domingo, 11 de febrero de 2024

Desbandá 2024. Crónica de la 4ª etapa


Ana Pomares, superviviente de La Desbandá, fallecida en noviembre de 2023 con 95 años


10/02/2024  


PITA Y ANA POMARES


"Salimos hacia Málaga desde Salobreña, en autobuses, 240 personas. Por primera vez en 8 años vamos a hacer coincidir la marcha hasta Almería con la marcha local de Málaga, de unos 11 km desde la catedral, hasta el final del municipio en dirección a Almería, donde está ubicado el Paseo de los Canadienses y la placa en honor a Norman Bhetune


En realidad, lo que ha habido ha sido una manifestación de unas 870 personas (contadas a mano), que han recorrido los 11 km con una pancarta con el lema, “El genocidio silenciado” y “Fascismo nunca más” y donde con las banderas republicanas se han enarbolado las palestinas, además de banderas y pancartas de partidos de izquierda y sindicatos. 


Para entender en qué condiciones salió la población de la capital malagueña, más las decenas de miles de personas que se habían ido refugiando en ella desde Julio del 36, hay que leer el libro de Lucía Prieto y Encarnación Barranquero, “Población y Guerra Civil en Málaga”. Las primeras personas refugiadas que llegaron fueron acogidas en casas particulares por gentes de izquierdas dispuestas a ayudar y compartir lo que teníán con quienes huían del fascismo. 


Pronto no quedó sitio y se ocuparon toda clase de albergues, después todos los conventos, y finalmente, todas las iglesias, incluyendo la Catedral. Acogieron a miles de personas, también se usaron sitios como los sótanos de la fábrica de Tabacalera; tamaña acumulación de población desbordó las posibilidades de acogida y las condiciones de vida, durante meses, se tornaron inhumanas. La falta de comida, de agua, de aseo, pronto desencadenó numerosas epidemias que se cebaron sobre las personas más débiles, las recién nacidas y de corta edad.


En el libro citado, están documentados 1.190 fallecimientos solo de niños y niñas entre Julio de 1936 y febrero de 1937. Bronconeumonía, Gastroenteritis, Sarampión, Difteria, Tifus, Tuberculosis, Raquitismo… provocadas por las condiciones insalubres, el hacinamiento, el desbordamiento de hospitales… 


Pero cuando las tropas fascistas ocuparon Málaga, criticaron la ocupación de las iglesias y de la catedral como refugios y contaron otra versión de las desgracias de las personas huidas; el ABC de Sevilla en su edición del 11 de febrero decía “…allí han muerto los proletarios de viruela negra, del tifus, de lo que sea, como si el cielo les hubiese enviado el castigo que se merecían por sus profanaciones y sacrilegios…” 


Luis Bolín, miembro de la burguesía malagueña, que jugó un papel importante en el alquiler del avión Dragón Rapide que trasladó el 18 de julio de 1936 al general Francisco Franco desde las islas Canarias a Tetuán y que había sido corresponsal de ABC, también escribió el 8 de Febrero, al visitar la catedral y cuando la mayoría de la población huía hacia Almería: “…El espacio interior estaba ocupado en su casi totalidad, por una horda repugnante hacinada en la mugre y la porquería, con las capillas laterales infectadas y los míseros petates tirados por el suelo. Un niño muerto yacía al pie de una columna; un hedor insoportable –el clásico olor a rojo- se extendía por las naves…”.


La conquista de Málaga por las tropas fascistas estaba planteada con el avance de 4 columnas; la de Marbella, de tropas coloniales marroquíes, mandadas por Francisco de Paula de Borbón y La Torre, primo de Alfonso XII por occidente, el Antequera por el norte y desde Loja y Alhama por el nordeste. Estas tres últimas columnas eran italianas, y la de Alhama tenía que cerrar la salida de Málaga, cruzando las montañas por el Boquete de Zafarraya y tomando Vélez y Torre del Mar, con lo cual el cerco de Málaga se hubiera cerrado, y con él la posibilidad de huida de la población malagueña y de todas las poblaciones andaluzas que se habían refugiado en Málaga. Todas las crónicas coinciden en que hubo una resistencia no prevista en el Boquete de Zafarraya. Tanto es así, que el propio general Roatta, mano derecha de Mussolini, se desplazó hacia la zona de combate del boquete de Zafarraya donde fue herido levemente. 


