jueves, 12 de febrero de 2026

Por una esfera pública libre del odio ultra

 



Un grupo de periodistas, juristas, profesores y gestores culturales han hecho público un llamamiento para denunciar el acoso, las mentiras y la violencia coordinada de las derechas ultras y las ultraderechas e invitar a la unión de la ciudadanía para que abandone el miedo a denunciar a los autores de esos ataques y extorsiones. Quiero contribuir a difundirlo reproduciéndolo aquí:


“El miedo es la antesala del silencio y muchas voces públicas tienen miedo en el estado español actual. No podemos tolerarlo. Llamamos a la ciudadanía y a las instituciones a defender el espacio público y con él a sus actores democráticos porque son un dique necesario frente al ascenso y la impunidad de la ultraderecha. 


La historia nos enseña que el fin último del autoritarismo es silenciar todo relato diferente al suyo. Y esa historia está aquí otra vez. Las fórmulas nos suenan desgraciadamente familiares. 

Mentiras, 

acoso, 

machismo, 

homofobia, 

amenazas y violencia coordinada… 

En redes sociales y en la calle, con el objetivo de amedrentar y silenciar a las voces democráticas incómodas para los ultras. 


Un día es una periodista señalada por un partido neofascista por su activismo contra la violencia machista. 

Otro, una informadora sobre cuyo salario miente a sabiendas un diario de gran tirada. 

Poco después, un cómico al que se acusa falsamente de reírse de las víctimas de un accidente fatal. 


Tras las mentiras llegan las amenazas y el desgaste emocional que hace que nada merezca la pena. En las últimas semanas, más casos. 


El nombre de una analista de izquierdas aparece escrito en el centro de una diana dibujada junto a las tumbas vandalizadas de luchadoras antifascistas de otro tiempo. 


Y hace muy poco, la trabajadora de un pequeño medio digital tiene que darse de baja tras sufrir amenazas de muerte en redes. Su crimen es haber contado cómo se financian los acosadores disfrazados de periodistas. Son las voces atacadas de una democracia en riesgo. 


Exigimos al Gobierno y al Ministerio de Interior que tomen nota de esta grave situación, y que se multe a las plataformas tecnológicas que no cumplan las leyes o no acaten las sentencias judiciales contra los fabricantes de bulos y odio. 


Exigimos que la fiscalía y las fuerzas de seguridad protejan de oficio a quienes sufren acoso y delitos de odio en las redes y en las calles. 


Llamamos a la unión de la ciudadanía para abandonar el miedo a denunciar a los autores de esos ataques y extorsiones. 


Llamamos a proteger como un bien común a quienes usan sus altavoces para defender la convivencia y la verdad frente a los intolerantes y son perseguidos por ello. 


Llamamos a defender la democracia frente a una industria del odio sufragada con los impuestos de todos y decidida a desmontarla mediante el miedo, las mentiras y la intimidación. 


La violencia institucional que vemos estos días en las calles de Estados Unidos es el final de un camino que se pretende empezar a recorrer hoy en nuestro país. No podemos permitirlo. 


Llamamos a todas y todos los demócratas a levantarse contra el miedo porque, frente al autoritarismo, todos somos la misma cosa. También aquí, si atacan a una nos atacan a todas.” 


Entre los firmantes de este manifiesto se encuentran los periodistas Gerardo Tecé, Miguel Mora, Pilar del Río o Guillem Martínez; los juristas Pastora Filigrana o Joaquín Urías, el gestor cultural Paco Cano y entre los profesores figuran Yayo Herrero, Carmen de la Ossa o Ignacio Sánchez-Cuenca.


J.T.



miércoles, 11 de febrero de 2026

Felipe, ¿por qué no te retiras y nos dejas en paz?


Llevo años pensándolo, y creo que diciéndolo:

¿Cómo y cuánto de graves hubieron de ser las fechorías que Felipe González debió cometer durante los años en que ejerció el poder para que tenga tanto miedo a que gobierne alguien que pueda destapar lo que hizo? O lo que dejó de hacer.


