Se llama Zohran Mamdani, tiene 34 años y este primero de enero de 2026 ha tomado posesión de su cargo. Musulmán, de izquierdas y nacido en Uganda, arrasó contra pronóstico en las elecciones municipales del pasado 4 de noviembre al conseguir más del 50 por ciento de los votos de los neoyorkinos. Tiene todas las papeletas para convertirse en un personaje cuyas decisiones y actuaciones no van a pasar desapercibidas. Le dedicaremos pues unas líneas a recordar quién es y de dónde viene.
Su madre, Mira Nair, de nacionalidad india, es una de las más grandes cineastas de su país; su padre, Mahmood Mamdani, es historiador, politólogo y profesor de la Universidad de Columbia. El pequeño Zohran creció pues en la encrucijada de dos legados, el del cine comprometido y el del pensamiento crítico, dos formas de resistencia al olvido y al orden establecido.
Entre las principales propuestas de Mamdani como candidato a la alcaldía de Nueva York están:
- Crear 200.000 pisos de vivienda social con impuestos a los ricos.
- Supermercados comunitarios de propiedad municipal con alimentos asequibles
- Salario mínimo de 30 dólares la hora.
- Cuidado infantil totalmente gratuito hasta los 5 años.
- Autobuses completamente gratuitos en toda la ciudad.
- Prohibir Airbnb.
- Reducir el gasto policial y transferirlo a programas comunitarios sobre salud. mental y contra la pobreza.
Pero hay más:
- Congelar los precios de los alquileres.
- Comida asequible en nuevas tiendas.
- Aumentar un 2 por ciento los impuestos a los multimillonarios.
- Aumentar la tasa de impuestos corporativos de la ciudad.
- Arrestar a Netanyahu si entra en New York City y oponerse a todas las políticas de Donald Trump.
Durante el período transcurrido entre este primero de enero y el día en que ganó las elecciones, Mamdani ha aprovechado para hacerse visible participando en mítines no electorales o apoyando por ejemplo, junto al senador Bernie Sanders, las huelgas de los trabajadores de Starbucks. Se ha dejado ver también repartiendo chocolate caliente a inquilinos con problemas en sus alquileres, ha mantenido reuniones con trabajadoras de guarderías para hablarles de su plan de cuidado infantil universal y ¡oh, sorpresa! se ha entrevistado con el presidente Trump en la Casa Blanca.
Para asombro del mundo, ambos exhibieron durante el encuentro una insólita sintonía que ya veremos en qué queda con el paso del tiempo. Durante la campaña, Mamdani había prometido convertirse en “la peor pesadilla de Donald Trump”. Y no faltaban motivos para creerlo dado que siendo socialista, inmigrante, musulmán, significaba todo aquello que el trumpismo ha usado durante años como espantajo electoral. Trump, fiel a su estilo, respondió calificándolo de "comunista" y amenazando con cerrar el grifo de los fondos federales si la Gran Manzana caía en sus manos. El choque de trenes parecía inevitable, pero fue conocerse en persona y todo cambió, o al menos eso quisieron ambos que pareciera a tenor de las sonrisas, los elogios cruzados y las declaraciones sobre propósitos compartidos. Hay quien lo explica argumentando que Trump suele respetar, al menos en principio, a los ganadores. Veremos.
Mamdani, eso es cierto, es un ganador indiscutible. Nada más dar comienzo este año 2026 tomó posesión de su cargo en una ceremonia casi clandestina en una estación de metro abandonada, con la mano sobre el Corán. La mayoría ciudadana que lo votó celebra alborozada que un joven que se parece más a sus camareros y repartidores que a sus banqueros lleve a partir de hoy el bastón de mando de la metrópoli con el titánico reto de gestionar nada menos que la ciudad de Nueva York. Palabras mayores.
J.T.