La resistencia numantina de las milicias republicanas, que sufrieron numerosas bajas, permitió, primero, cubrir la huida de una 50.000 personas, que procedentes de los pueblos de Granada, se dirigieron al Boquete para bajar hacia la carretera de la costa, por donde era posible la huida y segundo retener a las tropas italianas el tiempo suficiente para que las decenas de miles de personas que habían salido huyendo de Málaga pudieran pasar de Torre del Mar, zona costera de Vélez, antes de que las tropas italianas la ocuparan. Sin esa resistencia no existiría la gesta de La Desbandá, la huida por la carretera de la muerte, para ganar la vida, lejos de las garras del fascismo.


La manifestación acaba con la intervención de varias personas representantes de asociaciones y partidos, y en todas se hace un recuerdo, a modo de homenaje, a José Manuel Luque Gálvez, el Pita, dirigente de la Asociación La Desbandá y miembro histórico del Partido Comunista de Málaga. Murió el pasado 30 de diciembre, con 58 años, con una vida dedicada plenamente a la militancia social y política. Seguramente porque era un hombre con ideas propias, tuvo conflictos con casi todas las personas con las que trabajaba pero a pesar de ello, con su cariño y su sentido del humor, conseguía ganarse la amistad y el respeto de todas. Era un laboratorio de ideas en ebullición, que estaba proponiendo constantemente proyectos de lucha y de organización con un gran sentido estratégico. Además de su trabajo como representante político del PCE y de IU en Málaga, trabajó en el ámbito de la Cooperación Internacional y desde 2017 se implicó de lleno en el desarrollo del proyecto de La Desbandá. Todavía en 2023, también en la primera marcha de La Retirada, desde Barcelona hasta la frontera de Francia. Su temprana muerte sorprendió a todo el mundo, y junto al sentimiento por su pérdida, se redobla el compromiso y la continuidad del proyecto y la lucha compartida por recuperar la memoria del crimen de guerra de La Desbandá y avanzar en la Verdad, la Justicia y la Reparación


Quienes integramos la marcha hasta Almería volvemos en autobús a Salobreña para llegar a la hora de la comida. Sin embargo el trayecto se alarga 1,5 hora más de la cuenta por el bloqueo de la carretera por camiones de transportistas en huelga. Aun así, conseguimos mantener el horario de los dos actos organizado por la tarde. El primero un homenaje a Ana Pomares y el segundo, la proyección del documental, “De espalda al sol”.


Ana Pomares, niña que cumplió 9 años el 7 de febrero de 1937, y que salió huyendo con su familia, dedicó los últimos años de su vida a hablar de su experiencia en La Desbandá. En 2015, con 87 años de edad, viviendo en Algeciras y habiéndose enterado por Redes Sociales, de una actividad en Almería dedicada a recuperar recuerdos de la guerra, organizado por el profesor Fran Martin, cogió el autobús y se plantó en la jornada de recuperación de la memoria. Estuvo de oyente hasta que dieron la palabra a quienes quisieran participar, después de haberse hablado del episodio de La Desbandá. Intervino y dijo: ",yo estuve allí y os lo quiero contar". Contó y contó, y el profesor habló con ella y le dijo que toda su experiencia tenía que ser divulgada, con lo que Ana estuvo de acuerdo. A partir de ahí se convirtió en embajadora de difusión del crimen de la carreta de Almería, vivido por ella en primera persona.