Que Felipe diga lo que quiera, allá él, que continúe ladrando su rencor por las esquinas, pero me pregunto yo: ¿qué necesidad hay de servirle en bandeja un entorno como el Ateneo madrileño para que suelte su iniquidades? No sé qué dirían según qué  ilustres ateneístas si levantaran la cabeza, Galdós, Clarín, Concepción Arenal o Valle Inclán por ejemplo.


Este tipo de encuentros entre políticos y periodistas se celebran en una institución que en la actualidad preside Luis Arroyo, provecto socialista de toda la vida que, dicho sea de paso, nunca supe a qué juega exactamente. Sigo sin saberlo. Esther Palomera (diario.es), Lucía Méndez (El Mundo) Y Pedro G. Cuartango (ABC) dándole cuartelillo a Felipe en estos momentos y nada menos que en el Ateneo madrileño ¿Qué podía salir mal?


Todo bien cocinado para que el guiso tuviera el sabor justo, el de un anciano  desquiciado echando espumarajos por la boca, el de un resentido cuyas actuales soflamas nada tienen que ver con la ilusión por el cambio que nos vendió en 1982.


Se sabía lo que iba a decir, ergo,… por qué lo invitaron? Pues me parece que está claro: porque querían que dijera exactamente lo que dijo. Madrid no quiere dejar de marcar la agenda, el rumbo del cacao político nacional, así que sus periodistas caldean el ambiente y el Ateneo se suma a la fiesta.  


Saque el lector conclusiones, mientras hago mías la palabras de Rafael

Escuredo: 


- Felipe ¿por qué no te retiras y nos dejas en paz?


J.T.

lunes, 9 de febrero de 2026

Rufián, ¿cuántas monedas de plata?


Ya que va usted de petulante, Gabriel, (“más cabeza y menos pureza”, admoniza hoy desde su cuenta de X), espero que no le parezca mal que en estas líneas nos pongamos a su altura por unos instantes ¿A qué pureza se refiere, a la de las 155 monedas de plata, a la de aparecer en el hemiciclo con una fotocopiadora bajo el brazo o a la de darle cancha a activistas ultras a las puertas del Congreso? 


Hay que reconocerle que vende usted bien la moto: se prepara sus intervenciones, es directo, contundente y resulta eficaz la pátina con la que reviste sus argumentos. Es más, tiene razón muchas veces y le dice a sus adversarios políticos lo que mucha gente en la calle querría decirles, pero nada de eso le dota de autoridad moral para menospreciar a quienes no piensan como usted. 


“Quien no vea que hay que hacer algo, o no ve bien o ya le va bien que no lo haya”, pontifica. Imagino que contempla la posibilidad de que haya a quien no le dé la gana de verlo como usted sin pertenecer a ninguna de esas dos categorías. “Los tuits, artículos o especulaciones contra mí no van hacer que PP y VOX dejen de sumar 200 diputados”, añade ¿Y los escritos a su favor sí?


Menos pureza, propone, ¿me puede decir dónde pone usted el listón? ¿Hasta dónde estará dispuesto a bajarlo para impulsar su particular Sumar 2.0? Quiero recordarle una fábula que seguro conoce: la del cuervo y la zorra. Subido a la rama de un árbol, el cuervo tenía un trozo de queso en el pico y la zorra no conseguía quitárselo. Así que esta optó por la adulación: qué guapo eres, querido cuervo, me han dicho que cantas muy bien, cantarías para mí? Henchido de autoestima, el cuervo se dispuso a cantar, abrió el pico y… el queso cayó al suelo para regocijo de la zorra.


