Coincidí con Ángela Claverol el pasado miércoles cuando en nombre de AMAMA, la asociación que preside, recogió el premio a la “Transformación Social” que en su edición de este año le ha otorgado la Red de Activistas de Sevilla. El discurso que pronunció nos conmovió a quienes estábamos allí presentes. Todo un alegato contra la injusticia y la desconsideración de la Junta de Andalucía para con miles de mujeres enfermas de cáncer. Cuando habla, Ángela transmite verdad. Cuenta las cosas con una naturalidad pasmosa, lejos del victimismo y también de la agresividad. Su mensaje es poderoso.
La casualidad quiso que el mismo día del premio se conociera que el gobierno andaluz desoyó desde 2023 los avisos sobre el colapso en las mamografías, que desde entonces existían ya dos informes que avisaron al Servicio Andaluz de Salud (SAS) del tremendo colapso que había no solo en mamografías sino también en ecografías y tacs. Según el diario El País los médicos avisaron dos veces, en 2023 y en 2025. “Amama llevaba desde 2021 denunciando estos colapsos, nos contó Claverol, Moreno Bonilla lo sabía, los consejeros de Salud que han ido desfilando lo sabían, la directora del SAS lo sabía. Y sin embargo lo han negado, nos han llamado mentirosas, nos han amenazado. No tienen empatía ni vergüenza, continuó. Abandonaron a muchas mujeres andaluzas a su suerte por no hacer una ecografía que vale ochenta euros. Podían haber ahorrado cánceres avanzados a muchas compañeras, y a las familias de las que fallecieron la pena de haber perdido a sus familiares”.
Escucho a Ángela y me recuerda a Pilar Manjón, la mujer que fue vituperada por Álvarez Cascos cuando esta pedía justicia para su hijo y las demás víctimas del atentado de los trenes de Atocha. Mientras se emociona el auditorio por la firmeza y contundencia con la que se expresa la presidenta de AMAMA, me acuerdo también de las víctimas de la Dana valenciana plantándole cara al desvergonzado Carlos Mazón. La escucho y me pregunto cómo es posible tal nivel de falta de sensibilidad por parte de los políticos del PP cuando han de gestionar una catástrofe.
El mismo Moreno Bonilla que soltó lágrimas por las víctimas del accidente de Adamuz permanece impasible ante la tragedia de los miles de mujeres que no recibieron a tiempo los informes de sus cribados de mama. Se intenta distanciar de la Ayuso del 7291 pero el ADN del partido al que pertenece es el que es. Claverol y su asociación, cuyo cometido es proporcionar apoyo integral a mujeres afectadas por el cáncer, se sienten ninguneadas, insultadas. Lo denuncian con firmeza, a pesar de los ataques inmisericordes de los que son objeto por parte de la Junta y sus palmeros mediáticos. No se quejan, luchan. Curioso que quienes por lo general plantan cara a la funesta gestión que el PP hace de las catástrofes (no me quiero acordar del Rajoy de los “hilillos de plastilina”, ni de Federico Trillo y el Yak-42) suelen ser siempre mujeres que luchan contra la amoralidad y la desidia de sus propios gobernantes.
¡Qué sensación de impotencia!, ¿no? Si quien gestiona tus problemas te ignora o te insulta, por no decir que te desprecia ¿qué te queda?¿a qué o a quién puedes recurrir? El escándalo de las dos mil primeras radiografías cuyos resultados nunca se comunicaron lo dio a conocer hace seis meses una mujer periodista, Mercedes Díaz, especialista en Tribunales de Radio Sevilla, premiada también la semana pasada, en su caso por la Asociación de la Prensa de la provincia. ¿Recuerdan la reacción de la Junta cuando aparecieron los primeros titulares? Darse por ofendida, negar la mayor, ofrecer excusas que el tiempo sea ha ido encargando de desmontar, señalar culpables y defenderse atacando.
Esto es así de descarnado, pero cuesta que el ciudadano lo perciba. Con la televisión autonómica no se puede contar y la mayor parte de los medios callan porque maman sin parar de la generosa teta del gobierno autonómico. Callan o lo que es peor, difunden bulos como ha ocurrido en Málaga esta semana a propósito de las dificultades que el Ave tendrá para recuperar los viajes hasta la ciudad antes de Semana Santa. “Perderemos 1.300 millones de euros”, clama la Junta, y los periódicos malagueños se aprestan a reproducir la barbaridad sin molestarse en hacer cuentas y descubrir que, si eso fuera cierto, cada visitante tendría que gastarse 26.000 euros en sus vacaciones de Abril.
Nos merecemos un periodismo mejor. De la política no espero mucho pero en lo que al periodismo concierne, la indecencia tendría que acabarse. De ello depende la supervivencia del oficio y no de las subvenciones que amordazan. Mi aplauso desde aquí a todas las Ángelas Claverol que desenmascaran la hipocresía de los políticos y se baten el cobre para que injusticias como las del caso de los cribados de mama en Andalucía no acaben silenciadas. Esperemos que impunes tampoco.
J.T.

No hay comentarios:
Publicar un comentario