Con la ayuda de Fran, escribió el libro Los 4 exilios de Ana Pomares, asistió a numerosas asambleas para hablar, le hicieron innumerables entrevistas, también le rindieron homenajes y en la Marcha de La Desbandá de 2023, junto a otras personas supervivientes, acudió durante el periplo de la marcha a distintos institutos, donde habló a unos 2.500 alumnos durante los 10 días que duró la marcha. El 7 de febrero de 2023 cumplió 95 años, y como ha contado su hija Rosa, seguía haciendo proyectos, entre ellos participar en la marcha de 2024, visitando nuevamente Institutos. Han tomado la palabra en el homenaje Fran Martín, sus hijas Rosa y Ana, y Amparo Sánchez mujer de 85 años, otra superviviente, en este caso de la retirada republicana de Cataluña, con 1 año de edad, y que se ha convertido también en Embajadora del recuerdo y de la lucha contra el fascismo. Se proyecta un power point con música, sus frases, sus fotos. En una de ellas dice, lo que más rabia me daba era cuando decían que lo que pasó no había pasado. Pues aquello sí pasó. Creo que a la mayoría de las personas asistentes al acto, el auditorio de Salobreña al completo, se le ha escapado alguna lágrima.


Luego se proyecta el documental “De espalda al sol” producido por La Desbandá, cuyo director fue Pablo Coca. En la medida en que una parte importante son las entrevistas a supervivientes, se convierte en otro documento de homenaje a Ana Pomares y a todas y todos quienes participan en él.


Además, otra compañera de La Desbandá, Lola Moreno, ha compuesto una letra de canción que se canta con la música de “Al Alba” de Luis Eduardo Aute. La canción la canta en el acto, Ana Belén, con una voz espectacular, acompañada a la guitarra por Juan Carlos López. La letra dice así:


Cómo decirte mi niña, hay que salir de Málaga.

Huyamos antes que al día siga la noche estrellada.

Suena una voz en la radio, con terribles amenazas.

Presagio, tras las palabras, no habrá refugio que valga.

No te detengas mi niña, que asoma ya la guadaña.

Avanza, avanza, Anita, avanza.

Entre el mar y la montaña, la nacional, una trampa. 

Caen las primeras bombas, los barcos también disparan.

A un atronador ruido, sigue una inquietante calma.

Presagio, tras las palabras, no habrá refugio que valga.

No te detengas mi niña, que asoma ya la guadaña.

Avanza, avanza, Anita, avanza.

Miles de rocas caían, sin poder esquivarlas.

Sigue avanzando mi niña, siempre pegada a mi falda.

En una danza macabra, la muerte extiende sus alas.

Presagio, tras las palabras, no habrá refugio que valga.

No te detengas mi niña, que asoma ya la guadaña.

Avanza, avanza, Anita, avanza.

Avanza, avanza, Anita, avanza.


Mañana 11 de febrero, comenzamos la etapa en Almuñécar, hasta la desembocadura del Guadalfeo, más allá de Salobreña, donde tantas personas que huían, perecieron ahogadas."


Escribe Manuel García Morales (Manolo Teniente), cronista oficial de La Desbandá

Por la transcripción y edición: J.T.










Transcripción y edición:

J.T.

Desbandá 2024. Crónica de la 3ª etapa


09/02/2024 

CERRO GORDO

""El hombre mojado no teme la lluvia" es el título de un libro de Olga Rodríguez sobre la lucha de los pueblos árabes en Oriente Medio contra el colonialismo, el imperialismo y las dictaduras apadrinadas por occidente. El título se lo dio un iraquí, que venía a decir algo así como que una vez que te metes en la lucha, ya no tienes miedo. Hoy hemos salido, con lluvia, unas 70 personas en la marcha desde Nerja hasta Almuñécar. El resto de participantes han decidido hacer el trayecto en autobús, o bien por falta de preparación contra la lluvia o por el temor de enfriamientos o catarros. Hay que tener en cuenta que la marcha está protagonizada en su gran mayoría por personas jubiladas de más de 65 años, en muchos casos más de 70 años. Y la verdad es que hemos llegado, quienes hemos hecho la marcha, con la ropa empapada. Por el contrario, la marcha ha sido mucho más rápida al haber menos de la mitad de la gente habitual y además iban la gente más andarina. 


