sábado, 10 de septiembre de 2016

La semana del machismo

Hasta este viernes solo había una mujer con el grado de teniente coronel que estuviera al frente de una unidad operativa del ejército español. Desde este fin semana ya son... ¡dos! La primera promoción en la que se permitieron incorporaciones femeninas al ejército fue en 1988. Veintiocho años después, solo doce soldados de cada cien son mujeres. En la carrera judicial, las mujeres son ya el 52 por ciento, y si hablamos de jueces menores de cincuenta años, el porcentaje supera el 62. Pues bien, la foto de la inauguración del año judicial continúa rebosando testosterona por mayoría aplastante. De cada cien españoles con estudios universitarios, cincuenta y siete son mujeres. En cambio, ocupan apenas el 20 por ciento de las plazas de profesorado y, según nos cuenta Laura Freixas, solo hay una mujer que sea rectora de universidad.
Y así podríamos continuar hasta el infinito, cuando finaliza una atropellada semana en la que la realidad continúa certificándonos, para nuestra vergüenza, el impresentable machismo que aún llevamos dentro. En un campo de fútbol de la provincia de Tarragona, un espectador enfadado con una decisión arbitral de Marta Galego, la mandó a gritos “a fregar los platos”. La jueza interpelada no dudó en detener inmediatamente el partido que disputaban los equipos de la UE Valls y Cambrils, y el encuentro no continuó hasta que el grosero fue expulsado del campo.
En Madrid, a las puertas del Centro Comercial Moraleja Green, un estresado ejecutivo se dirigía este miércoles, acelerado, a la parada de taxis. No toma el primero de la fila, a cuyo volante espera una mujer, y se encamina hacia el segundo. Se equivoca, el otro coche está primero, le dice el taxista situado en segundo lugar. Ya, le contesta el presunto cliente, pero es que voy mal de tiempo para coger el AVE y las mujeres conducen más lento…. Debió perder el AVE , porque ni el segundo taxista ni los demás compañeros de parada accedieron a realizar el servicio. El machista amenazó con llamar a la policia. Llame, llame, le contestaron los conductores, no caerá esa breva. Hasta que se marchó avergonzado, con el rabo entre las piernas.
En Madrid, también esta misma semana, dos cargos políticos femeninos, la portavoz del ayuntamiento de la capital y una de las diputadas de la Comunidad en el Congreso convocan a los medios, junto a otros compañeros, para hacer pública una nueva sensibilidad política dentro de Podemos. Se llaman Rita Maestre y Tania Sánchez pero los medios de la caverna, y no sólo los de la caverna, pasan de lo que tienen que contar y se empeñan en resaltar, por encima de cualquier otra consideración, su condición de exparejas de Iñigo Errejón y Pablo Iglesias respectivamente.
Rita y Tania se han cansado y han explotado: “La política no es el cortijo de los hombres, las mujeres no venimos de invitadas, somos protagonistas…” han escrito en las redes. Pero es inútil. En la política, la universidad, la judicatura, incluso en el ejército, las mujeres van subiendo peldaños, pero ni por asomos consiguen situarse en el nivel de igualdad que les corresponde. Imperdonables los años de retraso que llevamos. En periodismo ni hablamos, todas las redacciones atestadas de mujeres y poquísimas en los sillones directivos, aunque en Público tenemos la suerte de contar, desde comienzos de mes, con una de ellas: mi admirada Ana Pardo de Vera, a quien aprovecho para felicitar también públicamente.
Aunque cuenten con la complicidad de todos los que luchamos para acabar de una puñetera vez con la discriminación por razones de sexo, abrirse paso entre tanta hostilidad continúa suponiendo un esfuerzo añadido para las mujeres. Y mucho más, creo para las que apuestan por abrirse camino en mundos como el del taxi o el del fútbol. Ahí sí que la presencia femenina pierde por goleada en las estadísticas. Lo que quiere decir que perdemos todos, porque mientras haya quien insulte en los campos de fútbol o se niegue a tomar un taxi conducido por una mujer, la responsabilidad de que eso suceda será de todos. Y de todas.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

¿Podría el “caso Soria” acabar con Rajoy?

