuerza de voluntad. Empieza a ser un acto más simbólico que necesario, más testimonial que eficaz.

Le cuento a Esperanza que en la redacción del periódico que acabamos de examinar probablemente la tarde anterior había trabajando como mucho dos redactores y algún que otro becario, cada uno de ellos con media docena de páginas del planillo a su cargo. Que las fotos cada vez importan menos, que la mayor parte de las cosas que se cuentan  están ya viejas cuando llegan al quioso...

Le cuento las reducciones de plantilla, los eres y los ertes que sufren en estos momentos casi todos los medios de comunicación, la reducción de salarios, la sensación de impotencia ante la inminencia de la catástrofe...

Y convenimos, mi querida librera y yo, que el periodismo nunca morirá mientras haya alguien dispuesto a continuar contando historias. Así lo creo, de verdad. Y mientras los gurús de las nuevas tecnologías dan con la tecla comercial para evitar que todo se vaya al carajo, ella me cobra esos periódicos que también ama y yo me voy al bar a desayunar dispuesto a devorármelos todos. Con el mismo amor de siempre. Como si no fueran a morir nunca.

J.T.


sábado, 6 de octubre de 2012

Medios de comunicación. Liquidación por derribo


Desde que Cebrián y Liberty nos cerraron CNN+ y nos mandaron a la mayor parte de quienes formábamos parte de la plantilla a engrosar las filas de la empresa más grande de España (el INEM), la liquidación y derribo de medios de comunicación parece haber entrado en una terrible dinámica de cierres, despidos, eres y reestructuraciones que empobrecen el panorama de la información en España a medida que transcurren los días.

Hasta diciembre no hará dos años que, sin ni siquiera darnos las gracias por los servicios prestados, nos mandaron a tomar viento a quienes formábamos parte de un canal de noticias de 24 horas que permaneció en antena durante 10 años y 11 meses.

Desde entonces la lista de compañeros que nos han acompañado camino de las oficinas del paro no ha hecho más que aumentar. Al principio, cada mes, o cada dos meses, nos desayunábamos con la noticia de algún medio que había decidido "regular" su funcionamiento. Poco a poco, y como si de dolores de parto se trataran, la frecuencia con la que nos desayunábamos con la noticia de que algún medio cerraba, reducía sueldos o echaba a buena parte de la plantilla se iba reduciendo.

Y se ha llegado a estrechar tanto que la semana que ahora termina nos hemos desayunado cada día con una tragedia nueva en el mundo de la comunicación. Y hasta con dos anuncios de eres en el mismo día.  La última ha sido obra de los mismos que acabaron con CNN+. Cebrián y Liberty van a dejar en la calle a la tercera parte de los compañeros que trabajan en el diario "El Pais".

En el mundo de los medios de comunicación andaluces, donde me muevo desde que CNN+ decidiera nombrarme delegado aquí en 1998, y donde permanezco aún tras el cierre de la cadena en diciembre del 2010, prácticamente no queda ni un solo mediol que no se hayan planteado o se esté planteando pegarle un hachazo a su modelo de funcionamiento actual.

Esto repercute directamente en el destino de decenas de compañeros con los que llevo coincidiendo en coberturas informativas durante los últimos 14 años. Caras con nombres y apellidos que tienen detrás una historia personal y una ilusión que ahora le frustran quienes, tras exprimirlos durante años, no tienen reparo alguno en propinarles una contundente patada y despacharlos sin más.

Al ere de El País, que en la edición de Andalucía afectará a un  puñado de buenos amigos, hay que sumarle el de El Mundo, el del grupo Joly (10 periódicos en Andalucía), El Correo de Andalucía, la agencia Efe, las consecuencias de la posible fusión entre La Razón y ABC, la de la Sexta y Antena3, los eres de la Ser y de otras cadenas radiofónicas, la desaparición de la programación en una de las cadenas de Canal Sur, lo que más pronto que tarde está destinado a derivar en una escabechina entre la plantilla,  la posible unificación de personal de Radio Nacional y Televisión Española, con la repercusión en los trabajadores de delegaciones que siempre suele ser más inmisericorde que el que se lleva a cabo en Madrid...