Tampoco hemos parado, como es habitual, en los hitos históricos que jalonan el recorrido para explicarlos. Tienen que ver con los bombardeos, en la zona de los acantilados de Maro, desde los cruceros franquistas contra las columnas de mujeres, niños y ancianos, en su mayoría, que huían hacia Almería, y justamente porque no hemos podido hablarlo y muchas de las personas que participan son nuevas, vamos a repetir el relato que hizo el año pasado la compañera María Huelva. El lugar, un puente de la antigua nacional 340, por donde pasa el río de la Miel. Hay testimonios de personas vivas del hecho que en su momento fueron publicados por el diario Sur de Málaga (diario de derecha sin pudor) pero, a partir de los testimonios, el escritor Max Aub, publicó un relato llamado “El cojo”. Es un relato ficción a partir de lo que le contaron, del que extraemos un extracto:


"Carretera adelante el éxodo continuaba. La Rafaela y su madre andaban confundidas con la masa negra. Sobre el llano no había más líneas verticales que los postes del telégrafo. De pronto, desde allá abajo vino un alarido: «¡Que vienen!». La gente se dispersó con una rapidez inaudita; en la carretera quedaron enseres, carruajes y un niño llorando.


Llegaba una escuadrilla de caza enemiga. Ametrallaban, a cien metros de altura. Se veían perfectamente los tripulantes. Pasaron y se fueron. Había pocos heridos y muchos ayes, bestias muertas que se apartaban a las zanjas. El caminar continuaba bajo el terror. Una mujer se murió de repente. Los hombres válidos corrían, sin hacer caso de súplicas. Los automóviles despertaban un odio feroz. La Rafaela se había levantado con dificultad. Su madre la miró angustiada.

—¿Te duele? 

La hija, con un pañuelo en la boca, no contestaba. «¡Que vuelven!». 


La Rafaela sufría tanto que no pudo hacer caso al alarido que un viejo le espetaba, diez metros más allá. 

—Acuéstese, acuéstese. Agarrada a un poste de telégrafo, espatarrada, sentía cómo se le desgarraban las entrañas. 

—Túmbate, chiquilla, túmbate — gemía la madre, caída. 

Y la Rafaela de pie, con el pañuelo mordido en la boca, estaba dando a luz. Le parecía que la partían a hachazos. El ruido de los aviones, terrible, rapidísimo y las ametralladoras y las bombas de mano: a treinta metros. Para ellos debía ser un juego acrobático. La Rafaela sólo sentía los dolores del parto. Le entraron cinco proyectiles por la espalda y no lo notó. Se dio cuenta de que soltaba aquel tronco y que todo se volvía blando y fácil. Dijo «Jesús» y se desplomó, muerta en el aire todavía.


Los aviones marcharon. Había cuerpos tumbados que gemían y otros quietos y mudos; más lejos, a campo traviesa, corría una chiquilla loca. Un kilómetro más abajo el río oscuro se volvía a formar; contra él se abrían paso unas ambulancias; en sus costados se podía leer: «El pueblo sueco al pueblo español». Hallaron muerta a la madre y oyeron los gemidos del recién nacido. Cortaron el cordón umbilical. 

—¿Vive? 

—Vive.

Y uno que llegaba arrastrándose con una bala en el pie izquierdo dijo:

—Yo la conocía, es Rafaela. Rafaela Pérez Montalbán; yo soy escribano. Quería que fuese chica.

Uno: Lo es.

El escribano: Y que se llamara Esperanza.

Uno cualquiera: ¿Por qué no?"


Max Aub es escritor maldito en España, del que apenas se conocen sus obras, entre otras cosas porque la mayoría siguen sin editarse. Un hombre comprometido con la República al que también hay que sacar del olvido.