La provocación que supuso proponer a José Manuel Soria para director ejecutivo del Banco Mundial no fue una equivocación más de Mariano y sus muchachos, porque el asunto lleva ya camino de acabar convirtiéndose en La Gran Equivocación. Cinco años mintiendo como bellacos, tratándonos como tontos y administrando el poder como si el país fuera un cortijo privado a su entera disposición, y mira tú por dónde lo que puede acabar con Rajoy va a ser esta “tontería” con trazas de bola de nieve.
Porque tontería fue el momento escogido para el anuncio, justo al final del fallido debate de investidura, tontería las burdas explicaciones posteriores de Rajoy y de Guindos, – “decisión técnica y no política”, “si un funcionario no puede ser funcionario,entonces… ¿esto qué es?”- y tontería también fue, sin duda, no abandonar la soberbia ni la chulería cuando por fin entendieron que no tenían más remedio que dar marcha atrás.
Una tontería que en el Partido Popular ha puesto de los nervios a mucha gente y ha roto el tradicional cierre de filas en torno al hierático líder. Demasiado cachondeo ya, incluso para la ilustres tragaderas de sus señorías peperas. Tras los cabreos públicos expresados en días anteriores por Feijóo, Cifuentes, Monago, Herrera, Moreno y compañía, y una vez tomada la decisión de obligar a Soria a quitarse de enmedio, hacía gracia escuchar la mañana de este miércoles a Jesús Posada afirmar que la rectificación “es la mejor solución posible y lo mejor para todos”, a Andrea Levy asegurar que “lo importante es que al final las cosas se han hecho acertadamente”, o a Javier Maroto recurrir al “rectificar es de sabios” añadiendo además, sin asomo de rubor, que “cuando uno toma una decisión, la recapacita y rectifica y, además, lo hace en la buena dirección, hay que aplaudirlo”. ¡Ahí queda eso!
El “affaire” Soria tiene pinta de bola de nieve porque, si en el horizonte hubiera podido existir la remota posibilidad de contar con once abstenciones en octubre para hacer presidente a Rajoy, ¿quién va a ser ahora en el PSOE, después de la última gamberrada rajoyniana el guapo, o la guapa, que va a atreverse a proponer echarle una mano al PP? Los de Ciudadanos, por su parte, están que se suben por las paredes porque se les ha quedado cara de tontos y lo saben. “Hay algunos que no tienen remedio”, comentó Rivera cuando se enteró de lo de Soria el viernes por la tarde tras la sesión de no-investidura, apenas una hora después de haber sido víctima de la mala educación de Rafael Hernando y sin haber tenido la oportunidad de contestarle.
En resumen, que la tontería Soria ha destrozado cualquier expectativa de posibles apoyos para octubre y que, llegados a este punto, parece difícil que todo continúe como hasta ahora. La capacidad de aguante de Rajoy empieza a agotar la paciencia de sus todavía leales compañeros de partido, y la hipótesis de que no sea el actual presidente en funciones quien encabece las listas si hay terceras elecciones parece que empieza a ser plausible.
A pesar de lo acostumbrados que están a mentir y hacer siempre lo que les ha dado la gana sin que nunca pase nada, esta vez parece que no ha colado. Un retiro dorado más, como los de Wert, Ana Mato o Cañete, pues va a ser que no. Al vaso de las provocaciones ya no le caben más desvergüenzas y se ha desbordado. Para Rajoy y para el PP, el “affaire” Soria puede que no haya sido simplemente una equivocación más. Puede que acabe convirtiéndose en “La Gran Equivocación”.


J.T.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Soria le pone precio a su silencio

Hace falta tener la cara de cemento armado. Gamberradas como la del caso Soria recuerdan a los chistes de Jaimito, aunque no quiero situar este asunto en el terreno de la travesura o la pillería, porque eso sería hacerles al Partido Popular y al Gobierno un favor que no se merecen. Que el ministerio de Economía haya propuesto al mentiroso José Manuel Soria para la dirección ejecutiva del Banco Mundial es una provocación que linda con el recochineo, la desconsideración y la chulería. Y qué me dicen de la alevosía añadida, hacer pública la propuesta a los pocos minutos de finalizar el fallido debate de investidura del pasado viernes.

Quien hasta el día 15 de abril de 2016 fuera ministro de Industria, Energía y Turismo del gobierno de Rajoy y se viera obligado a dimitir -cuando quedó demostrado que había mentido al afirmar que nunca tuvo firma en una empresa domiciliada en paraíso fiscal-, cobrará a partir de noviembre en su nuevo trabajo 226.500 euros anuales ¡después de impuestos! Esto sí que es una indemnización en diferido que ríete tú de las puertas giratorias. Casi 20.000 euros al mes limpios, insisto. Mas dietas, viajes y demás prebendas. Un escándalo más, una desvergüenza más, una prueba más de que Rajoy y los suyos continúan actuando como dueños absolutos de unas instituciones que tutelan en funciones. Pero el carácter provisional de sus cargos parece que se las trae al pairo.

