sábado, 14 de febrero de 2026

Del lanzallamas han pasado ya a la bomba atómica



Un sobrino de Rodrigo Rato anda por el mundo compitiendo con otros miembros del partido fascista al que pertenece a ver quién suelta la burrada más gorda sobre el futuro de RTVE. Dado que a su compañero Manuel Mariscal ya le pareció poco hace unos meses entrar con motosierra en la televisión pública el día que ganen (si ganan) y pronosticó hacerlo con lanzallamas, el diputado José María Figaredo, que así se llama el familiar del delincuente Rato, subió el listón hace unos días y decidió apostar por la bomba atómica directamente.


A algunos este tipo de cosas pueden parecerle un exabrupto sin más, una figura literaria, un desahogo, pero no lo es. Este joven diputado puede parecerle tonto a alguien, pero tampoco lo es. Lo que tanto él como su compañero Mariscal están manifestando con sus admoniciones saca a la luz lo que se cuece en el seno del partido al que pertenecen. Lo piensan en serio, antes se lo callaban, pero de un tiempo a esta parte se ha instalado la barra libre en el proceder de estos desalmados y, cada vez con mayor impunidad, sueltan exactamente lo que tienen en la cabeza mientras el común de los mortales no acaba de dar crédito a lo que escuchan.


Más vale dárselo. Y más vale tomar medidas. En democracia tenemos que ser capaces de hacer frente a estos desalmados con los instrumentos democráticos de los que disponemos. Yo creo que eso es denunciable en los juzgados, ¿por qué no se hace? También pienso que las asociaciones profesionales deberían pronunciarse y actuar cada vez que estos ultraderechistas se expresan de este modo. Las Asociaciones de la Prensa están o deben estar para eso, ¿o no?


El presidente de la Corporación, con el mismo estilo que practica en sus intervenciones en el Congreso y el Senado cada vez que comparece, sale al paso de estas barbaridades apostando por difundir datos. “Entiendo que el diputado Figaredo quiera entrar con una 'bomba atómica' en RTVE, ha escrito en su cuenta de X, No es para menos, añade, porque los datos son un bombazo que no se esperaba: Superávit de 45 millones de euros en 2025. Las mejores audiencias en TVE en 13 años. Líderes en públicos de 13 a 64 años. Lo único que hemos robado son espectadores. Lo público funciona justo cuando más lo quieren destruir.”


Valoro y si ustedes me apuran hasta admiro la manera de contestar de José Pablo López, pero pienso que tanto él como su equipo tendrían que estar más apoyados. Están haciendo un gran esfuerzo por ofrecer una programación digna a la altura de lo que se espera de una televisión pública. Lo que emiten interesa, y la mejor prueba de ello es el crecimiento sostenido de los índices de audiencia. ¿Qué significa eso? Pues que, por ejemplo, no es necesario recurrir a la basura para tener audiencia, que el espectador agradece la calidad y que el perfil conservador de las televisiones privadas queda en evidencia ante la oferta de una televisión plural.


Esto significa también para las televisiones privadas no solo pérdida de audiencia, sino de capacidad de influencia y de ingresos económicos. Aquí está la verdadera explicación a los exabruptos proferidos por los políticos que abanderan la intolerancia, mimados ellos a diario tanto en Atresmedia (Antena Tres y la Sexta) como en Mediaset (Telecinco y Cuatro), empresas audiovisuales que han vivido muchos años encantados con el éxito de su juguetito, preeminencia que desde hace un año les está disputando la televisión pública del Estado intentando emitir programas que interesan cada vez a más gente. Los fascistas lo saben y por eso su único objetivo es cargársela cuanto antes. Asociaciones de la Prensa, instituciones varias cuya función es salir al paso y denunciar este tipo de intolerables ataques, ¿hay alguien ahí?


J.T.

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