La marcha acaba en Cerro Gordo, otra zona de acantilados, desde donde habitualmente bajamos por unos senderos de montaña hacia Almuñécar que se encuentra al borde del Mar. La bajada es algo dificultosa en condiciones normales, por lo que se ha decidido acabar ahí la marcha y seguir en autobús hasta el polideportivo de Salobreña, centro neurálgico de alojamiento durante las tres próximas noches.


Cerro Gordo es otro hito de Memoria Histórica en el recorrido. Importante para que se sepa que la República, y las fuerzas republicanas no cejaron en su empeño de detener el avance de las columnas fascistas italianas que perseguían a las masas de civiles que huían. En este caso, la División Octubre intentó frenar el avance de las tropas fascistas italianas. No lo consiguieron porque su resistencia bastante improvisada, fue rápidamente envuelta, por tropas fascistas que se desplegaron montaña arriba. Parte de la División cayó prisionera, mientras otra escapó a través de las montañas, volviendo a la zona republicana. También fracasó el intento de volar los puentes que unen la carretera de los acantilados; se consiguió poner la dinamita (había especialistas asturianos en ello) pero fallaron los detonadores. Eran los problemas de un ejército no profesional, compuesto de campesinos y obreros al que le faltaban todo tipo de medios para combatir. La llegada de las tropas italianas a Almuñécar, dejaba expedito el camino a Motril, la principal ciudad de la zona y meta de salvación de las personas que huían. También en Motril, como veremos en los próximos días, se combatió para frenar al ejército italiano. 


Todavía en Cerro Gordo, una compañera portuguesa intenta explicarme, con poco dominio del castellano que ella está allí por Norman Bhetune y José Saramago. Ya en el Polideportivo, un compañero de Granada me explica que son 4 personas de Portugal la que están participando en la marcha, María Joan, Rita, Idalia y Sergio. Él es amigo de Idalia, que trabaja en la Fundación José Saramago de Portugal, y habían visitado Granada, para establecer una ruta cultural que relaciona a Saramago con García Lorca. Justamente, el monumento a Norman Bethune por el que pasamos el segundo día de marcha, tiene una cita al pie de las estatua que dice: “Recordar es un gesto supremo de humanidad” José Saramago. Idalia preguntó por el tema de la Desbandá a Pilar del Río, la esposa española de José Saramago, y ella tenía referencias del éxodo de Málaga y el genocidio de la carretera de la muerte. Nuestro compañero granadino terminó de convencer a Idalia de que vinieran a la marcha, con sus compañeras y en la ruta cultural Saramago-García Lorca aparecerá el reconocimiento de Saramago a la Memoria Histórica y específicamente al hecho de La Desbandá y el recuerdo de Norman Bethune.


A mediodía, esperando turno en la cola de la comida, hablamos con Pilar Ortiz, que participa por primera vez en la marcha y nos cuenta su vinculación con ella. Es de Canilla Albaida, su tía abuela salió con dos niños pequeños, pero ante la terrible situación en la marcha de La Desbandá, con el acoso de aviones y barcos, se volvió al pueblo. Su abuela decidió no marcharse, lo que le costó que la detuvieran a ella y su hijo de 12 años, siendo maltratados ambos, para que dijeran dónde estaba el marido que sí había huido. Recibió muchas palizas y vivió la humillación del pelado a rape que sufrían las mujeres republicanas. El marido, mientras tanto, fue detenido en Ventas de Zafarralla y estuvo 8 años presos. En ese tiempo, su mujer tuvo que sacar adelante a sus 6 hijos e hijas, una de ella madre de Pilar. 


Finalmente otro tío abuelo, que era maestro, se movilizó en defensa de la República. Cayó preso en el frente y lo condenaron a muerte. Pudo salvarse porque el hermano de su mujer, franquista, consiguió sacarlo de la cárcel a condición de que se alistara a la Legión en Marruecos, en la zona de Ceuta. De esa forma salvó la vida, pero tuvo que aguantar en la Legión durante 20 años. No obstante, no renegó de sus ideales republicanos. Al volver a la península se instaló en Valencia, donde trabajó en una empresa como contable. Solamente al jubilarse volvió a Canillas de Aceituno, donde ya pudo hacer gala de sus ideales sin temer la represión.