Aún así, algunos miembros del Partido Popular están que se suben por las paredes: Con las elecciones gallegas ahí mismo, a Feijóo el asunto Soria le ha sentado como una patada en la entrepierna; en Euskadi Borja Sémper, también metido ya en precampaña, ha mostrado su disgusto y cuestionado “la idoneidad” de Soria para el cargo “por muy preparado que esté”: para el presidente del PP de Burgos la promoción del ex ministro es “simplemente inapropiada”…

¿Le buscamos posible explicación? Vamos a ver, repasemos: ¿quiénes han conformado durante los últimos cinco años el entorno de confianza más próximo a Rajoy? Ana Pastor, Margallo, Fernández Díaz, José Manuel Soria... Lo de éste último viene de lejos. En 1995, el ahora polémico ex ministro había ayudado a poner orden a Rajoy en el PP de Canarias y desde entonces se hicieron buenos amigos; en el Congreso valenciano del PP del año 2008, cuando Aguirre, Aznar y compañía querían acabar para siempre con Mariano, el hoy todavía presidente del gobierno contó, además de con el apoyo de los valencianos, con la incondicional complicidad de José Manuel Soria, que fue quien se encargó de redactar la ponencia política de un crispado cónclave que acabaría ganando Mariano.

Leyendo los periódicos de estos días, allegados y adversarios de Rajoy recuerdan en sus comentarios y columnas que el todavía presidente en funciones está en deuda con Soria y no podía negarle el favor que le ha pedido. Se hacen eco de su enfrentamiento con Montoro por el caso Abengoa, de sus reticencias a permitir la fusión de Antena Tres y la Sexta, opción que patrocinaba la mismísima Soraya SS… La lealtad y sintonía de Soria con Rajoy eran tales que el amigo canario llegó incluso a figurar en las quinielas de posibles candidatos a liderar el PP cuando se celebrara el próximo congreso.

“Es una decisión técnica y no política”, ha dicho Luis de Guindos, responsable del ministerio que ha propuesto a Soria para ser uno de los 25 presidentes ejecutivos del Banco Mundial durante los próximos dos años. Como Técnico Comercial del Estado por oposición que es, el “mentiroso de Jersey” parece que tiene derecho a optar a esa plaza, para la que cuenta con méritos y currículum suficientes, según la ´comisión que ha evaluado su solicitud. No era el único con méritos, también estaba Álvaro Nadal, en su día número dos de Soria en el ministerio. Pero, ¡oh, casualidad, el bueno de Nadal ha retirado su candidatura. “Si un funcionario no puede ser funcionario, entonces… ¿esto qué es?”, se ha preguntado desde Hangzhou un trémulo y arisco Rajoy, sin duda contrariado por las adversidades que sufre su amigo Soria, quien desde el día que dimitió, hace ya casi cinco meses, no ha abierto la boca. Hay silencios que valen oro.

J.T.

Publicado en "Confidencial Andaluz"

jueves, 1 de septiembre de 2016

Pamplona y las tumbas de Mola y Sanjurjo

Pasan los años y ahí sigue, en pleno centro de Pamplona, visible prácticamente desde todos los ángulos de la ciudad. Ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo el monumento de “Navarra a sus muertos en la Cruzada”, una agresiva e insolente construcción que alberga los esqueletos de insignes pertenecientes al bando vencedor de la guerra civil. Entre ellos dos fascistas first class:Emilio Mola Vidal y José Sanjurjo Sacanell, dos golpistas vocacionales con vidas paralelas. Africanistas, profesionales de la sublevación y la crueldad, grandes ambiciosos, con dotes de liderazgo y organización, y adictos al placer que proporciona la potestad de mandar y ser obedecidos. Mola nació en Cuba y Sanjurjo en Pamplona, pero su primer destino como teniente fue Cuba. Pelín gafes ambos, eso sí, porque los dos la liaron parda y a los dos acabó saliéndoles el tiro por la culata.
Emilio Mola fue el diseñador del aquel desastre de golpe de Estado del 36 que acabaría desembocando en sangrienta guerra civil. El considerado “director” del “glorioso alzamiento” resultó ser un chapuzas. Y su todavía compañero de tumba, José Sanjurjo, no se le quedó atrás: sus veleidades golpistas le habían llevado a encabezar en 1932 un pronunciamiento que fue un rotundo fracaso. Lo condenaron a muerte, le conmutaron la pena por cadena perpetua y aunque no le permitieron regresar al ejército, al año siguiente lo amnistiaron y se marchó a Portugal, al exilio. Debió pensar que era un hombre de suerte y volvió a tentar al destino con 64 años: en el golpe de julio del 36 sería el jefe del gobierno militar, pero no. Decididamente era gafe, o vaya usted a saber, pero el caso es que la avioneta que acudió el 20 de julio a Estoril para trasladarlo a Burgos se estrelló al poco de despegar y Sanjurjo nunca pudo llegar a ponerse al frente de los golpistas.
Para continuar con los paralelismos, a Mola solo le quedaba estrellarse también en un accidente de avión. Lo conseguiría en cuestión de meses: el 3 de junio del 37, cuando viajaba desde Vitoria al frente de Valladolid, el avión que lo transportaba se estrelló, dicen que por culpa del temporal, en la montaña de un pueblo de Burgos llamado Alcocero. Tenía 50 años. Las dos muertes beneficiaron a Francisco Franco: pista libre para el golpista de El Ferrol, quien desde entonces lideró el fratricidio sin que nadie de su bando osara cuestionar sus decisiones.
Ni Mola ni Sanjurjo supieron nunca que sus espantosos sueños conseguiría acabar materializándolos aquel general bajito y de voz atiplada al que nunca
tuvieron en excesiva consideración. La “mosquita muerta”, no obstante, decidió serles agradecido una vez ganada la guerra y en 1942 ordenó levantar en Pamplona, al final de la avenida de Carlos III, el tétrico edificio que perpetuaría la memoria de sus siniestros mentores con el que intentó humillar, sin conseguirlo nunca, la dignidad del pueblo navarro.
Pero el edificio ahí sigue, míralo, míralo. Y con los restos de Mola y Sanjurjo dentro, viendo pasar el tiempo, quince meses después de la llegada a la alcaldía de Joseba Asirón. Por fin el ayuntamiento del cambio parece que se va a decidir a coger el toro por los cuernos. Ochenta años después del golpe -¡ochenta años!- y aún cogiéndosela con papel de fumar no vaya a ser que alguien se enfade. Ochenta años después y con una ley de Memoria Histórica que lleva un lustro pidiendo a gritos ser cumplida. Ochenta años después del comienzo de la guerra civil y aún recurriendo, -¿por miedo a pisar callos?- a la diplomacia de altos vuelos con la iglesia, que cuando cedió la propiedad del edificio al ayuntamiento, lo hizo con algunas condiciones… Diplomacia también con los herederos y allegados de los enterrados. Todo con vaselina, que no duela, en fin… tendrá que ser así.
En un par de meses se exhumarán los restos, la decisión municipal ya está tomada, y se cerrará el edificio. Luego se abrirá un debate para ver qué se hace con él. No se descarta la demolición.
J.T.