Me temo que usted ya ha soltado el queso, Gabriel. El cuervo se dio en seguida cuenta de que le habían engañado, usted anda todavía encantado con los halagos. No le quieren bien quienes le dicen qué guapo eres y qué bien hablas. Ya le han ha dado calabazas Bildu, BNG, IU y hasta en su propio partido (ERC) descartan la candidatura plurinacional que plantea.


¡Ay, la vanidad, los estragos que ha hecho en la historia! Ya está más cerca de que alguien le devuelva su propio tuit histórico: Aunque en esta ocasión no creo que lleguen a 155 las monedas de plata. 




J.T.

La Desbandá cumple diez años



La “Desbandá” ¿Eso que es? 

Nos lo sigue preguntando mucha gente al vernos pasar. Procuramos contarle algo de aquella terrible historia de la manera más breve posible y sus comentarios suelen ser casi siempre muy parecidos. Aquella matanza de niños, mujeres y ancianos por la carretera de Málaga a Almería durante la guerra civil continúa siendo la gran desconocida.

- No tenía ni idea, suelen comentar. Por lo general ponen cara de póker salvo escasas excepciones.

- O sea, ¿qué fue otra matanza como la de Gernika?, puede que llegue a insinuar algún otro.

- Peor que Gernika, les contestamos mientras continuamos nuestro camino.


Vamos por la carretera de Málaga a Almería recordando lo que sucedió aquí por estos mismos días de febrero de 1937. Homenajeamos así a las decenas de miles de personas que perdieron la vida en cualquiera de estas curvas entre la montaña y el mar bombardeados por aviones italianos o atacados desde el mar por barcos de la armada rebelde. Una ratonera.


Es el décimo año que tiene lugar esta marcha. En 2017, un centenar de personas la hicieron por primera vez y en 2026 somos ya casi trescientos. Diez días, doscientos veinte kilómetros. Nos creemos que se ha contado mucho, pero me temo que no lo suficiente. Fue uno de los episodios más devastadores de la Guerra Civil española y continúa siendo el gran desconocido. Aquella carnicería no puede ser olvidada. Hay que reivindicar todo lo posible la memoria de aquella masacre contra civiles indefensos que huían del avance de las tropas del general Queipo de Llano intentando llegar a zona republicana. Hay que insistir, porque se trata de una verdad que muchos niegan, porque nunca se hizo justicia y porque jamás hubo reparación.


Para entender en qué condiciones salió la población de la capital malagueña, a la que hay que sumar quienes había llegado hasta ella huyendo desde el Campo de Gibraltar, la serranía de Ronda o varias comarcas granadinas, ayuda leer el libro de Lucía Prieto y Encarnación Barranquero “Población y Guerra Civil en Málaga”. Ahí se cuenta cómo las primeras miles de personas que iban llegando hasta la ciudad fueron acogidas en casas particulares por gentes dispuestas a ayudar y compartir lo que tenían con quienes huían del fascismo. 


Pronto no quedó sitio, se ocuparon toda clase de albergues, después todos los conventos y finalmente todas las iglesias, catedral incluida. La falta de comida, de agua, de higiene, causó numerosas epidemias que se cebaron sobre las personas más débiles, niños y niñas de corta edad, incluso recién nacidas. Bronconeumonía, Gastroenteritis, Sarampión, Difteria, Tifus, Tuberculosis, Raquitismo… provocadas por las condiciones insalubres, el hacinamiento, el desbordamiento de hospitales… La resistencia de las milicias republicanas, que sufrieron numerosas bajas, permitió retener a las tropas italianas el tiempo suficiente para que las decenas de miles de personas que decidieron continuar la huida desde Málaga por la carretera de la costa camino del este pudieran pasar de Torre del Mar, zona costera de Vélez, antes de que las tropas rebeldes la ocuparan. Sin que eso significara que los aviones y los barcos cesaran en su persecución ni en sus bombardeos.