A las 6 de la tarde en la Biblioteca de Salobreña, visitamos una exposición sobre la guerra y la postguerra guiada por Luis Naranjo, historiador y miembro del Foro por la Memoria de Córdoba. Después a las 7 de la tarde, en la Casa de la Cultura, una Conferencia sobre la situación en Palestina en la que intervienen Jaldía Abu Bakra, activista palestina, muy reconocida ya en España y feminista. También intervengo yo mismo, sustituyendo al eurodiputado de IU Manu Pineda, que excusa su asistencia por compromisos en la campaña electoral de Galicia. La Conferencia de Jaldía es impactante y emotiva y genera un gran debate que tenemos que parar a las 9 de la noche, porque no hay más tiempo.


Mañana volvemos a Málaga, para hacer lo que debería haber sido la etapa inicial. Lo hacemos así para poder coincidir, por primera vez en 8 años, con las personas que no participan en La Desbandá hasta Almería, pero todos los años recuerdan La Desbandá histórica haciendo una marcha desde el centro de Málaga hasta el fin del municipio en dirección Almería, donde está ubicado el Paseo de los Canadienses y una placa que recuerda a Norman Bethune.


Escribe Manuel García Morales, cronista oficial de La Desbandá

Por la transcripción y edición: J. T.





Desbandá 2024. Crónica de la 2ª etapa

Monumento al doctor canadiense Norman Bethune en La Caleta de Vélez

08/02/2024

CUELGAMUROS

"Arrancamos la marcha desde Torre del Mar a las 8 de la mañana. Ha habido que desmontar colchones hinchables, esterillas, catres… volver a hacer las maletas y llevarlas a la furgoneta de recogida, hacer la cola para el desayuno, y luego hacer la cola para que cada cual se lave sus cubiertos. O sea hay que levantarse a las 7 como muy tarde. Anoche no pudimos ducharnos, ya que está cortada el agua por el racionamiento. La sequía golpea con fuerza en esta zona de la Axarquía malagueña que, para más delito, es la primera productora de aguacates de Europa. Aguacates, (una bestialidad consumiendo agua) y otros frutos tropicales como mangos, papayas, chirimoyos… se producen en la costa malagueña y granadina, a pesar de ser zonas de secano. Agricultura totalmente insostenible, que ha dado mucho dinero a corto plazo y la ruina a medio y largo plazo.


La primera parada de la marcha la hacemos en el monumento a Norman Bethune, junto a Rio Seco, en la zona de la Caleta de Vélez, muy cerca de la playa. Un compañero de la Asociación, Antonio López, explica la figura del médico canadiense que vino a España con las Brigadas Internacionales no para luchar, sino para salvar vidas, ya que inventó un  sistema novedoso de transfusión de sangre portátil que permitió salvar a muchas personas en el frente y se generalizó como una técnica muy novedosa. Venía a la batalla de Málaga, para intervenir como médico, pero no pasó de Calahonda, ya que se encontró, nada más salir de Almería con la columna cada vez más numerosa, de refugiados que llegaban desde Málaga. Entonces desmontó los equipos médicos de su camioneta y se dedicó junto a sus dos ayudantes, a transportar niños y niñas hacia Almería. El monumento, justamente, representa a Norman Bethune llevando de la mano a un niño para salvarlo. Al terminar el acto, una persona en voz alta empezó a decir que nos habíamos llevado no sé cuántas toneladas de oro de España. 


La siguiente parada la hacemos en la localidad de El Morche, perteneciente al municipio de Torrox. Allí explicamos otro hito de la memoria, el del barco del arroz. Teníamos previsto hacerlo algo más adelante, justo en Calaceite, donde está hundido el barco, pero un hombre joven de la zona, llamado Iván, quería explicarnos su proyecto de documental con la historia del barco y cantarnos una canción compuesta por él sobre el barco. 