domingo, 28 de agosto de 2016

¡Cómo nos hacen perder el tiempo!

Llevan los tertulianos de guardia repitiéndolo todo este mes de agosto y lo cuentan como si estuvieran descubriendo la pólvora: Perdimos el tiempo en primavera -dicen- cuando elucubrábamos sobre pactos y variantes posibles para una imposible investidura. Perdimos el tiempo pensando que una solución era factible. Pues sí, queridos, perdisteis el tiempo con tanta ecuación, tanto caldo de cerebro y tanta paja mental, y lo que es peor: continuáis perdiéndolo ahora. Igual o más. Estamos todos perdiendo miserablemente el tiempo desde el mes de enero mientras los políticos juegan ahora al escondite, ora al mus o al póker, nos vacilan sin pudor o se ríen a carcajadas en nuestra propia cara. Y, como en la canción, nosotros nos empeñamos en continuar preguntándonos cuándo, cómo y dónde para que ellos siempre respondan quizás, quizás, quizás. Y así pasan los días, nosotros desesperando y ellos contestando quizás, quizás, quizás.

Cuesta trabajo asistir impasible a esta mascarada, a esta ceremonia de la confusión, a este cuento chino. Nunca fue la política en España más mentira que en este 2016. Nueve meses ya mareando la perdiz, un año perdido para todo lo que soñábamos y un año ganado por los poderosos, que saben que hay momentos históricos en que perder el tiempo es la mejor manera de acabar ganándolo. Se trata de hacer perder la paciencia a quienes queremos que las cosas cambien hasta que, desanimados, exhaustos... cautivos y desarmados, los pocos que se animen a votar en la próxima convocatoria lo hagan para refrendar que las cosas sigan como están y el desastre continúe.

Desorientados, los ciudadanos nos hemos ido cociendo en agosto en el fuego lento de nuestra propia desesperación mientras ellos tan panchos de puente en puente y de playa en playa, haciendo como que se reunían e intentando que nos creyéramos que buscan un acuerdo que ni quieren ni desean. Como en el refrán, "ni se muere ni cenamos". Un año más de desigualdades intolerables, un año más de aumento de la pobreza, de overbooking en Cáritas, de empleos miserables, de contratos laborales de juzgado de guardia... Un año más de corrupción, de recortes, de pérdida de derechos, de deterioro en la sanidad y en la educación públicas...

Nos hemos instalado en un limbo tan desconcertante como sospechoso y de propina, como diría Enric Juliana, los de Podemos haciendo el muerto en la orilla, instalados en aquella indolencia que otrora tanto combatieron. No entiendo nada. A los únicos que entiendo es a los de Ciudadanos, los más cínicos y desvergonzados de todos, pero también los más consecuentes. Nacieron para hacer justo lo que están haciendo, y a fe que están cumpliendo con su papel.