Ayer domingo, en este décimo homenaje, salimos de Almuñécar y llegamos a Salobreña. Cuarta etapa de una caminata bien pasada por agua este año, hasta llegar al río Guadalfeo. Quienes en 1937 conseguían llegar hasta aquí con vida ya estaban cerca de la zona republicana, pero tenían que pasar el río. Aquel día también estaba lloviendo mucho y el agua bajaba con fuerza desde las montañas. El puente había sido destruido para obstaculizar la entrada de las tanquetas italianas y era necesario buscar zonas, río arriba, donde hubiera vados asequibles para pasar. Pensaron que lo conseguirían, pero muchos murieron ahogadas. Otros resolvieron que daban por terminada su aventura y prefirieron volver sobre sus pasos ocurriera lo que ocurriera.


Hace dos años nos acompañó por primera una señora de 45 años llamada Ana Isabel que nos refirió una historia estremecedora. Su abuela, Francisca, que sobrevivió porque logró pasar el río Guadalfeo, le contó que antes de hacerlo vio cómo una niña de doce años, completamente desconsolada porque había perdido a su madre, se dejó llevar por el agua hasta que el río la engulló. Lo peor fue cuando apareció una señora buscando a su hija de doce años, porque Francisca no tuvo valor para contarle lo que había sucedido a pesar de que ella había hecho todo lo posible por intentar salvarla.


En Nerja nos visitó el viernes una superviviente llamada Armonía, 93 años y una gran vitalidad. Ella está viva todavía porque un joven que huía mientras iba sorteando cadáveres la escuchó llorar debajo de algunas personas que acababan de morir por el impacto de una bomba. Alguien que vivía por la zona se hizo cargo de ella, tenía tres años, y mucho tiempo después pudo reencontrarse con la parte de su familia que se había salvado gracias a que la pequeña supo contar que se había criado en Ronda. 


Vuelvo a decirlo. La Desbandá fue uno de los hechos más sangrientos de toda la guerra civil española y sin embargo, durante décadas fue silenciado. Haya sido por miedo de los supervivientes a represalias, o por indiferencia de los vencedores hacia el sufrimiento de los vencidos, el caso es han pasado décadas sin que habláramos de esto.


Cuento con que usted, amable lector/lectora ya lo sabe, pero cuéntelo, por favor. Repitámoslo todo lo que podamos. Hasta que no quede nadie que cuando le hablemos de aquella tragedia ponga cara de póker y acabe preguntando: “La Desbandá”, ¿Eso qué es? Mientras tanto, seguiremos caminando.


J.T.





sábado, 7 de febrero de 2026

Los dueños del cortijo digital se ponen nerviosos



No me toques el chiringuito que me irrito. Con el anuncio de su intención de prohibir el uso de las redes sociales a los menores de 16 años, parece que Pedro Sánchez ha dado en el clavo. Los dueños de X y de Telegram han puesto el grito en el cielo porque si la idea del presidente español se generaliza se les puede ir el tinglado al garete. Once mil millones de euros para empezar a hablar porque mire usted por dónde, resulta que buena parte de la publicidad en lsd redes está orientada hacia quienes en ningún caso debería estarlo, los niños y los adolescentes.


Elon Musk, propietario de X, ha llamado al presidente del gobierno español “tirano”, “totalitario” y “traidor” entre otras lindezas. Este desafuero verbal revela por un lado que las élites tecnológicas están acostumbradas a actuar sin responsabilidad política alguna, y por otro que su prioridad no es la protección de los jóvenes, sino preservar un negocio de miles de millones que depende de su audiencia infantil y adolescente.  


Pavel Dúrov, fundador de Telegram, llevó las cosas aún más lejos y envió un mensaje masivo a todos los usuarios españoles de esta red acusando al nuestro gobierno de amenazar las "libertades en internet” y de empujar a España hacia un “Estado de vigilancia bajo el pretexto de la protección”. Es el mismo manual que usan cuando Francia o la UE intentan regular sus canales de venta de medicamentos o de desinformación. Se proclaman víctimas de la "opresión" mientras permiten que sus plataformas se conviertan en terrenos de lucha ideológica, colonizando las mentes de los adultos del futuro.