Primero explicamos la historia del barco. Era el mercante Delfín, que hacía una ruta comercial entre Murcia y Málaga. De Murcia venía arroz y de Málaga mandaban aceite. No obstante, al comenzar la guerra tuvo otros usos. Se utilizó en un primer momento como prisión provisional para los presos detenidos en el intento de golpe de estado fascista que fracasó en Málaga y que luego volvió a su uso natural de transportar víveres. El 30 de enero de 1937, cuando venía cargado con víveres desde Murcia hacia Málaga, concretamente, harina, bacalao y aceite, fue hundido por los torpedos del submarino italiano Ciro Menotti. El capitán del barco que estaba siendo atacado también por aviones intentó huir encallando en la playa para salvar la mercancía que llevaba, pero el submarino lo alcanzó antes. 


El hundimiento de un mercante que llevaba alimentos a una población asediada fue un crimen de guerra, pero nada comparado a lo que hicieron una semana después, cuando tomaron Málaga, ametrallando y bombardeando a la población civil que huía. Había tanta hambre en Málaga, ciudad prácticamente sitiada, que la gente iba al puerto todos los días para ver si venía el ansiado barco del arroz. Iván nos ha contado su proyecto de documental sobre el barco, las excursiones de submarinismo que organiza para visitarlo (su cuenta de Instagram es “Noctiluca” diosa fenicia y de los tartesios) y nos ha cantado, acompañado de su guitarra, muy bien tocada, la canción que ha compuesto al barco cuya letra, que realmente canta a La Desbandá, dice lo siguiente: 


Hoy recuerdo con nostalgia si aquello fue una hazaña o un horror. 

O si siguen con desvelo todo aquel que no pudo decir adiós. 

Hoy seré yo el vigía de la antorcha que ilumina el malecón. 

Cuánto más tengo que esperar. 

Cuánto más, cuándo volverá.

Tanto niño caminando tanto anciano desarmado del honor. 

No hay secreto más profundo que el que guarda ese barco en su interior. 

No es coral lo que observamos, es el rojo más humano de dolor. 

Cuánto más tengo que esperar. Cuánto más, cuándo volverá.


Siguiendo la marcha, paramos brevemente en el faro de Torrox, donde todos los años, sincronizada con nuestra llegada, aparece una bandera republicana en un balcón, de los bloques de vivienda que hay frente al faro. Ya cerca de Nerja, nos entrevista y nos graba una periodista y un cámara de La Sexta TV. En la plaza de Nerja nos saludan integrantes de la Asociación de Memoria de Nerja Entrecañas, y una mujer nos cuenta el bombardeo que sufrió la plaza de la ermita donde nos encontramos, en el centro del pueblo, donde murieron unos 70 niños y los profesores que los custodiaban, que venían huyendo desde el Colegio de Huérfanos de Torremolinos. 


Diez lograron sobrevivir al no estar en los autobuses bombardeados y se fueron juntos andando hacia Almería. Uno de esos niños, Miguel Escalona, fue el primer alcalde socialista de Torremolinos, una vez que esta localidad, ya en democracia se segregó de Málaga. Todavía estando en la plaza Rafa Morales, presidente de La Desbandá, nos ha informado de un comunicado elaborado y difundido por la Asociación por la Memoria Militar Democrática, exigiendo al Ministerio de Defensa que exhume del Panteón de Marinos Ilustres a tres militares franquistas que participaron en el bombardeo contra los civiles de la Desbandá, se trata de los almirantes Juan Cervera Valderrama, Francisco Moreno Cervantes y Salvador Moreno Cervantes. Se puede ver el comunicado y firmar la petición al Ministerio en: https://www.ammd.es/2024/02/08/el-panteon-de-marinos-ilustres-no-admite-a-franquistas/

Una vez en el Polideportivo de Nerja, después de comer unos ricos espaguetis, se han realizado dos actividades. 