Pero no entiendo a Pedro, ni a Pablo, ni a ningún otro apóstol de los que, ya en el otoño pasado, andaban predicando una buena nueva que ni está ni se le espera. Tampoco entiendo a Mariano, tan ladino y cauto él, presentándose finalmente a una investidura que solo se explica si cuenta con un conejo en la chistera para sacarlo en el último minuto. ¡Ay, cuánto me acuerdo estos días de Tamayo y Sáez, aquellos dos socialistas que, con su cinematográfica ausencia en 2003 del pleno de investidura de Rafael Simancas permitieron la irrupción, cual elefante en cacharrería, de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid. 


Hay quien sostiene que el as en la manga de Mariano es el anunciado fracaso del PSOE en las elecciones vascas y gallegas y la posible necesidad del PNV del apoyo del PP para gobernar en Euskadi. A mí la verdad es que tanto ajedrez ya me aburre y me da mucha pereza. ¿Alguien me puede explicar todo este quilombo? Y mientras tanto, como en la canción, "así pasan los días y yo, desesperando y tú, tú contestando quizás, quizás, quizás".

J.T. 

viernes, 19 de agosto de 2016

40 años ya del asesinato de Javier Verdejo

A finales de la década de los sesenta, en los tiempos en que yo estudiaba los últimos cursos de bachillerato en el Instituto Masculino de Almería, el alcalde de la ciudad se llamaba Guillermo Verdejo Vivas y era farmacéutico. A Franco todavía le quedaban siete u ocho años de vida. Pero lo que no sabía su incondicional alcalde es que el quinto de sus hijos, de nombre Javier,  moriría apenas nueve meses después que el dictador. Lo asesinó un guardia civil en la playa de San Miguel en agosto de 1976, en aquellos convulsos y confusos momentos en que comenzaba la "celebrada" transición política. El joven Verdejo tenía 19 años, era ya universitario y estaba de vacaciones.

Fue el verano en que Adolfo Suárez se convirtió, merced a los designios reales, en presidente del gobierno. Apenas llevaba un mes en el poder cuando decidió pasar en el Cabo de Gata sus primeras vacaciones como primer ministro. Y justo en el Cabo de Gata, en el Arrecife de las Sirenas, Javier Verdejo y algunos de los amigos, Ana, Rosa y Fran entre ellos, decidieron pasar un fin de semana sin poder sospechar que a Javier, que surtía puntualmente a la pandilla de condones requisados en la farmacia de su padre, le quedaban apenas cuarenta y ocho horas de vida.

Dos días después, ya en Almería, el quinto hijo de quien fuera alcalde franquista de la ciudad, "garbanzo negro" de la  familia, miembro de la Joven Guardia Roja, había quedado con algunos compañeros de militancia. Se dirigieron a la playa y allí escogieron una pared blanca donde decidieron reclamar "Pan, Trabajo y Libertad". Javier empezó a escribir la pintada que nunca terminaría. Se quedó en la cuarta letra. La irrupción de la guardia civil obligó al grupo a dispersarse y buscar donde esconderse. Con tan mala fortuna para Javier, que la caseta en la que se refugió fue lo último que vio en su vida. Le dispararon cerca y en la garganta, y acto seguido arrastraron su cuerpo hasta la orilla.

Yo estaba en Ceuta, en la mili, y la noticia me conmovió y me impactó con la violencia de una descarga eléctrica. Habían matado a Javier en la playa de San Miguel, junto a la Ciudad Jardín y el Zapillo, en la arena y el agua que habían marcado la memoria sentimental de mi infancia y mi adolescencia. Cerca de mi instituto, cerca del Cable, en aquella orilla donde de niños no sabíamos evitar que el alquitrán que soltaban los barcos se nos quedara pegado a los pies. La noche de su asesinato, la orilla de la playa llena de alquitrán, seguro que se mezcló con la sangre de Javier.

Me contaron, porque yo no pude estar, que la familia decidió no reclamar, que la capilla ardiente fue en la casa de los Verdejo, cerca del Parque y que al joven fallecido lo amortajaron con hábito de franciscano. Que tras el funeral, se armó un importante pollo en la plaza de San Pedro entre los allegados de Javier y sus compañeros de militancia.

Me contaron que al autor del disparo lo cambiaron de destino y que nunca se conoció oficialmente su nombre ni pagó por ello, que el abogado laboralista que se interesó por no dejar dormir la causa, conocido como "Pirri", falleció al año siguiente, en el Arrecife de las Sirenas, de un corte de digestión cuando se estaba bañando después de comer y que con su muerte se enterró definitivamente el interés por remover el asesinato de Verdejo.

