Tengo la fortuna de seguir bastante de cerca, y casi a diario, el proceso de gestación, elaboración y grabación de "La Tuerka News", el programa satírico que Público TV emite por streaming los miércoles a las diez de la noche. La verdad es que sí, que me parece un verdadero privilegio tenerlos cerca, sobre todo porque mi relación con esta desquiciada y entrañable tropa tiene lugar más bien en los bares del barrio donde trabajamos que en la redacción misma, donde ellos suelen ir a su bola y yo a la mía.
Facu Díaz, Héctor Juanatey y Miguel Maldonado, caras visibles de "La Tuerka News", son tres tipos insultantemente jóvenes que encaran la vida con inteligente desenfado y se lo pasan pipa pariendo un producto trasgresor, satírico y poco previsible que está llamado a marcar época. Once semanas llevan ahí dándole, y ya han conseguido que "La Razón" los saque en portada, "El País" los tenga enfilaos y que hasta el diario francés "Libération" hable de ellos a toda página con foto en color incluída.

Con los dos duros de presupuesto que manejan, lo que demuestran estos vocacionales de la tocadura de huevos es que, como ocurre desde que el mundo es mundo en esto de la comunicación, lo que importa es lo que se cuenta, la chicha, el contenido. Por mucho que el atrezzo pueda ser manifiestamente mejorable. Los programas de "La Tuerka News" no cesan de recibir visitas en las redes desde el mismo instante en que finaliza su emisión por streaming en Público TV, donde sus seguidores se cuentan ya por decenas de miles. Tanto quienes ven el programa en directo como quienes pinchan los vídeos saben que tienen garantizado ingenio, frescura y mala leche. Como no defraudan, sobre todo en lo de la mala leche, incondicionales y curiosos varios acaban disfrutando como enanos del trabajado hieratismo de Juanatey, las habilidades interpretativas de Maldonado y el destilado sarcasmo de un Facu que cada semana que pasa está más sembrao.
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Cuando peguen el gran pelotazo, que lo pegarán más pronto que tarde, no digáis que no os he avisado con tiempo. ¡Ah! Y para los suspicaces y mal pensados, que quede clara una cosa: las copas cuando salimos las pagamos a escote. Cada uno lo suyo. A ver si con este jaboneo que me he marcado hoy, al menos por una vez, van y se estiran los cabrones.
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