Seguro que me olvido algo, que ampliaré otro día. Pero hoy solo quiero dejar constancia aquí de una dramática situación que por un lado pide ser analizada (también lo haré otro día) y por otro empezar a estudiar cuanto antes soluciones personales para cada profesional que se queda sin  trabajo. Sea como sea no podemos dejar que los grandes beneficiados de lo que está pasando -los planteamientos liberales de la desprejuiciada derecha que nos gobierna-  acaben saliéndose con la suya.

Aunque sea una frase manida conviene repetirla una y otra vez para que nadie baje la guardia: Sin periodistas no hay periodismo; sin periodismo no hay democracia. 

J.T.

viernes, 28 de septiembre de 2012

La tarde del 25 de Septiembre


Tres momentos de la tarde de este martes 25S

1. Los apaleamientos de la policía a los manifestantes que intentaban rodear el Congreso de los Diputados en Madrid

2. La disolución del Parlamento de Catalunya y el anuncio de elecciones para el 25 de noviembre mientras los miembros de la Cámara autonómica eran vituperados desde el exterior

3. El contundente blindaje del Parlamento andaluz durante más de una hora en la que nadie podía entrar ni tampoco salir sólo porque poco más de mil personas protestaban fuera mientras el presidente Griñán comparecía en la comisión de los ERE

Estos tres acontecimientos, que coincidieron la tarde del martes 25  en los parlamentos catalán, andaluz y español, creo que han conseguido al menos uno de sus objetivos: cuestionar el papel de quienes, aunque nos representen legalmente, cada vez parece más claro que lo hacen con menos autoridad moral. 

"No nos representan" es ya  algo más que un mero eslogan. Es un estado de ánimo latente, y ahora patente en las manifestaciones masivas, que permite deducir que algo serio parece estar incubándose.

J.T.

lunes, 24 de septiembre de 2012

La izquierda empieza a descubrir el poder de las redes


Alguien ya dio la voz de alarma en twitter el otro día: "Cuidado con estos rojos, venía a decir, que cada vez tienen más presencia en las redes y en internet". Lo decía alguien, por supuesto, que no se consideraba "rojo".

Alguien de los que llevan años haciendo todo lo posible por reducir a la mínima expresión toda crítica. O lo que ellos llaman crítica, que en la mayor parte de los casos se limita a ser un periodismo objetivo y plural. La muerte de CNN+, sobre todo para quienes la sufrimos directamente, quizás fue el episodio más llamativo de los últimos tiempos, pero hace bastante que lleva pasando lo mismo con casi todos aquellos medios que se atreven a "sacar un poco la patita" de la crítica independiente o apuestan por un tratamiento plural de la información.

Desde hace algún tiempo ya, no pasa semana sin que te desayunes con un "ere" nuevo en algún medio de comunicación, cuando no directamente con el cierre del medio o con alguna reducción drástica de plantilla. En resumen, con menos oferta plural en los quioscos, con menos apuestas por el periodismo de investigación, con más periodismo de "corta y pega" porque los cuatro a los que no han despedido no llegan a más...

El cierre de "Público" y el desembarco en tve han venido a inclinar la balanza de la oferta en televisión, en radio y en los kioscos del lado de los mensajes de derechas, que cada vez cuentan con menos posibilidades de réplica para que los interesados por una información completa puedan contrastar e interpretar por sí mismo lo que se les cuenta.

Menos mal que, al menos de momento, nos queda internet. La fuerza de las redes sociales es imparable y sus mensajes, que se propagan como la espuma, ayudan a la izquierda a recuperar la visibilidad que le niegan los medios tradicionales.

Me atrevo a pronosticar que esto irá a más a medida que todos los ciudadanos, no sólo los más jóvenes ni los más avezados en las nuevas tecnologías, descubran esta fuerza y contribuyan a potenciarla.

Sucede con las redes sociales, y comienza a suceder también con los periódicos digitales. Hasta hace poco, ahí la derecha también ganaba por goleada. Pero parece ser que se comienza a espabilar, y ya contamos, además de con "El Plural", el más veterano, con la versión digital de "Público", "Más Público", "El Huffington Post" y el "eldiario.es", apuestas todas con una pinta excelente que permiten ser optimistas ante la desalentadora orfandad de ópticas de izquierdas detectable en el periodismo que se practica en estos momentos en España.

Como decía antes, algunos se han percatado y empiezan a dar la voz de alarma. Pero en las redes, creo y espero que no puedan. Lo creo y lo espero en nombre del equilibrio, que no de la ley del péndulo.