Me contaron también que el resuelto Adolfo Suárez apenas prestó atención a las protestas por este asesinato, que las relegó en sus orden de prioridades o que nunca se interesó a fondo por el asunto. Almería está demasiado esquinada para figurar en ningún orden de prioridades. En esta provincia andaluza, los desaprensivos cuentan con más ventajas que en otras para moverse y actuar a sus anchas. Ocurrió en los tiempos en que mataron a Javier Verdejo y continúa sucediendo ahora. Porque a la sensación de impunidad, y casi de inmunidad, con la que se mueven por todo el país, en Almería los corruptos y los granujas cuentan con un valor añadido: la pereza del centralismo para ocuparse de lo que ocurre en lo que muchos llaman "el culo del mundo" sin cortarse un pelo.

Ya no hay alquitrán en las playas de Almería. Desde hace mucho tiempo cuando me acuerdo del alquitrán, no puedo dejar de acordarme también de la sangre de Javier.

J.T.

sábado, 13 de agosto de 2016

¿Qué significa "complicidad" para Rajoy?

"Si consigo tener la "complicidad" del PSOE, iré a la investidura; si el señor Sánchez se mantiene en el "no", volveremos a repetir elecciones". Una vez soltado esto, contestar solo las preguntas que él consideró "importantes" y añadir que "no podemos perder más tiempo", Mariano Rajoy recogió sus papeles, abandonó el estrado el pasado miércoles y se marchó a preparar sus vacaciones del puente de Agosto. Apagón hasta el 17.

Si grave es aplazar una semana lo que podía haber resuelto en horas, si intolerable la falta de respeto a las preguntas y el aire de chantaje del que rodeó su comparecencia, lo peor de todo fue el empleo que hizo del término "complicidad", ¡qué rara sonó esa palabra en su boca!

La complicidad es algo demasiado serio para invocarlo a la ligera. Muy íntimo, muy intenso. Ser cómplice es creer en el otro, apostar por él, dar la cara por él, sentir que él te defiende, te apoya, y emite en la misma longitud de onda que tú.

Ser cómplice es, en muchos casos, mucho más que ser amigo, es saber que el otro no te va a traicionar, que va ser de por vida depositario seguro de tus confidencias y apoyo incondicional en las adversidades. Ser cómplice es sentir la piel y los sentimientos del otro y estar seguro que las fuerzas sumadas de ambos os van a permitir comeros el mundo.

El término complicidad contiene un cierto punto erótico, estimulante, fresco, es vida pura compartida sin contrapartidas. La complicidad es, sin duda ninguna, de izquierdas. Tiene que serlo. Por eso me chirriaron tanto las neuronas este miércoles cuando se la escuché pronunciar a Rajoy tras su entrevista-tongo con Albert Rivera.

Sí, queridos amigos, el todavía presidente en funciones osó pronunciar la palabra "complicidad" y a mí me rompió los tímpanos ¿Le traicionó el subconsciente, fue un lapsus o lo dijo a propósito? Sea como fuere, yo no pude evitar pegar un bote en la silla desde la que estaba siguiendo la comparecencia en directo. Pero vamos a ver, pero... ¿cómo osa? ¿cómo se atreve un personaje como Rajoy a profanar un término tan "sagrado" como "complicidad" para tirarle los tejos a su eterno adversario de toda la vida?

Porque ni contemplar quiero la posibilidad -¿o tendría que hacerlo?- de que Mariano estuviera pensando en la segunda acepción de la palabra cuando la empleaba: la que define complicidad como la "participación de una persona junto con otras en la comisión de un delito o colaboración en él sin tomar parte en su ejecución material".

Conste que soy de los que piensa que el partido cortejado, al menos algunos de sus miembros, puede que acaben dejándose querer. Pero ¿de verdad que el registrador pontevedrés aspira a conseguir no ya los votos sino, nada menos que la complicidad del Partido Socialista para continuar en el poder?

Me parece muy fuerte. Mucho. Toda una profanación, insisto. una profanación para quienes crecimos, por ejemplo, leyendo a Benedetti y escuchando a Nacha Guevara ponerle voz a aquellos maravillosos versos:

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

Ningún comentario más. O sí: solo uno. Si algunos en el PSOE estaban pensándose apoyar a Rajoy, solo por su repugnante empleo del término "complicidad", solo por lo obsceno que sonó cuando salió de sus labios, yo me lo pensaría. Feliz puente.

J.T.


jueves, 11 de agosto de 2016

¿Por quién llora Albert Rivera?


Hartazgo, desidia, cabreo... En su comparecencia de este miércoles, tras su entrevista-tongo con Rajoy, el siempre impoluto y atildado Rivera dijo entender que los ciudadanos estemos ya hasta las mismísimas narices de todos ellos. Y añadió: llevan razón. Con la chapucera puesta en escena de un acuerdo más que cocido, PP y Ciudadanos intentan adornar de ridículo suspense un timo de manual. Buscan coartadas infantiles con las que tapar sus vergüenzas y no pueden evitar, o les da igual, que les veamos el plumero.