Con reacciones tan histéricas, más propias de niños mimados, que es lo que son, que de peligrosos magnates, que también lo son, Musk y Dúrov están reconociendo que utilizan sus plataformas para influir en la opinión pública y minar la autoridad reguladora de los Estados y que lo de defender la privacidad o la seguridad les importa un verdadero pimiento. 


Los adolescentes, principales consumidores de la bazofia que vomitan las redes sociales, absorben a diario no solo mensajes comerciales, sino deleznable propaganda política elaborada en su mayor parte por una internacional ultraderechista que se anticipó en el descubrimiento de tan suculento filón y, en consecuencia, no está dispuesta a permitir que le pongan límites. 


Les duele y no lo disimulan. La también reciente polémica entre Irene Montero y Elon Musk es otro ejemplo elocuente. Tras unas declaraciones de la eurodiputada de Podemos donde habló de cambiar una sociedad “sin fachas ni racistas” con trabajadores migrantes, el dueño de X la acusó en su red de “abogar por el genocidio” y la calificó de “despreciable”. Las personas decentes deben reemplazarle”, repuso Montero al magnate, para que así deje de “violar, bombardear, secuestrar niños y matar”, en referencia a correos vinculados al pederasta Jeffrey Epstein y en los que aparece el nombre del estridente multimillonario.


Hay que plantar cara porque, como se ha demostrad en estos casos, no es tan complicado dejar en evidencia a a soberbioss como estos magnates carentes de escrúpulos. No cabe duda: si les duele, ahí es; si insultan, es que se ha acertado; si amenazan, es que olfatean un peligro que necesitan neutralizar cuanto antes ergo… cabalgamos.


J.T.

jueves, 5 de febrero de 2026

Bezos asesina "The Washington Post"



A Jeff Bezos, dueño de Amazon, parece que le estorban las palabras. O mejor dicho, le estorban las palabras de quienes las escriben con rigor. Y más, por lo visto, si son asalariados suyos. Así que ha decidido cargarse The Washington Post. Trescientos periodistas a la calle, lo que significa un tercio de la redacción, secciones enteras como Deportes o Libros liquidadas sin piedad y las corresponsalías en el extranjero, reducidas drásticamente. 


Tamaña barbaridad ilustra la agonía en la que nos movemos los periodistas desde hace ya demasiados años. Los señores del dinero quieren para ellos los medios de comunicación. Los más posibles, a poder ser todos, pero para prostituirlos o liquidarlos. Son solo un juguetito más en su colección, lo que pasa es que este contiene un respetable valor añadido ganado con el sudor de generaciones de periodistas. Ese valor añadido es la capacidad de proporcionar a la opinión pública los datos y la información suficientes para que el poder no se sienta impune. ¿Qué hace el poder pues? Comprarlos, para que solo se hable de lo que al dueño le dé la gana y todo lo que a este no le convenga, acabe silenciado.


Pegarle semejante hachazo a The Washington Post no es propinárselo a un periódico cualquiera. Depreciar, y despreciar de ese modo, al periódico que fue capaz de acabar con un presidente de los Estados Unidos es una decisión política que no augura nada bueno. Si alguien pensaba que el periodismo de investigación que permitió a dos profesionales dedicarse durante meses en cuerpo y alma a un solo asunto como el Watergate puede sobrevivir, si alguien creyó que ese periodismo que  dignificó la profesión podrá continuar existiendo, en estos momentos tiene serios motivos para dudarlo. Me cuento entre ellos.