Gracias a las redes, quizás unos y otros descubran que lo mejor para el futuro de todos es la apuesta sin tapujos por la pluralidad, por el debate y por la búsqueda de soluciones desde la discrepancia más razonable. 

J.T.


sábado, 15 de septiembre de 2012

Nunca manifestaciones tan rotundas tuvieron coberturas tan cicateras


Digiere el gobierno este sábado la materialización que el cabreo que tenemos todos consiguió el martes en las calles de Barcelona y este sábado en las de Madrid.

No es casualidad que tanta gente tan distinta se ponga de acuerdo para manifestar un malestar y un mosqueo  alimentados por  la sospecha -para algunos, certeza- de que estamos gobernados por una colla de insensatos que huyen hacia adelante sin saber muy bien cuáles van a ser los resultados de lo que hacen, sencillamente, porque les han dicho que "hay que hacerlo" y ellos obedecen.

Y mientras digieren las dos "megamanis" de la semana, rezan a sus santos -tienen muchos- para que por algún lado se vea la punta: Venga putear argumentando que es por nuestro bien, y nuestro bien no aparece por ningún sitio por más días que pasan. Rezan por eso, por un lado, y por el otro usan el mazo del viejo refrán para ir liquidando medios de comunicación o remodelándolos a su imagen y semejanza.

Si el martes, en el Telediario de tve, la Diada fue la quinta noticia, este mediodía, el canal 24 horas "sufrió" dificultades para retransmitir la intervención de Cándido Méndez y la imagen se fue a negro en plena alocución del líder de Ugt. Un repaso por los digitales de la derecha -son la gran mayoría- nos lleva a los profesionales del periodismo al más terrible de los sonrojos.

Cada vez son más escasos los medios de comunicación aún vivos que no le bailan el agua al PP. El sueño del gobierno es que no quede ninguno que no lo haga. Y que las algarabías pasen lo más desapercibidas posible. O que ni se cuenten. A la vista de la escasa cobertura que han tenido en los medios las dos grandes manifestaciones celebradas esta semana en nuestro país, yo diría que están consiguiendo su propósito. 

Jamás manifestaciones de tan enormes proporciones tuvieron una cobertura tan tímida.

El gobierno, que aún así está acojonado, analiza los efectos de lo que ha pasado esta semana en las calles de Barcelona y Madrid. .Tomará nota, no le queda más remedio. Pero de momento va consiguiendo que nos cueste más la repercusión de las movilizaciones. Eso les alivia la presión.

Con todo lo que han hecho las organizaciones sociales en los últimos meses, con los cientos de miles de personas, más de un millón hoy, que hemos salido a protestar a las calles y a manifestar nuestra indignación, con las veces que lo hemos hecho en lo que va de año... ya hubiera sido suficiente, en un escenario mediático más libre, para que este gobierno hubiera caído. 

El gobierno no puede desoír lo que ha pasado, claro que no. Pero se puede permitir el lujo de actuar con más lentitud de la que lo haría si a la presión de la calle se sumara la repercusión mediática de esa presión. La insuficiencia de altavoces obliga a continuar incrementando esa presión callejera, aumentando la protesta. Creo que aspiran a que nos cansemos. Al más puro estilo Rajoy que tan buenos resultados le ha venido dando para sus intereses: aguantar, resistir. Con la esperanza de que nos cansemos, como decía, o de que le sdé tiempo a acabar con aquellos medios que aún informan sobre las protestas. 

En cuanto a los medios internacionales... están demasiado entretenidos con los asaltos a las sedes diplomáticas de Estados Unidos y otros países occidentales.

J.T.

jueves, 30 de agosto de 2012

Los ingredientes de una crónica. Algunas obviedades nunca suficientemente repetidas


Para elaborar una crónica periodística es preciso:

1. Desplazarse al lugar donde ocurre la historia. Es decir invertir en tiempo, gasolina, kilómetros… en riesgo. Parece una perogrullada, pero quien conoce el oficio por dentro seguro que sabe lo que es un gerente intentando evitar un viaje y que el redactor haga la crónica sin moverse de su mesa en la redacción.

2. Ver personalmente lo que pasa e intentar conocer lo mejor posible lo que ha ocrurrido antes de que nosotros llegáramos.