Recurre Rajoy a Rivera para quitarse de encima dos de sus más incómodos marrones: Rita Barberá y... José María Aznar, que tendrá que acudir a declarar. Y sobre los demás, "ya veremos". Remedando a la irrepetible duquesa de Alba, el líder catalán de Ciudadanos asegura salir todos los días "llorado de casa" intentando justificar así los voluminosos sapos que a diario engulle a dos carrillos. Pero... ¿por quién llora Albert Rivera? ¿por los votos que sabe que perderá? ¿por el daño que le producen los hilos de marioneta a los que le tienen atado? ¿por la coña marinera que se traen con él víctimas suyas como Rosa Díez? ¿por la vergüenza perdida? Desde luego, por quienes no llora es por todos aquellos a los que engañó consiguiendo sus votos para luego usarlos según para dónde sople el viento.

¿Llora quizás de orgullo porque de verdad se ha creído que es el perejil de todas las salsas? ¿llora tal ve de emoción porque ve la posibilidad de tocar pelo en breve? ¿O quizás le tiemblan las piernas porque intuye el precio que tendrá que pagar? ¿De dónde saca pa tanto como destaca? El apuesto y encorbatado Rivera intenta utilizar a su favor, a sabiendas de que puede salir trasquilado, todos los fuegos y tormentas que suceden a su alrededor, la corrupción del PP, la discordia en el PSOE, el shock de Podemos... Quiere recoger todos los peces posibles en un río revuelto sin calma a la vista. Él sabrá.

Quien suspire aliviado por la irrupción en escena de Ciudadanos se equivoca. Están cumpliendo la misión para la que fueron creados: hacer el trabajo sucio necesario para que nada cambie, para que el amenazado bipartidismo renazca de sus cenizas, para que en nombre del "hartazgo, la desidia y el cabreo" saturen de demagogia los informativos de Agosto.

Rivera y los suyos siguen al dictado, y a la perfección, la hoja de ruta para la que fueron diseñados. Quienes los crearon, acertaron.

J.T.












jueves, 4 de agosto de 2016

Queipo de Llano continuará en la Macarena


¿Saldrán alguna vez los restos de Queipo de Llano de la Basílica de la Macarena? Ochenta años después del comienzo de la Guerra Civil, el ayuntamiento de Sevilla se ha puesto de acuerdo, por fin, para condenar el golpe de Estado que lo propició y para repudiar la figura del sangriento general que sembró el terror en la ciudad aquel trágico verano, el golpista y asesino que, durante los primeros meses de la guerra civil, liquidó sin contemplaciones a todo el que había tenido algún tipo de predicamento en el mundo político y social sevillano durante la república. Abogados, médicos, arquitectos, filósofos, profesores, notarios –entre ellos Blas Infante- fueron fusilados por las tropas rebeldes que mandaba Gonzalo Queipo de Llano.

Muchos de los asesinados eran miembros de la cofradía de la Macarena. En Sevilla pertenecer a una cofradía -más de sesenta salen a la calle en semana santa- es un hecho social. Una costumbre. Una pasión si queréis pero en muchos casos al margen de las cuestiones de religión.Y la Macarena, como todo el mundo sabe, es una de las cofradías punteras. Doce años después de finalizar la guerra civil, en 1951, muere Queipo y lo entierran… ¿dónde? Sí, señor, en la Macarena. Nada más entrar a la izquierda, ahí lleva sesenta y cinco años. En 2008 decidieron maquillar la lápida, y donde ponía “excelentísimo teniente general” puede leerse desde entonces “hermano mayor honorífico”. La fecha
de la rebelión, que también figuraba, fue hábilmente cubierta con el escudo de la cofradía. Cincuenta y ocho años tuvieron que pasar para que alguien se atreviera a retocar la inscripción. Un timidísimo parche producto de muchos años de debate que dejaba pendiente el asunto fundamental al que nadie parece querer meterle mano: ¿por qué los restos de Gonzalo Queipo de Llano continúan en la Macarena?

Los restos de alguien cuyas aterradoras soflamas radiofónicas a través de los micrófonos de Radio Sevilla sembraron el pánico entre una población literalmente ultrajada: "Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad"- bramaba Queipo. Y continuaba: "...también a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen. Vayan las mujeres de los "rojos" preparando sus mantones de luto. Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad".

Este es el sátrapa cuyos restos reposan, junto a los de su mujer Genoveva Martí, en la basílica de la Macarena, entrando a la izquierda. Y allí van a continuar, a pesar de la moción de IU que el ayuntamiento sevillano aprobó por unanimidad el pasado día 29 repudiando su figura y condenando el golpe del 18 de julio. Allí continuará porque los concejales del PP votaron en contra el punto de la propuesta en el que se proponía su traslado. Los de Ciudadanos se abstuvieron. “Como Ayuntamiento no somos nadie para mostrar nuestro rechazo a lo que diga su hermandad y su familia, que quieren que esté allí”, argumentan los populares. Y la verdad es que, pensándolo bien, se trata de un asunto entre los católicos y la familia del asesino. Así que quizás lo lógico sea desentenderse y que lo arreglen entre ellos. O no.