¿A quién quiere engañar Bezos llamando “reajuste” lo que ha hecho con el diario que compró en 2012 por 250 millones de dólares? Lo puede llamar, como han hecho sus lacayos del departamento de personal, “transformación profunda del modelo tradicional del diario hacia uno más enfocado a la agilidad ante la crisis financiera”, pero no cuela. Es el asesinato puro y duro de un modelo que fue referencia en facultades de Comunicación y periódicos de todo el mundo. Cuando Bezos decidió comprarlo, nos temimos lo peor; ha tardado en enseñar la patita pero finalmente lo ha hecho. Siempre pensé que lo compró para esto. Con su capacidad financiera y su influencia económica y política, los números rojos no son una coartada, porque si el rotativo no levanta cabeza es simple y llanamente porque a él no le da la gana. Con dinero fresco como el que él dispone, no es complicado generar tendencia si se quiere. Pero nunca quiso. Los que hizo fue secuestrar la joya de una corona a la que ahora, definitivamente, ha decidido dejar caer.


Hay quien dice que la esencia de The Washington Post permanecerá. Mucho me temo que ese buenismo no va a ningún lado. Si no se planta batalla, nos quedaremos sin referentes y todos acabaremos en manos de quienes manejan la Inteligencia artificial y las redes sociales, dispuestos como parecen a colonizar las mentes de todo el mundo, sobre todo las de los jóvenes y los adolescentes. De ahí el enfado sideral de los dueños de X y Telegram cuando Pedro Sánchez ha anunciado prohibir el acceso a redes a los menores de dieciséis años. Por si alguien tenia alguna duda.


Continuará...


J.T.





miércoles, 4 de febrero de 2026

El periodismo y la política según Carlos Hernández


El mejor homenaje que le puedo hacer a Carlos Hernández, fallecido este martes a los 56 años, es extractar aquí algunas de las ideas que dejó escritas en su carta póstuma publicada por eldiario.es. Las he resumido en diez apuntes sobre el periodismo y la política con los que coincido. Aquí están:


1. “Objetividad no es sinónimo de neutralidad. Contar la realidad con objetividad te obliga, casi siempre, a no ser neutral. Si hay un agresor y un agredido, un mentiroso y un honesto, un corrupto y un honrado, tu misión es describir esa situación con claridad y contundencia. 


2. El periodismo no es una profesión más. De nuestro trabajo depende que la sociedad pueda ejercer su derecho a estar bien informada. De nuestro trabajo, aunque no solo de él, depende la libertad, la igualdad y la democracia. Por eso no caben excusas para mentir u ocultar. En caso de hacerlo se nos deberían exigir responsabilidades profesionales e incluso penales. 


3. Hay que intentar dar siempre voz a quienes no la tienen. Voz a las víctimas, crítica para los verdugos. Sin equidistancias. Sin ambigüedades. 


4. A los más jóvenes: no toleréis la manipulación, no os autocensuréis, no os refugiéis bajo la excusa del miedo a perder el trabajo… luchad el enfoque de cada noticia. Sed objetivos, no neutrales. 


5. A los mercenarios de la información: ¿Os compensa el dinero y/o la fama que ganáis a cambio del daño que provocáis? ¿Podéis dormir tranquilos después de hacer lo que hacéis? 


6. He conocido la política desde dentro y desde fuera. He visto miserias, egos desorbitados y sectarismo, pero también grandeza. Si algo aprendí en mi vida es que ¡no!, no todos los políticos son iguales. 


7. Hay hombres y mujeres que, realmente, creen que su misión es mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas que les votaron y que no les votaron. Para ellos, estar en política no es ningún chollo: estar expuesto permanentemente al foco mediático, a los insultos, al escrutinio de cada uno de sus actos, al acoso a sus familias… Casi todos podrían ganar más dinero en la empresa privada sin tener que soportar ese desorbitado precio personal que les supone el cargo. 


8. Es obvio que hay también otros políticos, demasiados, movidos por intereses mucho más espurios como la corrupción y el ansia infinita de poder. Hay que luchar contra ellos, cambiar innumerables cosas y mejorar todo el sistema, pero hay que hacerlo desde la propia política. Hay que hacerlo desde la política porque todo en la vida es política o está condicionado por ella. Cuidado, por tanto, con quienes arremeten contra ella.