3. Ser testigo directo de los olores, los colores, los sinsabores… de todas las emociones que se producen en torno al caso sobre el que estamos trabajando.

4. Hablar con todos los testigos posibles. No dejarse influir por nada de lo que hayamos leído u oído si no hemos verificado con nuestros propios ojos.

5. Hablar con los protagonistas directos. Intentarlo por todos los medios y no cejar a menos que resulte materialmente imposible 

6. Ver, oír, oler, sentir. Y con todo eso… ponerse a escribir… 

    - huyendo de las especulaciones
   - huyendo del político de turno que aparece "en el lugar de los hechos" solo para hacerse la foto y decir cuatro obviedades 
  - verificando siempre cualquier dato por nimio que nos parezca. Y no te digo ya si se trata de una información comprometida
   - aportando sólo aquello de lo que puedes responder tú porque lo has presenciado directamente. Y si no es así, citar siempre la persona o la entidad de la que procedan los datos que usas a menos que se trate de una fuente a preservar
   - evitando cualquier opinión. Por mucho que, en algunas ocasiones, nos pueda pedir el cuerpo darla. Como mucho un adjetivo, y en casos excepcionales. 

Si es una crónica, no olvides que cuando pasen unas horas tendrás que elaborar una nueva historia apenas  tengas datos nuevos o llegue otra "hora de cierre" para tu informativo o tu periódico. Así que lo importante, una vez hechos los deberes, es la rapidez. Las enciclopedias y las tesis doctorales son otra cosa. 

J.T.

domingo, 26 de agosto de 2012

¡¡¡NO A LAS DECLARACIONES ENLATADAS!!!


No les basta con “intereconomizar” Televisión Española. 

Les parece insuficiente la babosa sumisión de tantas radios, revistas, teles… de tantos periódicos cuyo impresentable trabajo sucio avergüenza a los profesionales del oficio periodístico, pero cuyos gestores están dispuestos a lamer todo lo que haya que lamer a cambio de esos siempre intangibles platos de lentejas que son las inserciones publicitarias. 

Ni aún así se fían. 

Y ahí hemos tenido últimamente, por ejemplo, a la inefable Fátima Báñez remitiendo, muy ufana ella, declaraciones enlatadas para hablar de la prórroga de los cuatrocientos euros de marras a los parados de larga duración antes que se conociera la letra pequeña del farragoso y marrullero asunto. Las razones por las que Fátima y otros devotos ministros optan por las declaraciones enlatadas las conocemos todos, o nos las imaginamos: miedo a las preguntas, inseguridad a la hora de saber salir de según qué atolladeros, engreimiento, suficiencia, equivocada interpretación de lo que significa una mayoría absoluta… Pero da igual. 


Lo grave no es que se atrevan a enlatar declaraciones y enviarlas a los medios, que lo es y mucho. Lo grave es que luego vayan muchos de esos medios y las emitan sin precisar siquiera que el contenido –que puede tener interés periodístico, no digo que no- está elaborado con técnicas puramente propagandísticas y al margen de lo que es una de las más irrenunciables conquistas de la vida en democracia: el cara a cara entre el gestor público y el periodista que puede y debe preguntarle –mire usted por dónde- justo lo que el político quiere evitar que se le pregunte. 

Esto no puede continuar así 

A las ruedas de prensa sin preguntas, a la señal realizada por ellos mismos de buena parte de los actos que celebran, viene a sumarse ahora esto: las declaraciones enlatadas. Insisto: en democracia, queridos y nunca suficientemente bien ponderados políticos españoles, las reglas del juego en materia de comunicación son que el periodista cuenta y pregunta lo que él, el profesional de la información, entiende interesante. Y el político, si no le gusta lo que se le pregunta, tiene todo el derecho a poner mala cara, a cabrearse, a insultar si quiere, pero tiene que asumir que las cosas son como son y no como él quisiera que fueran. Por mucho que mande. Por poderoso que sea. 

Creedme que me produce cierto hastío, y hasta cierta vergüenza tener que estar repitiendo siempre lo mismo. Pero visto lo visto, me temo que tendré que continuar dando la tabarra con este asunto una y otra vez. 

Continuaré haciéndolo tantas veces como ellos pretendan cercenar la innegociable libertad que necesita el oficio periodístico para vitaminar la vida en común. Muchos quieren directa y descaradamente, sin ningún pudor, acabar con esa libertad. 