J.T.

lunes, 1 de agosto de 2016

¿Resucitará Canal 9?

No escarmientan. No hay político que no se ponga cachondo cuando aparece en el horizonte la posibilidad de manipular una televisión pública y en Valencia estos días, para nuestra vergüenza y oprobio, lo estamos comprobando una vez más. La tele continúa siendo el juguete más deseado, al que nadie con poder parece dispuesto a renunciar por mucho que se sepa, y se sabe, que la única opción decente para que la cosa funcione es hacerse a un lado y dejar trabajar a los que saben.

Leo con  verdadero interés la información de mi compañera Laura L. David sobre los tejemanejes que se traen los políticos valencianos en el intento de resucitar Canal Nou y, una vez más, me entra el bajón. No puede ser. No puede ser que antes de hacerla renacer ya la estén matando con las mismas intrigas, conspiraciones y zancadillas de siempre. Horror.

Aprueban el 15 de julio una ley en la que se especifica claramente (punto 2 del artículo 11) que el presidente de la Corporación ha de ser elegido mediante convocatoria pública del Consejo Audiovisual Valenciano entre un máximo de tres candidatos y... solo cuatro días después, los mismos partidos que la habían aprobado, ya se la estaban pasando por el forro: que si yo propongo a López, que si yo a Fernández, que si yo a Xambó... No, ese no, que a mí no me gusta, pues a mí tampoco me gusta el tuyo, pues entonces me enfado y no juego...

Vamos a ver, amigos políticos valencianos ¿serían ustedes tan amables de explicarme cómo es posible tamaño recochineo? Ese miedo a la independencia de la persona que gestiona un medio público tiene que desaparecer ya. Se están ustedes cargando una oportunidad de oro, la de demostrar que otra televisión pública es posible. Y están defraudando, mucho, a quienes soñamos con la posibilidad de que ustedes sí, ustedes serían capaces de hacerlo cuando devolvieron la ilusión a tantos ciudadanos valencianos, y del resto de España, hartos de corruptos peperos en esa Comunidad.

Podían ustedes haber demostrado, y me niego a asumir que aún no estén a tiempo, que se ha acabado ya esa pesada broma de que quien llega al poder consigue en el lote el derecho de manipulación informativa de los medios públicos. Están ustedes dejando pasar la excelente oportunidad de servir de referente para el juego limpio y sacarle los colores a quienes hasta ahora no han sido capaces de gestionar con decencia la parcela de la comunicación en España. Una gestión cuya regla básica es simple: quitarse de en medio y dejar hacer a los profesionales. Y he dicho a los profesionales, no a los lameculos ni a los turiferarios que merodean por los predios de los poderosos, a esos expertos en acudir al panal de rica miel dispuestos a satisfacer los intereses de quienes los nombren y olvidarse acto seguido del único sentido que debe tener su trabajo: servir al ciudadano desde el respeto y la imparcialidad honrando el carácter de público que ha de tener cualquier medio de comunicación institucional.

Terrible que no se tome nota de tanto fracaso. Dramático que nadie esté dispuesto a dar el primer paso en este triste callejón en el que cuesta ver la salida. Nos cuenta Laura L. David que, impotentes para resolver discrepancias y rifirrafes, la única solución que han encontrado los políticos valencianos para resucitar o no lo que otrora fuera Canal 9 ha sido... postergar el problema.  Ya llegará septiembre. ¡Qué pereza, tanta lentitud! ¡Menuda plaga. Nadie se mueve, nadie decide, nadie da un paso al frente! Duermen en los cajones problemas que nadie quiere resolver o no sabe cómo hacerlo. Como si esperaran que el tiempo se encargara de solucionarlos por sí solos. ¡Qué triste escuela está fomentando el nefasto Rajoy!

Ni gobiernos como los de siempre ni gobiernos del cambio, como el valenciano, donde el pp volvió a subir en votos en la última convocatoria electoral. Da igual. Los corruptos continúan campando a sus anchas y quienes prometían higiénicos cambios acaban cayendo, a las primeras de cambio, en las mismas trampas de siempre apenas aparece en el horizonte el caramelo de la televisión pública. Demasiado apetitoso para recordar esa coherencia que prometieron practicar.

Prometieron resucitar Canal 9 y lo único que resucitan son las artimañas de siempre y las mismas prácticas de conchabeo. Mal empiezan. Aunque empezar lo que si dice empezar... tampoco es el caso. A lo tonto a lo tonto, el "gobierno del cambio" de Valencia lleva ya un año en el poder. Y ni cenamos, ni se muere padre.

J.T.