9. Las víctimas del nazismo y de otras dictaduras no dejaron de repetir que el fascismo no había muerto, que seguía agazapado esperando el momento de resurgir. Por eso era, es y será tan importante conocer la Historia. Mirar atrás es la mejor forma de afrontar el presente, no repetir errores y estar preparado para las amenazas futuras. 


10. Querido lector, lectora: exprime la vida, sé feliz, valora lo que de verdad importa, huye de lo tóxico y practica la empatía”.


¡¡Chapeau, Carlos!! 👏 👏 👏

martes, 3 de febrero de 2026

Los primeros 101 años de “The New Yorker”


Portada del pasado 19 de enero de 2026


La legendaria revista estadounidense The New Yorker cumple 101 años este mes de febrero y es una de las pocas excepciones de periodismo bien hecho en un oficio cada vez más devaluado. La publicación existe desde el año 1925 y nació como una modesta revista satírica. Con el tiempo fue evolucionando hasta convertirse en un referente mundial de reportajes, ensayos, crónica y ficción de la más alta calidad. Memorables sus portadas y magníficas sus ilustraciones en las páginas interiores. La verificación de los hechos es parte de su ADN editorial hasta tal punto que, ya en la década de 1940, desarrollaron un departamento de comprobación de datos tan riguroso como inflexible que a día de hoy continúa existiendo aún. 


En agosto de 1946 John Hersey, uno de sus mejores periodistas por entonces, se fue a Japón a entrevistar supervivientes de la bomba atómica los Estados Unidos habían lanzado un años ante sobre Hiroshima y Nagasaki. El reportaje que escribió fue tan estremecedor, tan rotundo, que la revista decidió dedicarle todo un número completo a la historia. En los años sesenta Truman Capote publicó por entregas su famoso relato “A sangre fría”, novela sobre un cuádruple asesinato en Kansas que redefinió el género de la no ficción. Ronan Farrow, hijo de la actriz Mia Farrow, que había roto con Woody Allen tras las acusaciones de abuso contra su hermana Dylan, publicó varios trabajos en The New Yorker que le valieron el Pulitzer. 


Desde hace un par de meses, se puede ver en Netflix un interesante documental dedicado los cien años de la revista y en él puede comprobarse cómo se le sigue dando forma a cada edición con la misma dedicación de siempre, con los mismos criterios a la hora de seleccionar los temas y la misma meticulosidad cuando se trata de verificar hasta el más mínimo dato. Es decir, que el periodismo honesto y de calidad continúa siendo posible.


A día de hoy, The New Yorker cuenta con un millón doscientos mil suscriptores. 600.000 de ellos aún reciben la revista física semanalmente y las suscripciones puramente digitales superan el medio millón. Esto supone el 65 por ciento de los ingresos totales de la publicación, que cuenta con 600 personas en plantilla trabajando de forma directa con un salario medio de 90.000 dólares anuales para los periodistas. Los trabajadores que menos cobran superan los 60.000 dólares y hay quien puede llegar hasta los 125.000.


Un free lancer suele cobrar entre un dólar y medio o dos por palabra, lo que significa que por un reportaje de cuatro mil palabras te pueden llegar a pagar entre seis y ocho mil dólares. En resumen, que el buen periodismo es posible y además se puede pagar con una cierta dignidad. Aconsejo el documental de Netflix, entre otras cosas porque viéndolo se entiende que se puedan permitir el lujo de contar que Donald Trump y su familia poseen una fortuna que ya supera los cuatro mil millones de dólares. La revista vincula su aumento a los tejemanejes que el presidente realiza aprovechándose de su cargo. Y ahí siguen. Publicando cada semana. Que cumplan cien años más.


J.T.