La primera un encuentro con tres de los supervivientes de La Desbandá (María, Amparo y Manuel) que acompañan este año a la marcha, no andando sino visitando colegios de las zonas donde pasamos y que visitan junto a un grupo de jóvenes voluntarios que también participan en esa actividad, donde los sobrevivientes explican su experiencia y sus sentimientos al alumnado. Esta tarde se ha hecho lo mismo que en los colegios, pero con la asistencia de las personas que participan en la marcha. La segunda actividad ha sido la participación por grupos en un juego de rol, donde los participantes van resolviendo los problemas que se presentan en una Desbandá imaginaria como la que se vivió en 1937.


En el espacio de la comida (cola para coger la comida, cola para fregar tus cubiertos), hemos retomado la historia de Laura, una compañera que ha participado en todas las marchas de La Desbandá. Su familia es de Arriate, un pueblo cercano a Ronda, de tradición muy de izquierdas y luchadora. Su abuelo Juan González Moreno, campesino, fue movilizado a la fuerza en 1937, cuando las tropas fascistas tomaron la zona. Él no se había señalado en nada, pero dos hermanos mayores suyos estaban en el frente defendiendo a la República. Aunque según las propias normas franquistas, no era movilizable porque estaba casado y tenía una hija, lo resolvieron inscribiéndole como soltero. La familia sospechó que era una forma de venganza por la militancia de sus hermanos. En 1938 cayó herido grave en un tiroteo en el frente de Córdoba y trasladado al hospital de Jerez, donde falleció, siendo enterrado en Jerez. Al ser teóricamente soltero no se comunicó el fallecimiento, ni el lugar de su entierro a sus familiares. En 1963, trasladaron sus restos al Valle de Cuelgamuros (antes Valle de los Caídos). Su esposa murió sin saber dónde estaba su marido. Laura y sus hermanos, conociendo la pena de su madre, que también quería saber el paradero de su padre, empezaron a investigar su paradero. Dieron con la pista del cementerio de Jerez, y allí de su traslado a Cuelgamuros. 


A partir de 2016, cuando hay una primera sentencia a favor de la familia Lapeña, que demandó la devolución de su familiar enterrado en Cuelgamuros, Laura y sus hermanos contactan con el abogado que llevó el caso y también gana la sentencia para que se les devuelvaN los restos de su padre. Desde entonces, todo han sido trabas burocráticas y resistencias de sectores franquistas, como los propios frailes de Cuelgamuros, el Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial o la Asociación de Abogados Cristianos, que interpuso la última demanda para paralizar la exhumación de cuerpos, alegando que son perjudicados los restos de quienes sí quieren seguir allí enterrados. Laura confía en conseguir la exhumación, para dar una alegría a su madre, que con 86 años dice que no se quiere morir antes de tener los restos de su padre. 


Curiosamente, antes de hablar con ella, una compañera, Rosa, que viene por primera vez a La Desbandá, contó que una tía suya trabajó de cocinera en Cuelgamuros, cuando aún se estaba construyendo con presos republicanos a los que había que dar de comer. Como José Antonio Primo de Rivera ya estaba allí enterrado y le llevaban muchas coronas de laurel, ante la falta de presupuesto y condimentos, usaban las hojas de laurel de la corona de José Antonio para cocinar. Rosa, a quien le detectaron un cáncer hace tres años, pensó que un sueño de su vida, de participar en La Desbandá quizá no podría cumplirlo. Con el cáncer superado, cuenta que se le saltaron las lágrimas cuando pudo unirse a esta marcha. Además de vivir esta Desbandá está descubriendo la Desbandá de Palestina a través del marido de su tío, palestino cuya familia vivió la Nakba (el desastre) de 1947, la de 1967, cuya familia está repartida por todo el mundo, y que viven el genocidio en Gaza como un nuevo desastre para el pueblo palestino.


Hoy hemos andado 24,5 Km y hemos participado en la marcha 85 mujeres y 94 hombres. Mañana, que vamos desde Nerja hasta Almuñécar, la distancia es más corta, pero la marcha estará pasada por agua."


Texto de Manuel García Morales (Manolo Teniente), cronista de La Desbandá.

Transcripción y edición J.T.