Saben que no lo conseguirán, pero como no van a dejar de poner empeño en ello nosotros tampoco podemos bajar la guardia ni un solo minuto. 

¿Qué tal si empezáramos por devolver a su remitente las declaraciones enlatadas, por abandonar las ruedas de prensa en las que no se admitan preguntas, por no aceptar señales de actos en cuya realización audiovisual no intervenga ningún profesional del medio que ha de emitirlas? 

J.T.

lunes, 6 de agosto de 2012

Apuntes de periodismo, 15. La transparencia informativa en la era de internet


He visto a Félix Monteira, a Javier Valenzuela, Óscar Lobato o Eduardo Sotillos convertidos de la noche a la mañana en celosos guardianes de la confidencialidad de sus señoritos (presidentes de gobierno, subdelegados del gobierno...), "entorpeciendo" -dicho sea con el mayor cariño- el trabajo de quienes nos dedicábamos a hacer lo mismo que ellos habían hecho durante toda su vida profesional hasta el día en que optaron por pasarse "al otro lado del mostrador". A lo largo de mi vida profesional he visto actuar así no sólo a estos cuatro compañeros, sino a muchísimos más como es natural.

Cuando un jefe de prensa de un cargo político, empresarial o institucional pone trabas al trabajo de los profesionales de la información, se suele decir que "está haciendo bien su trabajo". Yo no estoy de acuerdo. Sostengo que la transparencia es "la madre de la ciencia" en esto de la comunicación. Y más a estas alturas de la película, con internet "hirviendo" las 24 horas del día.

Observo el resultado del trabajo del equipo de Obama y cada vez lo tengo más claro: en la era de internet, lo mismo que no se le pueden poner puertas al campo, los jefes de prensa no se pueden andar con secretismos infantilistas ni con sonrisas pícaras mientras obstruyen el acceso a datos cuya importancia en muchos casos es nimia o escasa. No soy tan insensato como para ignorar que hay niveles. Pero el exceso de celo no puede llevar a ningún asesor a impedir que se conozcan lo mejor posible las actividades, las ideas y hasta las "anécdotas " de sus respectivos señoritos. Su cotidianeidad. En la Casa Blanca lo tienen muy claro desde hace bastante tiempo.

Un asesor de prensa no es un perro guardián. Su trabajo es administrar la información, sí, pero sin olvidar las reglas del juego. Y las reglas del juego son, entre otras muchas, que los periodistas deben contar con las mayores facilidades posibles para hacer su trabajo... a cambio de nada. Ahí está el quid. 

La tentación de cualquier "personaje público", ya sea un político, un financiero o un presidente de club de fútbol, es intentar impedir por todos los medios que salgan a la luz asuntos que no les conviene, o simplemente no les apetece que se conozcan. Un buen asesor tiene que hacerles entender, con carácter prioritario, que las reglas del juego son las que son y que las consecuencias de que las cosas sean así es posible que en muchas ocasiones no les gusten. Se trata pues de ayudarles a asumir que hay que afrontar esta circunstancia con la mayor elegancia y naturalidad posibles, porque a la larga se sale ganando.

Claro que la culpa de que muchos casos esto no funcione como sería aconsejable no es de los asesorados. Existe un cierto tipo de prensa, cada vez más numeroso, que se dedica a hacer la ola a los personajes públicos, que han ido cediendo espacios propios de la información al halago incondicional y a la noticia  sesgada. Y claro, son muchos los casos en que la sumisión del periodista, a base de practicarla, se ha consolidado tanto ante quienes tienen el poder que estos tienden a pensar que todo el monte es orégano y que los periodistas están para comerles en la mano. Esto es terrible. Se trata de una gran amenaza para el oficio periodístico, para la supervivencia de los medios de comunicación y para el derecho de los ciudadanos a estar informados lo mejor posible.

Es imprescindible que los periodistas, se encuentren en uno u otro lado del mostrador, tengan esto bien claro: Un asesorado es alguien que se supone que necesita al asesor para que éste le diga lo que le conviene escuchar, no lo que quiere oir. Que tiene al asesor para que le diga claramente que no cuando tiene que decirle claramente que no. Aún a riesgo de jugarse soportar las malas pulgas del asesorado, o incluso su puesto de trabajo. La transparencia, a mi juicio, no solo no es mala sino que aporta valor añadido a los personajes que apuestan por ella y a los equipos de comunicación que consiguen convencerlos de sus ventajas.

