domingo, 26 de julio de 2026

Zapatero, ¿qué necesidad tenías?



Que Felipe, Aznar y Rajoy sean más impresentables que él no es un eximente, más bien lo contrario. Hasta ahora José Luis Rodríguez Zapatero había ganado en las comparaciones con sus “colegas” e incluso había conseguido convertirse en referente ético para algunos, en el comodín de lujo que su partido sacaba a pasear cada vez que veía negro el panorama. A partir de su entrevista del jueves en televisión las cosas han cambiado. Y digo a partir del jueves porque hasta el día anterior todo se ceñía aún al ámbito judicial, un terreno minado donde el lawfare lleva años campando por sus respetos.


Pertenezco a ese grupo de personas al que le parece miserable la caza y captura de ZP como parte de una estrategia en la que tumbar al gobierno Sánchez por lo civil o por lo judicial pero dicho esto, a partir del pasado jueves, cuando compareció en “Mañaneros” de TVE, entiendo que las cosas han cambiado. Tenía que haber dado la cara mucho antes, no lo hizo y ahora es tarde, señora, sobre todo porque cuando acabó la entrevista, a muchos nos quedó un amargo sabor de boca. Hasta al mayor de sus incondicionales tuvo que rechinarle escuchar que las joyas de la discordia  eran “un regalo de cortesía personal de hace muchos años que no tenía uso, ni destino, ni afán patrimonial”, palabras textuales. Defíname cortesía, señor presidente, por favor. Eso sin hablar de que nos dejó a dos velas. Que ya le dirá al juez la fecha, el motivo, el origen y el donante, añadió. Pues mire usted qué bien, me encanta esa manera de salir a la palestra pública para “romper el silencio”. Digo yo que si se va a un sitio, se va, pero ir pa ná es tontería, ¿no?


No pudo evitar tics autoritarios, llegando en algún momento a ser maleducado con Javier Ruiz, cuya entrevista fue periodismo puro, y empleó términos y expresiones que me recordaron a González frente a Iñaki Gabilodo en 1995: Señor presidente, ¿organizó usted el GAL? Jamás se me ocurriría, contestó un descolocado Felipe. Cada vez que ZP empleaba el pasado jueves el término “jamás” me venía a la memoria aquella secuencia. “¿Otra vez?”, se revolvía el otrora apodado “Bambi” frente a Ruiz cuando este le repreguntaba o le planteaba algún asunto incómodo. Por no hablar del rebote que pilló cuando le habló de sus hijas. “¡Punto!”, sentenciaba en algunas de sus contestaciones. ¡Uf!


Igual se enfadó porque esperaba una entrevista masaje. Se equivocó. Si se ve en la grabación, él mismo se dará cuenta de sus errores. Quien tenía delante no era un adversario sino un acreditado profesional que conoce muy bien el oficio y sabe cómo tiene que hacer su trabajo. Afirmó Zapatero que le tiene “alergia profunda a las dichosas joyas”. A buenas horas. Es verdad que no le quedaba más remedio que comparecer, pero se tenía que haber preparado mejor porque tan torpe no es. Si no lo hizo, es legítimo pensar que no valoró lo suficiente la profesionalidad de Javier Ruiz. Gran fallo de los políticos en general, que suelen confundir el buen ejercicio del periodismo con que te hagan la pelota o no te pongan en demasiados compromisos. 


Por eso se tiró prácticamente todo el tiempo echando balones fuera. “No voy a entrar en la estrategia de defensa de ningún imputado”, contestó cuando se le preguntó por las declaraciones de su “amigo” Julio Martínez cuando este afirmó que las decisiones de la empresa Análisis Relevante las tomaba el ex presidente a pesar de no formar parte del accionariado. “Hay que separar las relaciones humanas del proceso judicial. No va con mi estilo renegar de una amistad de años”, precisó Zapatero. Pues mire usted qué bien, ¿y a decirnos lo buen amigo que es de sus amigos es para lo que fue a la tele? 


Quiso dejar claro el ex presidente, eso sí, que en ningún momento intervino en el rescate de la aerolínea Plus Ultra, ni planificó la creación de una empresa offshore para camuflar ingresos ni usó a sus hijas como testaferros. Mientras lo escuchaba hablar no podía dejar de preguntarme qué necesidad tenía de andar metido en esos fregaos, por muy legítimo que resulte ser todo lo que haya hecho ¿No se puede ser ex presidente y limitarte a vivir de tus ingresos como tal? ¿No se puede ser útil en mediaciones y gestiones humanitarias sin más? ¿Hay que montar por narices una consultoría y cobrar por dar consejos? ¿Es necesario tentar la suerte tal como está el patio judicial, algo a lo que tampoco él le metió mano por cierto, y dada la falta de prejuicios de según qué estamentos, arriesgarse a que violen tu intimidad, a que acaben incluso haciendo públicos dos años enteros de tu agenda personal?


No podemos desearle otra cosa que no sea que resulte absuelto de sus tristes avatares judiciales. Muchos de sus partidarios aseguran sentirse aliviados tras escucharle hablar y algunos de ellos piensan que contribuyó a “deshilachar” las acusaciones. Puede ser pero su reputación, para muchos de quienes todavía confiaban en Zapatero a estas alturas y creían que su manera de ir por la vida no tenía nada que ver con la de otros ex presidentes, ha quedado en entredicho tras su entrevista en la tele. El daño político ya está hecho. Una pena.


J.T.

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