J.T.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Los jóvenes, la Constitución y la Transición



Tienen menos de 30 años. Uno es político y el otro periodista. Los escuché este martes hablar con autoridad, conocimiento de causa, convicción y firmeza.

Y me he llevado una enorme alegría

Me he llevado una enorme alegría porque hace mucho tiempo que ando buscando jóvenes así. Jóvenes que me hagan pensar, que se muestren decididos a tomar el testigo del trabajo político y social que otros, no tan jóvenes ya, han/hemos llevado a cabo a lo largo de los últimos treinta años. Que tomen todo ese trabajo   y  hagan con él lo que crean conveniente: mejorarlo, reformarlo o, directamente, cargárselo si es lo que toca. Y protagonizando ellos el proceso.

Jóvenes que, como Nino, me hagan caer en la cuenta de que todos los nacidos después de diciembre de 1960 no votaron la Constitución y que a lo mejor hay que ir dándole una vuelta, o dos, a eso.

Jóvenes que, como Juan Luis, pongan sobre la mesa teorías trabajadas en libros recientes en los que se analiza el final de la cultura de la "Transición". Pormenorizaba Juan Luis este martes en Torres (Jaén) que la Transición fue básicamente un pacto para alejar miedos a cambio de proteger bienes como los servicios públicos, la educación o la sanidad. Los bienes ya no están siendo protegidos. Los neoliberales se están cargando el Estado del Bienestar. Y en cuanto a los miedos... miedos a la involución, a los militares, a los fachas... parece que, afortunadamente, se han mitigado. En consecuencia, las razones que llevaron a aquel pacto ya no existen o cuando menos lo que lo inspiraba se está quedando vacío.

Moraleja:  Hace falta otra cosa. Ya.

Me encanta escuchar planteamientos de jóvenes que ponen el asunto patas arriba. Que lo hacen desde el trabajo, el compromiso y las ganas de darle a esto el meneo que está pidiendo a gritos.

Nino es Nino Torres Canto, tiene 27 años y es diputado autonómico en Asturias por el Partido Socialista. Juan Luis es Juan Luis Sánchez, acaba de cumplir los 29 y es periodista hasta las trancas. Reportero, excelente contador de historias y un gurú de las nuevas tecnologías en internet. Embarcado como subdirector, junto a Ignacio Escolar, director, en el proyecto eldiario.es , un periódico digital que arranca el próximo 4 de septiembre.

He escuchado a Juan Luis y a Nino explicar estas y otras muchas cosas más, todas ellas interesantes, en uno de los cursos de verano que la Universidad de Jaén organiza en Torres, el pueblo donde nació Baltasar Garzón. Se trataba de un curso dirigido por Rosa María Artal dedicado a analizar la crisis económica.

El título de la mesa redonda era "Refundar la refundación de la democracia" y los dos jóvenes flanqueaban a  Angels M. Castells, Fanny Rubio y Lourdes Lucía, tres luchadoras natas que nos ayudaron también a reflexionar sobre estos temas. Los cinco nos regalaron tres sabrosas horas de excelente debate.

Regreso de allí dándole vueltas a todo lo escuchado y haciendo votos porque sean cientos, miles los juanluises y los ninos que zarandeen a tanto nostálgico, a tanto vocacional de aparatos trasnochados y a tanto abuelo empeñado en seguir corriendo los cien metros lisos aunque sea en silla de ruedas.

Nino y Juan Luis, como tantos otros ponentes de los cursos de verano de Torres, han conseguido con sus exposiciones que los que hemos tenido la fortuna de escucharlos, además de sentirnos unos verdaderos privilegiados, nos animemos al constatar que la lucha va a continuar. Y que más pronto que tarde la ganaremos porque somos más.

Con gente así se puede asegurar sin miedo a equivocarse que "hay partido". Y de los buenos. 

J.T.

jueves, 12 de julio de 2012

Apuntes de periodismo, 14. El recorte de Rajoy, el de Zapatero y su reflejo en la prensa


Aquí queda esto. Para estudiar con detenimiento a medida que pase el tiempo

Sin comentarios


Las primeras páginas de arriba son del 12 de julio de 2012 . Las de abajo, del 12 de mayo de 2010

Y ahora, el ABC, que "come aparte"



J.T.